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Israel y Líbano se acusan de violar alto el fuego y ponen en peligro tregua

Israel anunció que continuará sus operaciones militares si la milicia chiita libanesa de Hezbolá se desarma, lo que ilustra la fragilidad de la tregua que el Estado hebreo y Líbano se acusan mutuamente de violar.

Jerusalén, Israel, agosto 20, 2006.- Israel anunció que continuará sus operaciones militares si la milicia chiita libanesa de Hezbolá se desarma, lo que ilustra la fragilidad de la tregua que el Estado hebreo y Líbano se acusan mutuamente de violar.

El cese de hostilidades entre Israel y Hezbolá, en vigor desde hace apenas una semana, parece cada vez más frágil.

El ministro libanés de Defensa, Elias Murr, endureció el tono y advirtió que toda violación del alto el fuego en Líbano sur será considerada como un acto de "traición".

"Todo disparo de cohetes que sea utilizado como pretexto por Israel" para atacar a Líbano "será tratado con la mayor severidad", afirmó.

Su homólogo israelí, Amir Peretz, anunció que Israel impedirá el despliegue del ejército libanés en los parajes más próximos a la frontera israelo-libanesa mientras no cuente con el apoyo de una fuerza multinacional.

"No permitiremos en ningún caso que Hezbolá se acerque a la frontera", subrayó.

Peretz también indicó que Israel estudiará los errores cometidos en su ofensiva con vistas a un posible "segundo asalto" contra Hezbolá.

"Examinaremos todo lo que fue señalado como un error. Pondremos todo sobre la mesa, porque nuestro deber es prepararnos para un segundo asalto" frente a las fuerzas de Hezbolá, dijo Peretz en una reunión del gobierno, según un comunicado oficial.

El ejército israelí efectuó una incursión el sábado contra un feudo de Hezbolá cerca de Baalbeck (en el este de Líbano) en la que murió un teniente coronel y otros dos oficiales israelíes resultaron heridos.

Para Israel, esa operación sólo es la respuesta a "una violación" de la resolución 1701 de la ONU, que además del cese de hostilidades en Líbano prevé un embargo del suministro de armas al movimiento chiita.

"Mientras no se desplieguen el ejército libanés o la fuerza internacional, el ejército israelí proseguirá sus vuelos en la región para impedir el suministro de armas procedentes de Siria", declaró a la radio pública Gideon Ezra, ministro de Medio Ambiente y cercano al primer ministro israelí, Ehud Olmert.

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, calificó de "violación" de la tregua esta operación y advirtió que este tipo de acciones "ponen en peligro la frágil calma" en la zona.

Por su parte, el primer ministro libanés, Fuad Siniora, acusó a Israel de haber perpetrado "un crimen contra la humanidad" durante su ofensiva militar de 34 días en Líbano.

"Es un acto criminal que refleja el rencor de Israel y su voluntad de destruir Líbano y su unidad", declaró Siniora mientras recorría un suburbio de mayoría chiita al sur de Beirut que quedó convertido en un paisaje en ruinas por los ataques israelíes.

"Espero que los medios de comunicación internacionales transmitan esta imagen en el mundo para mostrar este acto criminal, este crimen contra la humanidad que Israel cometió aquí y en otras regiones de Líbano", añadió.

Paralelamente, las autoridades del país del cedro trataron de tranquilizar a los potenciales participantes en la fuerza multinacional de la ONU, afirmando que Hezbolá está plenamente comprometido con la tregua con Israel.

A pesar de los insistentes llamamientos de la ONU, numerosos países dudan aún en enviar tropas para reforzar los cerca de 2 mil cascos azules ya instalados en Líbano ante el temor de nuevos enfrentamientos.

Los países que se dicen dispuestos a contribuir con tropas pidieron el establecimiento de reglas más claras para esta misión.

Según lo establecido en la resolución 1701, el ejército libanés empezó a desplegarse el jueves en el sur de Líbano, que desde hace años estaba bajo control de Hezbolá.

El despliegue libanés debe ser concomitante con la retirada de las tropas israelíes de las posiciones que lograron ocupar en la zona durante los 34 días de ofensiva contra el partido chiita.

El fin de semana llegaron al sur de Líbano 50 militares franceses, los primeros de la nueva Fuerza Interina de la ONU en Líbano (FINUL), que debe respaldar al ejército libanés en el sur del país.

Francia anunció el envío de sólo 200 militares, cuando Naciones Unidas contaba con este país como suministrador de la mayor parte de los 15 mil hombres de la nueva FINUL reforzada.

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