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¿Por qué nos da culpa comer?

¿Cuándo es bueno y cuándo es malo sentirla?

La culpa es un sentimiento de alguna forma adaptativo. En su forma sana, la culpa es un indicador de que algo nos está dañando o de que podemos estar dañando a los demás. Mientras funcione como sistema de radar está maravilloso, lo complejo es cuando se vuelve parte de nuestra vida diaria.

Entendemos que es natural que nos dé culpa si le robamos a alguien, o que nos sintamos culpables si no pasamos por nuestros hijos a la escuela y se quedan solos dos horas, pero ¿Por qué nos sentimos tan culpables por comer? Adriana Esteva, especialista en Nutrición Emocional, nos despejará esta duda el día de hoy.

CULPA “SANA”

- Estar haciéndome daño:

Ese radar del que hablábamos, es sano que se encienda cuando estoy traspasando mis propios límites y eso repercute en mi salud y en mi bienestar. Cuando la manera en la que estás comiendo verdaderamente te está lastimando. Por ejemplo: Tomar dos litros de refresco diario sabiendo que te altera, que no puedes dormir, que te sientes pesada, que se te inflama el estómago.

¿Cómo manejarla?

Sé curioso contigo y pregúntate ¿De quién aprendí a hacerme daño? ¿Qué ganancia obtengo al hacerme daño? También, incluye en tu día una actividad que te haga sentir bienestar que no tenga que ver con comida, puedes darte un masaje durante el baño, cumplir con los pendientes que tienes y decir que no a una invitación a la que no te dan ganas de ir.

¿Qué logramos con esto?

Ir recordándonos que merecemos bienestar y tratarnos bien, y no estar haciéndome cargo de lo que siento y/ o necesito.

CULPA “CREADA”

- Esta culpa está creada a partir del marco moral de referencia, es decir del “deber ser”.

- Sentimos culpa cuando nos salimos de este marco. Por ejemplo: Un hombre musulmán en dónde se permite que un hombre tenga varias esposas, no siente culpa al tenerlas.

- Este marco moral de referencia se forma desde tres esferas principales:

Familiar: Lo que se podía o no se podía en casa, lo que se esperaba, lo que se veía, lo que se temía. ¿Qué se decía en casa en relación a la comida y/o la apariencia?

Social: las normas dichas y no dichas de nuestra sociedad: nuestros amigos, vecinos, comunidad, país, mundo, género, religión, etc. ¿Qué se decía o dice en tu sociedad en relación a la comida y/o la apariencia?

Personal: A partir de lo que aprendo de las esferas anteriores genero mi propio marco moral de referencia. ¿Qué crees tú en relación a la comida y/o la apariencia?

La culpa creada tiene que ver mucho más con:

Creencias:

- Si controlo mi manera de comer, controlo la forma en la que los demás me aman.

- Si soy delgada soy feliz.

- Si soy atractiva no tengo valores.

¿Quién está arruinando tu vida?

- Tengo que comer todo lo que hay en el plato.

- Nada es suficiente para mí.

- Comes pésimo.

- Si sigues comiendo así nadie te va a querer.

- Si sabe rico no te hace bien.

Juicios:

- Nunca serás igual de lista que tu hermana

- Debes hacer siempre lo que te digan

- Te toca cuidar de tu madre.

- Tienes que ser perfecta

- Necesidad de pertenencia y aceptación:

- En esta casa nada se desperdicia

- Solo las personas delgadas merecen verse bonitas

Carencias:

- En casa apenas teníamos para comer.

- Mamá nunca tuvo tiempo para mí.

¿Cómo manejarla?

Filtrar cada una de las creencias:

- ¿Es absolutamente verdad?

- ¿Me hace sentir como yo me quiero sentir?

- ¿Cómo me comporto, me relaciono y como cuando la creo?

- ¿Cuál es mi realidad hoy en torno a esa creencia?

CULPA “COMPRADA”

La culpa comprada es la más difícil de manejar por una simple razón: NO ES NUESTRA

Cuando no estamos pudiendo lidiar con un sentimiento de culpa es porque no nos pertenece y porque lo seguimos viviendo como si fuéramos unos niños indefensos.

Por ejemplo:

- Haber nacido

- Haber sido hombre en lugar de mujer

- NO HABER CUMPLIDO LAS EXPECTATIVAS DE LOS PADRES

¿Cómo manejarlas?

- Devolviéndolas

- Date una oportunidad de “volver a nacer”

- Escríbele una carta a tu recién nacida dándole la bienvenida a este mundo desde lo que tú sabes que hoy merece.

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