Espero que podamos llegar a un acuerdo en muy poco tiempo: Bush
Asimismo, republicanos y demócratas del Congreso alcanzaron un acuerdo en principio en torno a un plan de 700 mil millones de dólares para el rescate del sector financiero
Washington, septiembre 25, 2008.- Advertidos sobre las consecuencias funestas de una posible ola de pánico por la situación económica, líderes republicanos y demócratas del Congreso informaron el jueves haber alcanzado un acuerdo en principio en torno a un plan de 700.000 millones de dólares para el rescate del sector financiero. Los legisladores dijeron que le presentarán sus observaciones al gobierno del presidente George W. Bush con la esperanza de que puedan someterlo a una votación plenaria en unos cuantos días más. Por su parte, Bush dio la bienvenida en la Casa Blanca a los candidatos presidenciales John McCain y Barack Obama para hablar sobre la crisis, y les dijo que espera "que podamos llegar a un acuerdo en muy poco tiempo". El acuerdo tentativo le daría al gobierno apenas una fracción de los 700.000 millones de dólares que había solicitado, y la mitad del dinero estaría sujeta a un veto del Congreso, indicaron asesores del Congreso. Bajo el plan, el secretario del Tesoro recibiría 250.000 millones de dólares inmediatamente y podría tener 100.000 millones adicionales si certifica que se requieren. Los últimos 350.000 millones tendrían un bloqueo de seguridad que requeriría una votación en el Congreso, diseñado para darle a los legisladores un mayor control en el rescate sin precedentes. Los asesores describieron los detalles a condición de guardar el anonimato porque no estaban autorizados a hablar en público. "Estamos muy confiados en que podremos actuar eficazmente", declaró a los reporteros el senador demócrata Chris Dodd tras salir de una sesión de negociación de dos horas. Dodd encabeza la Comisión Bancaria del Senado. El senador republicano Bob Bennett agregó: "Ahora de hecho espero que tendremos un plan que pueda ser aprobado por la Cámara de Representantes, que pase al Senado (y) sea firmado por el presidente". La parte fundamental del plan consistiría en que el gobierno adquiera los bienes incobrables de las empresas financieras en apuros para evitar su quiebra, impidiendo con ello la potencialidad de una recesión grave. No quedó claro todavía cómo fue que los legisladores habían resuelto sus diferencias sobre cómo escalonar el enorme costo del proyecto, una medida exigida tanto por demócratas como por algunos republicanos que quieren un control más fuerte del Congreso sobre el proyecto. Un plan que busca permitir que el gobierno tome una participación de la propiedad en las compañías con problemas como parte del rescate, en lugar de simplemente comprar los adeudos incobrables, también era un tema de negociación intensa. Bush reconoció el miércoles por la anoche en una alocución transmitida en directo por televisión a todo el país que el plan de rescate "será una votación difícil" para los legisladores. Sin embargo, el mandatario advirtió que si no es aprobado el plan, las consecuencias serán funestas para la economía y la mayor parte de los estadounidenses. Algunos legisladores de ambos partidos se habían opuesto enconadamente al plan de rescate en los últimos dos días. Los republicanos se quejan de la intervención federal en la empresa privada y los demócratas insisten en incluir más condiciones además de insistir en que sean ayudados los propietarios de viviendas en apuros.



