Violencia en Zacatecas no es una guerra entre cárteles, es un ataque directo a la sociedad civil, señala Arturo Nahale García
El asesinato de 10 empresarios “es un ataque a la sociedad civil, a empresarios que estaban siendo extorsionados”, señaló el abogado y exprocurador general de Justicia de Zacatecas.
Un total de 10 cuerpos fueron localizados este fin de semana en Zacatecas, “malos días para Zacatecas”, afirma el abogado y exprocurador general de Justicia, Arturo Nahale García, quien detalló que se trata del expresidente municipal de Sombrerete, Ignacio Castrejón, prominente empresario al igual que empresarios y constructores, “gente de bien, a quienes pasaban la charola, pagaban extorsión”.
En entrevista para “Así Las Cosas” con Gabriela Warkentin, el exprocurador general de Justicia de Zacatecas recordó que, desde hace tres décadas, el estado “es codiciado por ser el ombligo carretero de México”, lo que le ha convertido en una plaza muy atractiva para los grupos delictivos, el primero que se asentó hace 22 años fueron los Zetas en 2011, llego el Cártel del Golfo, posteriormente en 2016 estos dos grupos se desdoblaron y con el Cártel del Noreste y los Talibanes, y en 2019 irrumpieron dos grupos más, el Cártel de Sinaloa y el CJNG. En estos últimos años se reconfiguraron y ahora solo quedan dos son estos últimos.
Con lo anterior, dijo “Se acabaron las balaceras se redujeron los homicidios dolosos, la denominada paz narca; en eso estábamos hasta antier que aparecen 10 empresarios asesinados”.
El ataque a la sociedad civil es extraño
Hubiera jurado que como hay nuevas cabezas, habían entrado en disputa, “pero resulta que no mataron narcomenudistas, no se cobraron facturas, es un ataque a la sociedad civil, es algo extraño y novedoso, que todavía no alcanzamos a entender”. Señaló que “cada quince días les pasaban la charola, pagaban extorsión”.
Finalmente recordó el asesinato de la semana pasada del exalcalde de Fresnillo, Benjamín Medrano en Guadalajara y se cuestionó si estará relacionado con esta misma modalidad de ataque que junto con extorsiones y desapariciones vuelven a colocar junto con extorsiones y las desapariciones vuelve a colocar a Zacatecas como un estado violento e inseguro, un estigma que había costado quitarse de encima.