@MarthaDebayle

Mi pareja se quiere separar y yo no ¿Qué hago?

4 pasos para acabar de aceptar y avanzar con tu vida

 

El tanatólogo Mario Guerra; conferencista, business coach, psicoterapeuta. (TW: @marioguerra // encuentrohumano.com) estuvo en cabina con Martha Debayle y nos explicó que hacer en situaciones de termino con tu pareja. Que ya no quiera estar contigo o tu con ella.

Las relaciones de pareja pueden comenzar, pero también pueden acabarse. Para iniciar una no se piden o necesitan muchas explicaciones, pero cuando el final es inminente, o ya está presente, surgen muchas preguntas y se piden muchas explicaciones; todos estos son fenómenos de la resistencia que se tiene a aceptar la realidad. ¿Qué hacer cuando uno de los dos ya no quiere seguir y el otro sí? ¿Se trata de rescatar, aceptar o reparar? Quizá un poco de todo, pero no hacia quien uno pudiera imaginar.

 ¿Por qué en una relación uno querría separarse y el otro no?

Porque tienen diferentes perspectivas de lo que es una relación.

Porque quiere estar en otro lugar o haciendo otra cosa.

No siempre uno se va porque hay “alguien más” (incluso a veces habiendo alguien más hay quien se queda).

Por una transgresión grave a la confianza (aunque haya sido “involuntario” o por un “desliz”)

Por hartazgo, decepción, cansancio, aburrimiento, agotamiento, incompetencia, etc.

Simplemente porque uno ya no quiere estar.

¿El que se quiere quedar ama más?

No lo sabemos, pero no necesariamente. Quizá ame diferente, crea que hay mucho por hacer para rescatar la relación o sea un tema de codependencia u obsesión.

Satanizar al que quiere terminar como el que no amó, el que amó menos, el que me vio la cara, el que no lo dio todo, etc., sólo hará que se malignice el proceso de la separación y que se acumule un resentimiento innecesario, creando un clima donde no sólo la separación es más dolorosa, sino incluso se ve afectada la autoestima por asumir un papel de víctima pasiva.

 Es que yo quiero hacer todo lo necesario pero mi pareja no hace nada.

Incluso puede que te diga que sí quiere hacer algo y termine por no hacerlo.

Recuerda que no es obligatorio quedarse en una relación de pareja. Vamos, ni siquiera nadie está obligado a “echarle ganas”.

Si está haciendo algo (yéndose), pero no hace lo que tú quieres que haga porque no quiere lo mismo que tú.

Y recuerda que no necesariamente es otra persona.

Pues yo no voy a aceptar esto hasta que me explique por qué?

¿De verdad lo que quieres es una explicación o sueñas con acorralarle con preguntas para que se de cuenta de “su error”?

Entendemos que quieras algunas respuestas, pero si el otro no te las da o es porque no las tiene o porque no quiere dártelas.

No te tortures; aunque te explicara todo, habría cosas con las que nunca vas a estar de acuerdo, así que el camino no es por ahí.

 ¿Y si sí me está dejando por otra persona?

Pues entonces menos resistencia deberías de poner. ¿Para qué quieres estar románticamente involucrado con alguien que ya lo está con alguien más?

Es comprensible que aquí te empieces a comparar con la otra persona o te preguntes qué te faltó o qué tiene la otra persona que tú no.

Incluso te puedes obsesionar con el tema o incluso generar mucho resentimiento hacia tu ex pareja y empezar una guerra fría o directa, si por alguna razón debes seguirlo viendo.

En hacer que el otro “te la pague”, también se te puede ir la vida y la tranquilidad. Aunque pudieras robarle la felicidad a tu Ex a través de tus retorcidas acciones, eso no acabaría por hacerte realmente más feliz a ti y menos harías que volviera contigo.

¿Y si hay hijos de por medio?

Si están casados lo que se termina es el matrimonio, pero no la relación. La pregunta es qué tipo de relación quieren llevar de aquí en adelante, teniendo en cuenta los cambios que cada uno pueda tener a lo largo del tiempo, especialmente en el estatus de pareja.

Recuerden que este proceso de separación los hará alejarse de alguna manera, pero de ningún modo los tendría que convertir en enemigos.

