Política Monetaria, estrategia del Banxico para finanzas sanas
Dichas medidas consisten en controlar el gasto público y privado, lo cual se consigue al modificar las tasas de interés, ya sea aumentándolas
México, octubre 03, 2008.- Con el fin de mantener el equilibrio financiero y la estabilidad en el crecimiento económico del país, el Banco de México (Banxico) aplica una serie de estrategias a las cuales conocemos comúnmente como Política Monetaria. Dichas medidas consisten en controlar el gasto público y privado, lo cual se consigue al modificar las tasas de interés, ya sea aumentándolas o disminuyéndolas, a fin de moderar la oferta monetaria del país y con ello la inflación. Con lo anterior el Banxico vigila que la evolución de los precios sea congruente con el objetivo de una inflación baja y estable, lo que a su vez se traduce en condiciones propicias para el crecimiento económico sostenido y la generación de empleos permanentes. Sin embargo, aunque cada vez es más común oír que el banco central aplica modificaciones a esta política monetaria, no todos comprenden al ciento por ciento cómo es que un aumento de la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibro (TIIE) puede evitar que la inflación crezca o que se produzca un fenómeno de crisis. Por ello es necesario recordar que para evitar este fenómeno es necesario controlar el gasto, pues cuando la demanda es mayor que la oferta se propicia el encarecimiento de los productos y con ello aumente la inflación. En ese sentido al incrementar la TIIE, el Banxico propicia el endurecimiento de las condiciones crediticias, o en otras palabras, disminuye la oferta monetaria con lo que se reduce la cantidad de préstamos que puede conseguir el público. Esto a su vez se manifiesta en una reducción del gasto público y del privado, debido a que tanto empresarios como ciudadanía en general guardan prudencia y evitan gastar a menos que les sea de suma necesidad. Hasta el sexenio pasado, la política consistía en la aplicación de "cortos", que no era otra cosa que retirar capital circulante de los bancos a fin de obtener el mismo efecto (encarecimiento del dinero por su escasez), aunque dicha medida dejó de aplicarse dado que lo que se busca evitar también es que no haya liquidez. Por ello actualmente, cuando hay períodos en que las tasas de inflación son relativamente elevadas, es más probable que los incrementos en la oferta monetaria propicien un mayor poder adquisitivo, lo que puede hacer que la demanda supere a la oferta. Como consiguiente, la política monetaria consiste en tasas de interés más elevadas para evitar el aumento de la inflación al controlar el flujo de dinero, y el encarecimiento de los precios por una sobredemanda. Por el contrario, cuando se presentan períodos en que hay una gran capacidad productiva ociosa y los tipos de inflación son bajos, entonces es probable aplicar una política que baje los intereses, a fin de que la oferta monetaria se eleve y los mercados financieros la absorban. Esto es con el fin de reactivar la productividad al motivar a las empresas a invertir para incrementar su producción y evitar asimismo que la oferta sea menor a la demanda ya que, como vimos, eso puede derivar en una inflación. En ambos casos, el enigma consiste en determinar qué situación describe mejor el entorno económico en el que se produce la variación en la oferta monetaria, pues de eso dependerá que las tasas de interés suban o bajen. Con información de Notimex



