Argentina gana en los números, pero Brasil es el mejor de 2007
La rivalidad entre Brasil y Argentina se extendió fuera de sus países: Kaká (Milan) fue considerado el mejor jugador del mundo y Lionel Messi (Barcelona) su escolta
Buenos Aires, Argentina, diciembre 29, 2007.- Para la FIFA, Argentina es el mejor equipo del mundo. Pero en la cancha demostró ser inferior a Brasil, indiscutible rey de América, en un año donde Venezuela se lució con creces, Bolivia fue el peor y Boca Juniors se consagró como el mejor equipo de la región.
La rivalidad entre Brasil y Argentina se extendió fuera de sus países: Kaká (Milan de Italia) fue considerado el mejor jugador del mundo y Lionel Messi (Barcelona) su escolta.
Además, Kaká guió al Milan en la victoria 4-2 sobre Boca Juniors de Argentina en la final del mundial de clubes que se jugó en Japón, donde Pachuca de México fracasó en forma estrepitosa al ser eliminado de entrada por el equipo semiprofesional Etoile du Sahel de Túnez.
Al margen de esa puja entre las individualidades, la FIFA midió en su compleja matemática el poderío de sus 208 afiliados y proclamó a Argentina como el "equipo del año" por delante de Brasil, su visceral enemigo, e Italia, el actual campeón mundial que figuró tercero.
Hasta en la propia Argentina causó extrañeza que la "albiceleste" haya merecido semejante distinción, ya que no gana un título importante desde 1993 cuando se adjudicó la Copa América en Ecuador; gana y pierde con cualquiera y cerró el año con una derrota 2-1 ante Colombia, en Bogotá, por la eliminatorias hacia el mundial del 2010.
En el mano a mano se ven los mejores y Brasil demostró ser el verdadero rey cuando en la Copa América de Venezuela y con un equipo diezmado de figuras, entre ellas Kaká y Ronaldinho, apabulló en la final en Maracaibo 3-0 a la Argentina, que jugó con todas sus joyas, incluidos Messi y Carlos Tevez.
Con México tercero y Uruguay cuarto, el torneo resultó un impacto en las redes, con 86 goles en 26 partidos, una marca que superó a la versión anterior y fue un soplo de aire fresco para un fútbol cada vez defensivo.
Uno de esos goles quedó en el recuerdo y fue obra del chileno Humberto Suazo frente a Brasil en los cuartos de final: Tomó el balón al borde del área brasileña, se lo pasó entre las piernas a un defensor y metió un derechazo suave por sobre el arquero Doni. Brasil ganó 6-1.
Otro golazo fue el del mexicano Nery Castillo, también a Brasil, cuando se llevó el balón de 'sombrerito' y batió a Doni. En ese choque de primera ronda, México venció 2-0.
México fue uno de los animadores de la Copa América pocas semanas después de su fracaso en la Copa de Oro de la CONCACAF, donde cayó en la final frente a Estados Unidos en el debut en un torneo oficial del técnio Hugo Sánchez.
Para el recuerdo fue también lo que hizo Venezuela al clasificarse por primera vez a los cuartos de final de ese torneo, el más antiguo del mundo a nivel de selecciones.
Con ganas de ocupar sitios de privilegios, Venezuela terminó el año con un quinto puesto en las eliminatorias, lo que por ahora le daría la oportunidad de ir al repechaje.
En su último partido, Venezuela le ganó en San Cristóbal 5-3 a Bolivia, después de remontar tres veces el marcador.
Pero lo que debía ser un buen fin de año finalizó de mala manera ya que su técnico Richard Páez renunció por desavenencias con los aficionados que en San Cristóbal le reclamaron variantes ofensivas y la salida del equipo de su hijo Ricardo.
A nivel de clubes, Caracas también hizo historia al convertirse en el primer equipo venezolano que logra una victoria en Argentina en la Libertadores, nada menos que frente a los "millonarios" de River Plate.
En un país donde el béisbol es el deporte más popular, Venezuela terminó el año en el puesto 62 en el ranking de la FIFA, por delante por ejemplo de Perú (63), Costa Rica (70), Georgia (77), Austria (94) y Bolivia (108).
Bolivia cerró el 2007 como el peor equipo de la región: Fue eliminado en primera ronda de la Copa América; marcha en el sótano con un punto sobre 12 posibles en las eliminatorias para Sudáfrica y sus equipos pasaron con pena y sin gloria por las copas regionales.
Al margen de la amargura por haber perdido la final del mundial de clubes, a Boca le quedó el consuelo de haber ganado la Libertadores cuando venció 2-0 (5-0 marcador global) al Gremio de Brasil.
Juan Román Riquelme, quien volvió a Boca a préstamo del Villarreal, metió los dos goles en el decisivo choque en Porto Alegre y fue la figura del campeonato con ocho tantos en 11 partidos.
Sin Riquelme, que regresó al "Submarino amarillo" y luego fue comprado por Boca que llegó tarde para inscribirlo en el mundial, los "xeneizes" cayeron ante Milan en la final en Yokohama.
Argentina también estuvo en el candelero al ganar el mundial Sub20 de Canadá luego de superar 2-1 a República Checa, para sumar su sexto campeonato de su historia en la categoría y el quinto en los últimos doce años.
Arsenal de Argentina conquistó la Copa Sudamericana pese a caer como local 2-1 ante el América de México, con el que igualó en un global de 4-4 pero lo superó por mayor número de goles anotados como visitante en el partido de ida (3-2).
La Copa de Campeones de CONCACAF fue para Pachuca, al vencer a sus connacionales de las Chivas de Guadalajara 7-6 en los penales tras el empate 0-0 y 2-2.
Sobre el filo del año, la FIFA desempolvó el tema de la altura y prohibió los partidos internacionales a más de 2 mil 750 metros sobre el nivel del mar si los jugadores no reciben el tiempo adecuado para aclimatarse. Bastante ambiguo este último punto, ya que la FIFA no especificó cual sería ese tiempo de aclimatación.
Lo cierto es que fue un golpe al mentón de Bolivia, Ecuador y Perú, que tienen estadios a más de 2 mil 750 metros de altura, tal como sucede con el Hernando Siles de la Paz; el Atahualpa de Quito y el Garcilaso de la Vega de Cusco.
La Paz y Quito son el hogar permanente de las selecciones de Bolivia y Ecuador, respectivamente, mientras que Cusco alberga al Cienciano, campeón de la Copa Sudamericana de 2003.
Si por estos días no fue borrada, sobre una de las paredes en los accesos al estadio Hernando Siles está escrita la siguiente leyenda: "Yo nací entre las montañas. Mi pueblo en Suiza está frente a los cerros más altos de Europa. Por eso la altura no me da miedo/Joseph S. Blatter/Presidente de la FIFA/La Paz, febrero de 2000".



