CON GABRIELA WARKENTIN, JAVIER RISCO Y SOPITAS

SOPITAS: Conoce a Don Abel, quien pasaba días sin vender un solo Hot Dog

Don Abel un abuelito de la tercera edad, al que cientos de personas decidieron ayudar a través de redes sociales

Don Abel es un adulto mayor que como miles de personas de la tercera edad, diariamente tiene que salir a trabajar para poder sobrevivir.

Con un humilde puesto de hot dogs en San Juan del Río, Querétaro, Don Abel nos ha mostrado que pese a la adversidad, la unión es esencial en las buenas acciones.

Hasta hace unos días, el único cliente que había pescado Don Abel, había sido un virus, su carrito permanecía tan lleno, como sus ilusiones por sacar algún dinerito para su sustento, pero muy pronto le cambiaría la vida.

Todo comenzó cuando Hiris Cruz, compartió a través de su cuenta de Facebook, una fotografía de un anciano que a pesar de frío enero, permanecía horas a la intemperie intentando vender alguno de sus productos, pero al parecer en el lugar no se paraban ni las moscas.

Junto a la imagen, Cruz narró una anécdota que le rompió el corazón: “Hace días vi a este señor que vende hot dogs en Avenida Juárez, ya es un señor grande, hacía mucho frío y no tiene luz para su carrito. Me acerque a comprarle uno para ayudarlo, pero entre la plática me comentó que luego no vende nada, me sentí bien al ayudarle por qué tal vez era el primero que vendía. Lo que vi es que quiere salir adelante”, escribió la usuaria de Facebook, animando a los ciudadanos a visitar el puesto de Don Abel.

La historia, conmovió a más de un internauta y en menos de un parpadeo, la historia de Don Abel se vitalizó.

El primero en prestar ayuda a Don Abel, fue un negocio de inflables que se ofreció a prestarle una botarga y una bocina para atraer a los clientes. Se organizó un evento en Facebook para invitar a las personas a que asistieran al lugar donde se encuentra el puesto de hoy dogs reuniendo cientos de clientes.

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Siguiendo con la cadena de favores, los usuarios de redes sociales que se encontraban fuera de Querétaro, se dieron a la tarea de compartir el evento para que más gente asistirá, pero aquello se convirtió en toda una fiesta. Gracias a la convocatoria de redes sociales, las colas eran interminables. Cientos y cientos de personas aguardaron sin prisa a que Don Abel les preparara un suculento perro caliente.

Como era de esperarse, el abuelito estaba tan contento, que no dudó en grabar un vídeo para agradecer a los usuarios que se unieron en su causa. Aunque tuvo que pedir una asistente para que le ayudara a preparar los cientos de hot dogs que vendió durante ese fin de semana.

Mostrándonos que las redes sociales sirven para cosas mucho más importantes que los mensajes de odio roleos al por mayor, lo que verdaderamente trasciende, son los mensajes positivos y más cuando están orientados a una causa y con la historia de Don Abel podemos decir que al menos, hoy el mundo es un lugar mejor.

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