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Historias detrás de las pancartas: Coral y Victoria

Testimonios de jovencitas que han sufrido la desaparición de sus padres y por ello se unieron a la Caravana por la Paz

Por Rosario Carmona, Enviada EspecialChicago, Illinois.- Mi padre es maestro de primaria, hace 8 meses secuestraron a mi mamá

Desde pequeña mi mamá me enseñó a no vivir con violencia, toda su vida se dedicó a la defensa de los bosques

Hace 8 meses ella desapareció, la bajaron de un camión junto con Marcial Bautista su amigo. Yo soy Coral, soy hija única y no sé qué hacer

Coral cuenta su historia en un salón de la Universidad Roossevelt

Pocos estudiantes la escuchan, hay algunos profesores y periodistas que se dejan conmover

Lo más triste es que mi padre se muere de tristeza y me deja a mi sola, dice

Lo que quiero que entiendan es que mi país es un medio para traerle las drogas a Estados Unidos y nosotros pagamos la tenencia de esa droga que me ha arrebatado a mi madre y que tiene a muchas madres buscando a sus hijas, que ha dejado a muchas viudas

Casi no me gusta hablar porque cada vez que lo hago es como revivir ese infierno en el que vivo

Con una voz que parece quebrarse, Coral continúa, ese relato que duele tanto como la primera vez

No saben lo que se siente, saber que estás solo

Yo he pensado muchas veces si puedo perdonar a las personas que me cortaron las alas y en la Caravana me han enseñado que ellos también son seres humanos, que ellos también tienen una historia detrás

Espero que ustedes me entiendan y entiendan los motivos de la Caravana por la Paz

Todas las víctimas hemos transformado ese dolor para levantarnos y venir a contarles lo que estamos viviendo

Es difícil cómo un ser humano se puede acostumbrar a vivir en un entorno lleno de violencia. A veces a mí, se me hace increíble que vas por la calle y matan una persona. Yo me pongo a pensar cuando una madre dice: “me mataron a mi hijo” y otra le contesta: “tienes que estar contenta porque te dejaron una cabeza, tienes un brazo, al menos te dejaron un dedo…”Pero eso no es justo, no es humano

VICTORIAYo soy Victoria. Él es Marcial, mi papá

Muestra esa foto que la ha acompañado en el recorrido y a la que se aferra con una mezcla de coraje y dolor

“Junto con Eva, los bajaron de un camión, era defensor de derechos humanos”

Y así, reconstruye la escena

Había 5 camionetas, sube un hombre al camión y pregunta su nombre, le preguntan quién lo acompañaba, Eva se levanta

Los bajan con violencia y desde ese día no los hemos vuelto a ver

Nuestro trabajado, porque somos de una organización de campesinos ecologista de Guerrero, provocó que mi papá, Eva y otros miembros recibieran amenazas del crimen

Mucha gente fue desplazada

El motivo de las amenazas y de la desaparición no puede ser otro, admite: ellos hacían denuncias contra el grupo del crimen que afectaba la zona

Cuenta cómo las familias eran atacadas y la defensa parecía imposible

Con palos y piedras no podíamos defendernos ante los cuernos de chivo

Los hijos de los campesinos querían estudiar y regresar a la Sierra a trabajar. Querían hacer comunidades sustentables y esos sueños están rotos hasta ahorita porque la delincuencia nos los ha quitado

A nuestros padres se los llevaron porque hicieron denuncias

Muchos líderes son eliminados para que no sigan levantando la voz, para que no hagan, ni digan nada

Hasta la fecha no sabemos nada de ellos. Mi madre y mis 6 hermanos sufren porque no sabemos qué hacer. Mi padre era el único que sabía de todo, de las amenazas, de los riesgos

Todo ahora es muy incierto, no sé si sacar a mi familia de la Sierra, no sé qué hacer

Nosotros no vamos a parar con el trabajo que ellos iniciaron, no vamos a dejar el trabajo de las comunidades porque no es justo que por la delincuencia ellos hayan dejado su trabajo, sus tierras

Esta guerra contra las drogas, la delincuencia organizada, está dejando muchos muertos, muchas familias desplazadas

Como hija me siento impotente porque la delincuencia es como un monstruo que no sólo nos va a afectar a nosotros, les va a afectar a ustedes en Estados Unidos

Si juntos pudiéramos trabajar seríamos más y podríamos resolver el problema

Y mientras esa foto muestra a los padres de Coral y Victoria, ellas caminan por las calles de Chicago, contando su historia y confiando en que un día regresarán.