La idea es que hagan un equipo para la parentalidad, aunque ya no se acuesten en la misma cama.

Todo eso está muy bien, ¡¡¡pero no me han dicho qué hacer!!!

Si quieres rescatar tu relación habla con tu pareja y dile eso.

Si acepta, entonces busquen ayuda que puede ser a través de terapia de pareja, individual o alguna propuesta colectiva. Si ambos muestran voluntad de reparar la relación, y sólo si ambos muestran voluntad de reparar la relación, no dejen nada por intentar.

Si se niega, te da evasivas o te dice que sí, pero no hace nada útil, entonces lo que toca es dar; 4 pasos para acabar de aceptar y avanzar con tu vida.

Muchas personas se centran en buscar como recuperar su relación, en asumir el papel de víctimas o satanizar a su Ex. Eso sólo te va a empeorar, así que es hora de pensar más en ti.

Evaluación personal

Recuerda que de aquí en adelante ya no se trata de salvar la relación, sino de ponerte a salvo tú, incluso de ti mismo.

Revisa cuáles son los eventos de tu vida que crees que más han impactado en tu forma de ser. Pudo haber sido un evento de la infancia como un abuso de cualquier tipo que te ha hecho ser alguien muy duro o muy permisivo.

Piensa de qué es lo que la gente se ha quejado más de ti a lo largo del tiempo. Tu carácter, tu volatilidad, tu ansiedad, tu pesimismo... Quizá por ahí descubras qué es lo que necesitas atender urgentemente.

No se trata de sacar lo peor de ti, sino de hacer una evaluación honesta y compasiva de lo que te ha pasado y necesitas cambiar.

Acepta y aceptate

Acepta que la relación, como la tenían, se ha terminado.

Antes de poder cambiar algo debemos aceptar que su estado actual no es el mejor, pero sin destruir lo que queda. Si bien es cierto que a veces debemos derribar lo que ya no funciona para reconstruir algo mejor, regularmente no nos deshacemos del territorio, que en este caso es nuestra propia vida.

Hasta ahora has actuado de la manera que lo has hecho porque no conoces otra forma de hacerlo. Es hora de hacerte cargo y ocuparte de tu autoestima, de cerrar viejos procesos abiertos, de perdonar y perdonarte si es preciso. Necesitas desarrollar nuevos puntos de vista, nuevas perspectivas y tomar otras decisiones no-violentas.

Haz una autopsia a tu relación.

Ya que te has auto-evaluado y te has empezado a hacer cargo de ti, ahora podría ser buen momento de revisar con otros ojos aquella relación.

Realiza también hacia él una evaluación reconociendo aciertos y errores de cada uno. Evita pensar que como hoy las cosas no resultaron como esperabas todo fue en vano o fue mentira; eso sólo te va a atormentar.

Encuentra la manera de ser compasivo con tu relación, contigo y con tu Ex.

Nadie propone dinamitar los restos del titanic por haberse hundido o sale a la cacería de icebergs en venganza. Las relaciones humanas, las de pareja especialmente, no siempre son estables y amar implica exponerse a la vulnerabilidad.

No idolatres, pero tampoco satanices. Se trata de aprender de lo que se hizo bien y de lo que pudo hacer mejor, no de planear tu venganza o castigarte. Honra lo que puedas rescatar y suelta lo que lastima.

Reaprende a vivir

Tu vida ha cambiado. Algunos de estos cambios son más profundos que otros. Unos son permanentes y otros temporales.

Después de evaluarte, aceptar que hay cosas de ti que debes cambiar y al haber encontrado la manera de honrar tu relación, parece que estás en el camino de estar más a gusto contigo mismo.

Es hora de ocuparte de lo que habías descuidado como amigos, familia, tu carrera o tus sueños. Retoma el contacto, acércate o ábrete a conocer gente nueva. Aprende que los vínculos afectivos conviene que sean múltiples y no poner todas tus expectativas de vida en una sola persona.

Y no olvides tu salud física, psicológica, social, financiera y emocional. Ya eres un adulto, hazte cargo ahora tú de todo eso sin esperar que alguien se quede y te lo de.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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