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Lunes a Viernes 10:00 a.m. - 13:00 p.m.

¿Por qué nos cuesta tanto pedir ayuda?

Las debilidades y los miedos que traemos desde la infancia son lo que podría estarnos frenando cuando se trata de pedir ayuda. ¿Te ha pasado?

¿Por qué nos cuesta pedir ayuda?

  • No pocas personas confunden la debilidad con fortaleza y se sienten protegidos tras grandes murallas de soledad interior donde viven con grandes y viejos problemas sin resolver.
  • Podrían pedir ayuda, pero tienen una gran necesidad de sentirse fuertes, aún a costa de su propia felicidad.
  • Paradójicamente, tras esta actitud se suelen ocultar grandes debilidades y miedos, muchos de ellos heredados de la infancia y otros desarrollados a lo largo de la vida.

¿A qué nos referimos con “pedir ayuda”?
Es solicitar apoyo, consejo o guía para realizar una actividad o resolver un problema que tengamos y que nos desafía, nos asusta o nos rebasa.

¿Por qué evitamos pedir ayuda? Por culpa de nuestras creencias introyectadas

  • “Pedir ayuda es de débiles”
  • “Tienes que resolver tus problemas por ti mismo”
  • “Que nadie te diga lo que tienes que hacer”
  • “No confíes en nadie”
  • “Los problemas personales no se le cuentan a nadie”

Mandatos parentales

  • “Tú eres el mayor y por lo tanto tienes que cuidar…”
  • “Tú eres la fuerte…”
  • “Soy el pilar de la familia y no me puedo doblar…”
  • Modelaje y observación de conductas de sacrificio, excesiva proactividad o supuesta fortaleza (¿supresión emocional?).
  • Excesiva rigidez y perfeccionismo en donde las autodemandas sean muy elevadas.
  • Esto también producto de vivencias infantiles inadecuadas.

Baja autoestima en donde:
No se quiere molestar a los demás con los problemas propios.
Curiosamente estas mismas personas suelen dar apoyo y consejo a quien lo necesita.

Como no se siente que se ocupe un lugar familiar notorio por quien se es, entonces se hace algo por los demás para ser “aceptado”

  • Se ve el bienestar personal como un “gasto” y no se quiere invertir en un libro, un proceso terapéutico o alguna otra propuesta de trabajo personal porque “no vale la pena pagar”.
  • Por eso hay quien prefiere hacerlo de manera indirecta o dice que en vez de ir a terapia mejor se van a tomar el café con un amigo y que es lo mismo.
  • Ir a tomar café con un amigo es una muy buena idea cuando lo que necesitas es ir a tomar café con un amigo.

Experiencias previas

  • En donde se confío o pidió ayuda y no se recibió.
  • Entonces se generaliza esta experiencia y ya no se confía.
  • En este caso se concluye que es menos doloroso tratar de resolverlo todo por uno mismo que buscar ayuda y no encontrarla.

¿Hay quien nunca pide ayuda?
Más bien hay quien cree que nunca tiene que pedirla o que, cuando la recibe o la solicita, lo hace de manera encubierta. No sólo para engañar a otros, sino hasta para engañar a esa voz interior que le prohíbe verse débil.

Formas encubiertas de pedir ayuda

  • Ejecutar una actividad frente a alguien haciendo notar lo difícil que nos está costando realizarla.
  • Ayudar continuamente a otros con la esperanza inconsciente de:
  • Cuando lo necesite ellos me ayudarán.
  • Si los sano es como si me sanara a mí mismo.
  • Si soy bueno con otros, me irá bien en la vida.
  • Contarle el problema a un amigo.
  • Leer un libro o escuchar un programa del tema.
  • Buscar respuestas en internet.

¿Cuál es el problema de hacerlo de manera encubierta?

  • No siempre hay respuesta a tu medida.
  • No siempre sucede lo que según tu lógica debería de suceder.
  • Tomas las opiniones como consejos y te metes en peores líos. Cuando quien te aconseja no tiene las competencias necesarias para hacerlo (experiencia no siempre es igual a competencia).
  • El tiempo para resolver el problema de esta manera puede ser significativamente mayor a que si pidieras ayuda de manera directa.

¿Cuál es el problema de no pedir ayuda?

  • Dejar que el problema se haga más grande o más complejo.
  • Aislarse cada vez más de aquellos a quienes le importamos al no permitirles ayudarnos o despreciar sus consejos de buscar ayuda. Quien te ve sufrir y en problemas, pero que también presencia como te hundes sin pedir ayuda, acabará por alejarse de ti, pues atestiguar cómo te arruinas la vida les duele.
  • Perder valioso tiempo de tu vida sin solucionar algo que consciente o inconscientemente te puede estar bloqueando en la vida.

¿Qué hacer? Recuerda que:

  • Siempre hemos necesitado y recibido ayuda. Caminar, hablar, comer, vestirnos, aprender.
  • Se necesita una gran fortaleza interior para asumir nuestra vulnerabilidad humana y buscar y aceptar ayuda en momentos de dificultad. Buscar ayuda es de fuertes; no hacerlo es reflejo de una gran debilidad interior.
  • Pedir ayuda es un signo de que te importas y te valoras a ti mismo. Es reconocer que necesitas la ayuda que mereces.
  • Es importante ser selectivo a quien se le pide la ayuda:
  • Alguien con la disponibilidad.
  • Alguien con las competencias necesarias.
  • Alguien que no haya demostrado en el pasado no ser fiable.
  • Las heridas emocionales pueden ser tanto o más dañinas que las físicas. Las segundas te pueden llevar a la muerte, pero las primeras a vivir toda una vida con un gran dolor interior.

¿Qué le aconsejarías a un amigo ante un problema que ni él ni tú saben cómo resolver?