Costa Rica estrena su megacárcel: 123 presos llegan a la prisión inspirada en el Cecot de El Salvador
Costa Rica recibió a sus primeros 123 presos en el CACCO, una megacárcel inspirada en el Cecot de El Salvador

Así es el “Cecot de Costa Rica”: celdas masivas, vigilancia extrema y 5 mil presos. FB
Costa Rica comenzó el traslado de los primeros presos a su nueva megacárcel de máxima seguridad, un proyecto inspirado en el modelo penitenciario del presidente de El Salvador, Nayib Bukele. El Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO) recibió a 123 internos el lunes 26 de octubre, entre ellos personas consideradas de alta peligrosidad y sospechosos del homicidio del policía Gerson Rosales Cascante.
Los reclusos ingresaron rapados y con uniformes anaranjados, en imágenes difundidas por el Ministerio de Justicia costarricense que recuerdan las escenas del Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) salvadoreño.
¿Cómo es la megacárcel de Costa Rica?
El CACCO se encuentra en San Rafael de Alajuela, dentro del complejo penitenciario La Reforma, a unos 25 kilómetros de San José. La instalación fue inaugurada el 14 de octubre por la presidenta Laura Fernández y tiene capacidad para albergar a 5 mil 100 personas privadas de libertad.
El complejo cuenta con cinco módulos de alojamiento, cada uno con 17 celdas diseñadas para aproximadamente 60 internos. Las celdas tienen camarotes metálicos, sanitarios y duchas sin divisiones que garanticen privacidad. Los espacios están organizados para facilitar la vigilancia desde pasarelas elevadas.
La prisión dispone de cámaras de videovigilancia, controles de acceso y equipos de escaneo para reforzar la seguridad. El régimen anunciado contempla restricciones en la vestimenta, los objetos personales y las visitas, además de un acceso limitado al patio.
La inversión oficial fue de aproximadamente 33.2 millones de dólares, según el Ministerio de Justicia y Paz de Costa Rica.
¿Por qué la comparan con el CECOT de El Salvador?
El diseño del CACCO está inspirado en la megacárcel salvadoreña que se convirtió en uno de los símbolos de la política de mano dura de Bukele contra las pandillas. El Gobierno costarricense busca aislar a líderes criminales y evitar que continúen coordinando actividades delictivas desde prisión.
La estrategia responde al avance del crimen organizado y al aumento de la violencia en Costa Rica, que registró cifras históricas de homicidios en años recientes. Las autoridades sostienen que el nuevo centro ayudará a reducir la sobrepoblación penitenciaria, que ronda el 59 por ciento.
Derechos humanos, en el centro del debate
La construcción también genera cuestionamientos. Organizaciones e instituciones vinculadas con la defensa de los derechos humanos han advertido sobre la necesidad de establecer criterios claros para seleccionar a los internos y garantizar condiciones dignas.
La presidenta Laura Fernández ha asegurado que se respetarán los derechos de las personas privadas de libertad. El desafío será demostrar que el modelo de máxima seguridad puede contener al crimen organizado sin vulnerar las garantías legales de los reclusos.




