• 28 AGO 2026, Actualizado 02:57

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¿Por qué la Luna se vuelve roja durante un eclipse lunar? Esta es la explicación

Conoce cómo la atmósfera terrestre filtra la luz del Sol y provoca los tonos rojizos que vemos desde la Tierra

La Luna no cambia realmente de color durante un eclipse. Getty Images

Durante un eclipse lunar, la Luna puede adquirir una tonalidad rojiza, cobriza o anaranjada que ha llamado la atención desde hace siglos. Aunque popularmente se le conoce como “Luna de sangre”, este fenómeno tiene una explicación completamente científica relacionada con la luz del Sol y la atmósfera terrestre.

La clave está en lo que ocurre cuando la Tierra se coloca entre el Sol y la Luna. En esa posición, nuestro planeta bloquea de manera parcial o total la luz solar que normalmente ilumina la superficie lunar.

Sin embargo, la Luna no queda completamente a oscuras. Parte de la luz del Sol atraviesa la atmósfera de la Tierra, cambia de dirección y alcanza indirectamente la superficie lunar.

¿Por qué la luz se vuelve roja?

La atmósfera terrestre funciona como una especie de filtro. La luz solar está compuesta por diferentes colores y cada uno tiene una longitud de onda distinta.

Los tonos azules tienen longitudes de onda más cortas y son dispersados con mayor facilidad por las moléculas presentes en la atmósfera. Por eso, cuando la luz solar atraviesa grandes cantidades de atmósfera, los tonos azules se dispersan y los colores rojos y anaranjados tienen mayores posibilidades de continuar su recorrido.

Es un proceso parecido al que produce los colores rojizos de algunos amaneceres y atardeceres.

Durante el eclipse, esa luz rojiza que atraviesa la atmósfera terrestre se proyecta sobre la superficie de la Luna. Por eso nuestro satélite natural puede adquirir una apariencia cobriza o rojiza.

La Tierra es la responsable del espectáculo

Aunque pueda parecer que la Luna cambia físicamente de color, en realidad su superficie no está transformándose. Lo que cambia es la iluminación que recibe durante el eclipse.

La intensidad y tonalidad del rojo pueden variar dependiendo de las condiciones de la atmósfera terrestre. La presencia de polvo, partículas, humo, contaminación o aerosoles puede modificar la cantidad de luz que llega hasta la Luna.

Por esta razón, dos eclipses lunares pueden presentar tonalidades diferentes: desde un naranja tenue hasta un rojo oscuro o cobrizo.

¿Todos los eclipses lunares producen una Luna roja?

No necesariamente. El efecto rojizo es más evidente durante la fase de totalidad de un eclipse lunar total, cuando la Luna queda completamente dentro de la sombra más oscura de la Tierra, conocida como umbra.

En un eclipse lunar parcial, solamente una parte de la Luna entra en la umbra. Por ello, una sección puede adquirir tonalidades rojizas mientras el resto permanece iluminado directamente por el Sol.

El fenómeno del 27 de agosto de 2026 será un eclipse lunar parcial muy profundo. La mayor parte del disco lunar entrará en la umbra terrestre, por lo que desde algunas regiones podrá observarse una apariencia rojiza muy marcada.

¿Es seguro mirar la Luna roja?

A diferencia de un eclipse solar, observar directamente un eclipse lunar no representa un riesgo especial para los ojos. No es necesario utilizar lentes certificados para eclipses solares.

El fenómeno puede disfrutarse a simple vista y también con binoculares o telescopio para apreciar con mayor detalle la superficie lunar.

La próxima vez que la Luna se vea roja durante un eclipse, la explicación estará sobre nuestras cabezas: la Tierra, su atmósfera y la luz del Sol estarán creando el espectáculo. No es que la Luna se vuelva realmente roja; es la luz solar filtrada por nuestra atmósfera la que produce ese característico color.