El Mini-Mundial se cierra con un clásico Argentina-Brasil
Las selecciones de Brasil y Argentina, dos verdaderos gigantes del fútbol mundial, se juegan el miércoles en Francfort el título de la Copa de las Confederaciones, en una jornada en que Alemania y México dirimirán en Leipzig el tercer puesto.
Fráncfort, Alemania, junio 28, 2005.- Las selecciones de Brasil y Argentina, dos verdaderos gigantes del fútbol mundial, se juegan el miércoles en Francfort el título de la Copa de las Confederaciones, en una jornada en que Alemania y México dirimirán en Leipzig el tercer puesto.
Argentina y Brasil aportarán sus siete títulos mundiales para un superclásico que vale un trofeo y que dejó ya en evidencia que la fuerza de la rivalidad entre ambos es equivalente únicamente al respeto que cada uno siente por el talento y el poderío del otro.
Se trata de una rivalidad futbolística que comenzó en 1914 y que en la actualidad, después de casi 100 partidos, ya constituye uno de los mayores clásicos del fútbol, independientemente del estado o las condiciones en que cada uno de ellos se presente.
Así como los brasileños no ven la final como una revancha por la derrota en Buenos Aires del 8 de junio por el Mundial-2006 (3-1), los argentinos no pretenden tampoco vengarse del fiasco en la final de la Copa América, el año pasado, que los auriverdes ganaron por penales, después de haber empatado (2-2).
Argentina se presenta en la final con la baja de Javier Saviola, expulsado en la semifinal contra México, ganada en los penales, mientras que Brasil acude con todos sus elementos, incluido Adriano, autor de dos goles en la semifinal contra Alemania (3-2), que se dio un golpe en un tobillo el lunes.
Aunque ambas se han clasificado para la final, han estado lejos de convencer.
Argentina ha cometido demasiados errores en defensa, que le ha llevado a recibir seis goles en cuatro partidos, mientras que Brasil pasó a la segunda fase gracias a su victoria por 3-0 ante Grecia, ya que después perdió ante México (1-0) y empató con Japón (2-2).
Ambos equipos saben que sus mejores armas están en el ataque. Argentina posee a un Juan Román Riquelme en el centro del campo en estado de gracia, igual que su compañero en el Villarreal, el delantero Luciano Figueroa, con cuatro goles, el máximo realizador del torneo, junto al australiano John Aloisi.
Por su parte, Brasil cuenta con un cuarteto de lujo con Kaká, Ronaldinho, Robinho y Adriano, que harían temblar a cualquier defensa.
En Leipzig, México y Alemania jugarán un partido por el tercer puesto sin nada importante en juego pero en el que ambos quieren terminar con buena nota la competición.
La selección azteca, que está cerca de clasificarse para el Mundial, quiere confirmar ante los anfitriones, los buenos resultados obtenidos ante los otros equipos grandes, después de haber ganado a Brasil en la primera fase (1-0) y empatar con Argentina (1-1), para perder en los penales.
Para el partido ante Alemania, México no podrá contar con Rafael Márquez, que fue expulsado en el duelo contra Argentina, y está sancionado, mientras que Alemania dispondrá de todos sus hombres.
Si Jurgen Klinsmann podrá tener a su disposición a 23 jugadores, Ricardo La Volpe sólo contará con 18, ya que además de Márquez, tampoco estarán en el partido los lesionados Omar Bravo y Hugo Sánchez y los expulsados del equipo por presunto dopaje Aarón Galindo y Salvador Carmona.
En la selección alemana regresará a la portería Oliver Kahn, después de que en el sistema de rotación de los porteros estuviera Jens Lehman en la semifinal perdida ante Brasil.
Kahn había tenido problemas en la espalda y cuando la rotación le tocaba, Kinsmann utilizó al tercer portero Timmo Hildebrand.
Aunque hasta ahora, el mejor portero de la Copa de las Confederaciones tal vez haya sido el mexicano Oswaldo Sánchez, que intentará terminar el torneo como el guardameta menos goleado.
Este será el décimo partido entre los dos equipos. Alemania lleva cuatro victorias, frente a un triunfo mexicano y cuatro empates.



