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¿Tu bebé vive terrores nocturnos?

Sofía Sierra, Directora y co-fundadora del Centro INTEGRA, habla de uno de los trastornos de sueño más comunes en niños

· Pesadillas

· Terrores nocturnos

  • Son sueños intensos que provocan miedo y ansiedad.


  • Hay un despertar completo


  • Ocurren durante la fase de sueño REM, cuando los sueños son más vívidos. Suele corresponder a la segunda parte de la noche, en torno a las 4-6 de la madrugada.

  • En niño que sufre una pesadilla no se mueve ni emite sonidos. Es al despertar cuando aparece el llanto y el movimiento.

  • Durante una pesadilla, existe contacto con la realidad. El niño es capaz de reconocer a sus padres o cuidadores y se tranquiliza con su presencia.

 

 

 

 

  • Quién padece pesadillas es capaz de recordar los detalles del sueño y relatar la experiencia.

  • Tras una pesadilla, el niño suele tardar en volver a dormirse.

  • Son episodios que provocan miedo y ansiedad intensa.




  • No se produce un despertar completo.


  • Se producen en la fase de sueño No REM, cuando el sueño es más profundo. Corresponde a la primera parte de la noche, sobre la 1-3 de la madrugada.


  • Durante un episodio de terror nocturno el niño puede abrir los ojos, moverse, gemir, gritar e incluso hablar; aunque en realidad esté profundamente dormido.

 

 

  • Puesto que el niño continúa dormido, no existe contacto con la realidad. No reconoce a la gente de su alrededor y puede reaccionar agresivamente al contacto, apartándose, golpeando o gritando con más intensidad.

  • Quien sufre terrores nocturnos no es capaz de recordar el sueño ni el incidente al día siguiente.


  • Para los niños que sufren terrores nocturnos volver a dormirse no es un problema, pues no han llegado a despertarse completamente. Una vez que el episodio acaba y el niño se tranquiliza, vuelve a dormirse rápidamente.

Causas

Problema neurológico. Comúnmente desaparecen después de los 8 años. Pero si son frecuentes pueden ser focos irritativos del sistema nervioso central, el cual debe de ser diagnosticado por un neuropediatra.

Hereditario: Un niño que padece terrores nocturnos, generalmente tiene un padre que también los padeció.

Pregúntale a tus papás si a ti te sucedía de chico, porque si es así, es probable que sea cuestión de madurez y desaparezca con el tiempo.

Conflicto emocional: Por ejemplo un conflicto familiar, evento traumático, cambio en la rutina, de escuela, una situación que le genere estrés. Estos suelen estar acompañados de pesadillas (sueños), aparentemente “aparecen de repente”.

  

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