CON GABRIELA WARKENTIN, JAVIER RISCO Y SOPITAS

SOPITAS: Más de 20 mil robos de teléfonos celulares en la Ciudad de México

Un delito que claramente ha ido a la alza y se ha desbordado, lo que ha provocado que el gobierno haya decidido implementar diversas medidas

Tan solo el año pasado se registraron más de 20 mil robos de teléfonos celulares en la Ciudad de México, un delito que claramente ha ido a la alza y se ha desbordado, lo que ha provocado que el gobierno haya decidido implementar diversas medidas como el registro del IMEI o la prohibición para vender celulares en tianguis.

Pero ahora, a estas medidas se suma una reforma de ley que desde hoy castigará el robo de celulares con penas que van de dos a seis años de cárcel.

Y es que en esta reforma, finalmente se toman en cuenta algunas agravantes, como por ejemplo, cuando el robo es a mano armada, en donde se considera

La ventaja de sorpresa que tiene el delincuente frente a la "víctima”, así como el hecho de que hoy en día, el robo de un teléfono celular, no solo es un robo material, sino que los delincuentes también acceden a la información personal de la víctima, misma que puede ser usada para cometer otros delitos, como fraude o extorsión telefónica.

De esta forma, todo aquel que se embolse un celular a la mala, podría pasar desde dos hasta seis años de prisión y como era de esperarse, esta nueva medida fue aprobada por una nimidad en el pleno del Congreso de Ciudad de México y se busca que entre en vigor de forma inmediata.

Además, la reincidencia delictiva en el robo será tomada en cuenta por el juez al momento de determinar las sentencia, y en este punto cabe resaltar que la bancada de Acción Nacional, propuso que la reincidencia se castigara con cadena perpetua como un método para frenar el índice delictivo, sin embargo, su propuesta fue rechazada de último minuto.

Pero ya entrados en materia, el pleno del Congreso de la Ciudad, también aprovechó para reclasificar algunos castigos y en el caso de robo de autos o a casa habitación decidieron aumentar la agravante de cuatro a ocho años de prisión, cuando sea con violencia como amenazas, lesiones, abuso sexual o violación.

De esta forma, se espera que el aumento en las penas logre disminuir el impacto delictivo en la Ciudad de México, aunque tal vez, el problema no son las sentencias, sino lograr capturar y sobre todo procesar, a los responsables de estos delitos.

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