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¿Cómo estar bien, sin estar bien?

¿Cómo recuperamos nuestra tranquilidad?

Hoy está con nosotros Mario Guerra, tanatólogo, conferencista, business coach y psicoterapeuta y les va a decir cómo superar lo que acabamos de vivir y cómo debemos seguir sin miedo a vivir, a trabajar, a salir.

- Después del terremoto lo que ocurre inmediatamente es el impacto que paraliza. Poco después, la cohesión social se hace patente y hordas de ciudadanos toman las calles para ayudar.

- Se le conoce como luna de miel y se ha observado en casi todas las comunidades que han sido víctimas de un terremoto, un huracán o un incendio.

- La mayoría de las víctimas del terremoto no requerirán ayuda especializada y mejorarán espontáneamente de una a tres semanas.

- Es normal sentirse irritable, triste, insomne y con crisis de angustia. Solo una de cada siete personas tendrá secuelas emocionales de largo plazo (depresión, ataques de pánico, insomnio y trastorno de estrés postraumático).

¿Podemos estar prevenidos ante una emergencia?

- Las crisis de mediano y largo plazo se reconocen por los siguientes síntomas: pesadillas, flashbacks, disociación, labilidad emocional, síntomas físicos al recordar el evento, entumecimiento emocional, falta de interés en actividades sociales.

- Si estos síntomas persisten después de tres meses de ocurrida la tragedia, debe buscarse ayuda sicológica y/o siquiátrica.

- Estar alerta e informarse de lo que está sucediendo a nuestro alrededor, sin caer en la alarma o el pánico.

- Establecer redes y vínculos de apoyo: localizar gente en la que podamos "recargarnos" emocionalmente, hablar, recibir un abrazo, compartir nuestra experiencia.

- Ayuda. Es común que la gente "se ayude ayudando" en la medida de lo posible; mucha gente que sufre miedo o está en situación de crisis, quiere ayudar.

- Busca con quien hablar. Si sientes la necesidad de hablar de tu experiencia, tu miedo y tus emociones, busca a una persona de confianza que te escuche: tu pareja, tus padres, amigos o amigas, un vecino o, incluso, un profesional.

- Halla el modo de adaptarte. La realidad es que estamos viviendo una situación de crisis, entonces es importante adaptarse a las circunstancias que estamos viviendo en estos momentos.

- No veas ni escuches noticias. Con el fácil acceso que tenemos a la información, es muy común que estemos inmersos en las consecuencias del sismo. La doctora Hinojosa aclara que, durante el terremoto de 1985, se observó que quienes sufrían estrés postraumático permanecían en ese estado si se mantenían escuchando noticias. Por ello, aunque es importante estar informado, si sientes que las noticias te están afectando emocionalmente, evítalas e infórmate a través de otras personas.

- Evita autorrecetarte. Si no tienes receta médica, no tomes medicamentos tranquilizantes, ansiolíticos o de otra clase, pues estos tienen efectos secundarios como la somnolencia o sedación, y ahora es momento de estar alerta

¿Cómo podríamos interactuar mejor con el miedo?

- Hemos visto que evitarlo, sólo lo perpetúa. Confrontarlo, puede resultar abrumador y acabar por reforzarlo.

- Combatirlo, puede ser contraproducente, pues al final su objetivo es prevenirnos de algo.

- Eliminarlo con sólo decidirlo, no es sino parte de un pensamiento mágico, como cuando el niño cierra los ojos y se cree invisible.

- ¿Si en vez de llamarlos miedos les llamamos historias?

- Un miedo no deja de tener una narrativa en nuestra cabeza.

- Es cambiar la pregunta “¿qué me da miedo?” por “¿Que historias o historietas pasan por mi cabeza que me hacen sentir miedo?”

La pregunta no es ¿qué va a pasar?, sino ¿qué puedo hacer para evitar que esto pase?

- Si la respuesta es nada: Entonces quizá ya no tengas nada de qué preocuparte y ocúpate de lo que siga, si es que eso sí es posible.

- Si encuentras otras respuestas distintas a “nada”: Pon manos a la obra y pídele al miedo que te acompañe en el proceso.

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