EU debe parar la ejecución de reo mexicano: Ki-Moon
Ban dijo haber tomado los pasos necesarios como máximo representante de la ONU para detener la ejecución de José Ernesto Medellín, a través de una carta enviada a EU
México, agosto 5, 2008.- Estados Unidos debe obedecer las decisiones de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y garantizar que no se ejecute este martes a un condenado a muerte mexicano en Texas, expresó el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, en México. "Todas las decisiones y órdenes del Tribunal Internacional de Justicia deben ser respetadas por los Estados. Estados Unidos debe tomar todas las medidas para garantizar que se detenga la ejecución de este ciudadano mexicano", reclamó
Ban dijo haber tomado todos los pasos necesarios como máximo representante de la ONU para detener la ejecución del mexicano José Ernesto Medellín, prevista para este martes, a través de una carta enviada a Estados Unidos y aseguró tener "confianza" en que sus reclamos sean aceptados. El diplomático surcoreano se encuentra en México para participar en la XVII Conferencia Internacional sobre Sida. Medellín sólo puede evitar la inyección letal si prospera alguna de las dos apelaciones que todavía estudia la justicia estadounidense o si lo ordena el gobernador de Texas, Rick Perry. Hasta el momento Perry ha hecho oídos sordos a los pedidos de la familia del mexicano, de organizaciones civiles y hasta del propio presidente de Estados Unidos, George W. Bush. La CIJ ordenó en julio a Washington que suspenda esta ejecución, así como la de otros cuatro ciudadanos mexicanos, porque no recibieron a tiempo la asistencia consular durante el proceso judicial, como prevé la Convención de Viena. Como pidió Bush, algunos estados revisaron la situación caso por caso pero Texas se negó en nombre de la separación de poderes y afirmando que la decisión de la CIJ no era vinculante, lo que fue ratificado por la Corte Suprema de Estados Unidos. José Ernesto Medellín, de 33 años, está acusado de violar y asesinar junto con su pandilla a dos jóvenes en Texas en 1993. Sus familiares se han trasladado hasta la penitenciaría cercana a Houston donde está programada la ejecución a las 23H00 GMT, pero no podrán presenciarla a petición del reo.



