CON GABRIELA WARKENTIN Y JAVIER RISCO

Hernán Cortés no lloró en un ahuehuete: Enrique Ortiz

A 500 años del episodio de la Noche Triste, el divulgador cultural Erique Ortiz nos comparte la historia sin mitos de la derrota de los españoles

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El 30 de junio de 1520 antes de las 12 de la noche Hernán Cortés sucumbió ante los mexicas luego de una cruenta batalla en una noche lluviosa buscaba escapar de Tenochtitlán, incluso en contra de su voluntad, por presión de sus capitanes; así lo narró Enrique Ortiz, divulgador cultural quien afirma que Cortés no llorón en un ahuehuete, tal como lo cuentan los libros de historia básica.

De acuerdo con el divulgador, Cortés tenía contacto con entes del más allá, y como lo señalan los escritos, Blas Botello a través de su magia le dijo que si no salían el 30 de junio de Tenochtitlán todos morirían.

Hernán quería quedarse y hacer la paz con los mexicas y salvar el oro que había obtenido desde noviembre de 1419. Sin embargo tras su derrota en la batalla librada sore lo que hoy se conoce como Avenida Hidalgo muy cerca del templo de San Hipólito, y el Palacio de Bellas Artes, el conquistador que había perdido a más de 1 300 hombres y más de 50 caballos en la peor derrota sufrida durante la conquista de las américas tuvo que huir.

Sin embargo Ortiz afirma el mito más famoso es que al pasar por Popotla se detiene a llorar en un ahuehuete, pues Bernal Díaz del Castillo señala que él y sus capitanes al ver que no venían más hombres detrás de él lloran al igual que Hernán, pero ninguna otra fuente señala que se detenga o llore en un ahuehuete.

Otro de los mitos relata, es el que señala que Pedro de Alvarado, quien estaba encargado de la retaguardia, para saltar la cortadura de la calzada usó una garrocha para llegar al otro lado; cosa que es falsa, pues lodo y dimensión no se lo hubieran permitido.

Tras la derrota, Cortés organiza la resistencia y reuniendo a los pueblos colindantes a Tenochtitlán cobra energía y con 450 soldados comienza una expedición y para el 31 de diciembre entra a Texcoco e inicia una guerra en la periferia para capturar al último Tlatoani, Cuauhtémoc.

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