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La Villa Olímpica acoge a 10 mil 500 deportistas

Los apartamentos cuentan con todas las comodidades, clínica, restaurante de unos mil menús posibles, gimnasio e incluso una sala de baile, así vivián las delegaciones en los JO 2008

Pekín, agosto 5, 2008.- Apartamentos con todas las comodidades, una clínica por si acaso, un restaurante de unos mil menús posibles, un gimnasio e incluso una sala de baile: los deportistas que participarán en los Juegos de 2008 viven entre algodones en la Villa Olímpica de Pekín. La Villa, situada al noroeste del centro olímpico, a poco más de 1 km del estadio nacional, alojará a casi 15.000 personas (10.500 de ellas atletas) mientras duren los Juegos, del 8 al 24 de agosto. Cuatro días antes de la ceremonia inaugural, las delegaciones son cada vez más numerosas y la vida en la Villa empieza a tomar forma. En el lado este, se han edificado 42 inmuebles de cinco pisos, que incluyen 3.276 apartamentos, 9.993 habitaciones y casi 16.000 camas. Dentro de los apartamentos, de 120 metros cuadrados de media, la decoración es somera pero todo lo demás es funcional, dividido en habitaciones sencillas o dobles. En los balcones, todas las delegaciones cuelgan con orgullo sus banderas nacionales. Cerca se ha instalado una policlínica. En caso de lesión o enfermedad, todos los atletas pueden visitarla desde las ocho de la mañana hasta las once de la noche para consultar a uno de los 41 médicos voluntarios disponibles. "Hay 17 departamentos especializados", explica el doctor Ma Sui, responsable del consultorio. "Urgencias, cirujía, radiología e incluso psicoanálisis", enuncia. El mayor orgullo de este centro temporal es la presencia de dos aparatos de resonancia magnética. En caso de traumatismo, los deportistas suelen tener que trasladarse a los hospitales para hacerse una resonancia, por lo que evitarán desplazamientos. Desde que se abrió el 27 de julio, la policlínica ya ha recibido a casi un millar de atletas. "La mayoría vienen para comprobar el estadio de lesiones viejas", explica Ma Sui, según el cual nadie se ha quejado aún "de problemas respiratorios, del calor ni de la humedad". En el lado oeste, en medio de un florido parque muy bien cuidado, se ha instalado un comedor gigantesco, con capacidad para casi 5.500 personas y abierto las 24 horas del día. La variedad es enorme: cocina halal, mediterránea, asiática, los atletas tienen dónde elegir y pueden componer casi 1.000 menús. Y en cada alimento se detalla su valor nutricional. "El pato laqueado tiene mucho éxito. Las pizzas también", dice Catherine Toolan, responsable de la empresa norteamericana de restauración encargada de la comida de los atletas, y también de los periodistas. "De media serviremos entre 40.000 y 50.000 comidas al día", explica. En los momentos de mayor afluencia, se pueden servir 5.000 comidas en dos horas. "Está previsto que se coman un millón de manzanas y dos millones de pedazos de pan" hasta el final de los Juegos. No muy lejos está el gimnasio, con una gran sala de 'fitness' equipada con toda clase de aparatos de musculación y cardioentrenamiento, en la que se agolpan ya los atletas. Fuera, hay una piscina. A unos metros está la zona de entretenimiento, con vídeo a la carta en 18 pantallas gigantes, futbolines, billares e incluso una sala de baile, que cierra a medianoche y no sirve alcohol. En cuanto a la seguridad, la Villa no parece un búnker pero tampoco se ha olvidado el menor detalle. Vigilantes diseminados por todas partes, una verja doble vigilada por policías apostados cada 200 metros y cámaras de vigilancia impedirán sin duda cualquier intrusión.

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