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Una piedra en el camino de Grönholm da a Loeb el liderato en Cerdeña

Una piedra en su camino puso fin a las esperanzas del finlandés Marcus Grönholm de ganar el Rally de Cerdeña en las inmediaciones de Olbia, con lo que el francés Sébastien Loeb se puso en cabeza con un amplio margen.

Olbia, Italia, mayo 20, 2006.- Una piedra en su camino puso fin a las esperanzas del finlandés Marcus Grönholm (Ford Focus RS) de ganar el Rally de Cerdeña este sábado en las inmediaciones de Olbia, con lo que el francés Sébastien Loeb (Citroën Xsara) se puso en cabeza con un amplio margen.

"En pleno frenazo en una curva a la izquierda, había una piedra grande en la trayectoria. No la he visto, no sabía que estaba ahí y nos hemos chocado con ella muy fuerte", contaba después el finlandés.

"Seguimos durante unos kilómetros, todo iba bien, pero luego se encendió la luz de la presión del aceite y me detuve" para evitar romper el motor, explicó Grönholm.

"El golpe fue realmente fuerte y justo en el peor lugar: un espacio de unos centímetros al final del protector del cárter, una pieza de aluminio de 6 mm de grosor que, al torcerse, cortó un conducto de aceite", explicaba el belga Christian Loriaux, ingeniero de Grönholm.

Loeb tropezó en la misma piedra en el km 23,3 de la ES8 (Monte Lerno, 31,2 km), según su copiloto Daniel Elena. También oyó un fuerte ruido pero el golpe no fue fatal y el líder del Mundial de Rally y vigente bicampeón llegó a Olbia sin problemas.

En el momento del choque, Grönholm, que estaba en cabeza desde la salida, tenía más de 40 segundos de ventaja respecto a Loeb. A los 35 segundos que tenía al comenzar esta segunda jornada, había sumado otro al hacer el mejor tiempo en la ES7 y cinco más en la primera parte de la ES8, la más larga de la prueba.

Una hora después, en el puerto de Olbia, Loeb tenía la carrera ganada: casi dos minutos de ventaja sobre el otro finlandés, el joven Mikko Hirvonen (Ford Focus RS). "Mikko aún es joven, no vamos a pedirle que vaya a por Sébastien", decía Malcolm Wilson, el 'team-manager' de Ford.

Hirvonen acababa de recibir una advertencia: se dio la vuelta a 1 km del final de la ES9 y volvió al puerto con una rueda trasera dañada. Al final del día, era segundo a 2 minutos y 17 segundos del francés.

A 39 segundos del finlandés, aparecía el joven español Dani Sordo (Citroën Xsara), tras su lucha encarnizada con Gigi Galli (Peugeot 307).

El italiano, con un problema de radiador, llegaba retrasado al parque cerrado, sufriendo cinco minutos de penalización, con lo que pasa de la cuarta a la décima plaza y no sabe aún si saldrá este domingo.

"La diferencia con Hirvonen es importante, nos permite rodar asumiendo menos riesgos", decía Loeb. El noruego Petter Solberg (Subaru Impreza), atrás en la clasificación, hizo el mejor crono en la ES10, y el orden normal de las cosas se impuso de nuevo: Loeb hizo el mejor tiempo en la ES11 y en la ES12, la rutina.

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