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Atacan a policías en Lyon; tranquilidad en París

Grupos de jóvenes arrojaron piedras a los policías en el corazón histórico de Lyon y estrellaron un automóvil en llamas contra un centro de jubilados en el sur de Francia durante la 17ª noche de violencia urbana; París permanecía en calma.

París, Francia, noviembre 13, 2005.- Grupos de jóvenes arrojaron piedras a los policías en el corazón histórico de Lyon y estrellaron un automóvil en llamas contra un centro de jubilados en el sur de Francia durante la 17ª noche de violencia urbana. París permanecía en calma, a pesar de los temores de disturbios en la capital.

En todo el país la situación parecía más tranquila el domingo, con menos automóviles quemados, un barómetro de la violencia callejera.

Los jóvenes incendiaron intencionalmente unos 374 vehículos en todo el país, menos que los 502 quemados la noche anterior. La policía detuvo a 212 personas durante la noche.

Los manifestantes lanzaron una bomba incendiaria contra una mezquita de Lyon, pero el artefacto no provocó daños.

El jefe de la policía nacional Michel Gaudin manifestó que hubo una "tregua importante" en los disturbios.

Si continúa, "las cosas podrían volver a la normalidad muy pronto", expresó en una rueda de prensa del domingo.

La intensidad de la violencia menguó desde que el gobierno declaró el estado de emergencia el miércoles, dándole poderes a las autoridades locales para invocar medidas de seguridad excepcionales como el toque de queda para menores.

La vecina Bélgica registró su peor noche en una semana de ataques a vehículos aparentemente inspirada por la violencia francesa: fueron quemados 29 automóviles, camiones y autobuses en todo el país, dijo el domingo el gobierno.

En la ciudad holandesa de Rotterdam también fueron incendiados cuatro automóviles durante la noche.

En Francia, la violencia comenzó en el suburbio parisino de Clichy-sous-Bois el 27 de octubre, cuando unos 100 jóvenes se amotinaron para protestar por las muertes accidentales de dos adolescentes musulmanes que se electrocutaron en una subestación de energía mientras se escondían de la policía.

Los disturbios se expandieron rápidamente por otras comunidades pobres y han forzado a Francia a enfrentar sus fallas para integrar a las minorías y el descontento de las comunidades africanas y árabes.

El 71% de la población francesa no cree que el presidente Jacques Chirac pueda resolver los problemas sociales que han alentado los disturbios, de acuerdo con una encuesta publicada el domingo por el diario Le Journal du Dimanche.

Sin embargo, casi un cuarto piensa que sí puede hacerlo el líder ultranacionalista Jean-Marie Le Pen, que alienta una política de "inmigración cero".

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