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De los favoritos en la Copa de las Confederaciones, Brasil mostró más

Los tres mayores favoritos -Alemania, Argentina y Brasil- arrancaron en la Copa de las Confederaciones con triunfos, pero solamente los actuales campeones del mundo mostraron el fútbol vistoso y eficaz que se esperaba de ellos.

Leipzig, Alemania, junio 17, 2005.- Los tres mayores favoritos -Alemania, Argentina y Brasil- arrancaron en la Copa de las Confederaciones con triunfos, pero solamente los actuales campeones del mundo mostraron el fútbol vistoso y eficaz que se esperaba de ellos.

Argentina derrotó a Túnez por 2-1 en la apertura del torneo, Alemania superó a Australia por 4-3 y Brasil arrolló a Grecia por 3-0, resultados que pusieron a los tres favoritos en la senda de la clasificación a la fase semifinal.

Los brasileños, con su elenco plagado de estrellas, prácticamente no fueron amenazados por los actuales monarcas europeos, quienes mostraron ímpetu agresivo apenas en el primer cuarto de hora del partido. A partir de allí, fue casi un monólogo verdeamarelo.

Brasil aprendió la lección con su derrota ante Argentina, por las eliminatorias mundialistas sudamericanas, cuando encontró dificultades para escapar de la marcación, y ante Grecia mostró que halló el antídoto adecuado en un arma tradicional brasileña, el toque de balón.

Después de haberse apagado el fuego de los griegos en los primeros 15 minutos, cuando el cuadro helénico se cerró alrededor de su propia área, Brasil ofreció un verdadero concierto de paciencia y toque corto, apoyado en continua rotación, para huir de la marca adversaria.

"Por un momento pensé que ellos (los griegos) vinieron apenas dispuestos a no perder el partido. Tuvimos que tener mucha paciencia", dijo el atacante "El Emperador" Adriano, autor del primer gol brasileño, que creó la primera fisura en la muralla griega.

En el segundo tiempo, ya con el 2-0 a su favor gracias a un gol de Robinho, Brasil apenas tuvo que hacer rodar la pelota ya que Grecia carecía de argumentos ofensivos como para intentar una recuperación.

Pero para argentinos y alemanes las cosas no fueron tan fáciles como se imaginaba, y para alzarse con los tres puntos tuvieron que apelar a toda su experiencia y último resto de talento.

Argentina, por ejemplo, pudo haber salido en desventaja ya desde el arranque de su partido ante las "Águilas de Cartago", pero Túnez desperdició un tiro penal con apenas cinco minutos de partido, perdiendo un gol que habría podido cambiar el panorama del partido.

Los argentinos vencieron conducidos por el talento de Juan Román Riquelme, pero el equipo mostró que aún queda un enorme camino por recorrer, evolución que podría llegar aún en la Copa de las Confederaciones.

En tanto, Alemania decepcionó a sus hinchas. Su victoria en un partido de siete goles no agradó precisamente porque tres de esos goles fueron anotados por Australia, al que muchos consideran la selección más frágil del torneo.

El seleccionado germano se mostró en el terreno demasiado dependiente de la movilidad de Michael Ballack y la potencia ofensiva de Kevin Kuranyi o del juvenil Lukas Podolski.

Pero el partido confirmó los temores expresados durante la semana por Franz Beckenbauer sobre la fragilidad e inexperiencia de la zaga alemana.

Por el momento, los tres favoritos del torneo comenzaron su marcha en el torneo con el pié derecho, y cada uno depende de una nueva victoria para sellar su clasificación a la próxima fase, garantizando a los hinchas la oportunidad de ver en acción a clásicos del fútbol mundial.

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