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Por qué los hombres prefieren a las cabronas

No, no se trata de mujeres infernales o insoportables, Tere Díaz viene a decirnos las características que tiene una mujer así

Definamos cabrona. Contrario a las mujeres que “aman demasiado”

No nos referimos a una mujer “mala” moralmente hablando sino a una mujer “adulta” “definida”, “segura”.

¿Por qué a estas mujeres se les considera cabronas?

  • Porque desafían la idea de mujer para y por el hombre, de mujer que antepone las necesidades de su pareja a las propias.
  • Entonces hablaremos de las mujeres no sometidas, que oponen resistencia, que no están por obligación, que no se pierden al dar, que no complacen de más (hijo perverso del amor). Incluso empalagan.

Psicoanalíticamente

No podemos negar que de una u otra forma, la imagen de la madre (o algún otro/a cuidador privado), por devoción o aversión, genere algún tipo de atracción en los varones, y que ello los lleve a buscar a alguien muy parecido o muy diferente.

Deseo rígido de competencia y triunfo

  • El hombre tiende a ser –por socialización más que por “naturaleza” más competitivo mientras que la mujer tiende a ser más colaborativa.
  • Existen hombres que se empeñan en competir (ganar y/o conquistar) a mujeres que les oponen resistencia, que los desafían.
  • En ocasión por una equivocada afirmación de su masculinidad y a veces por una estimulación genuina (que puede derivar en una escalada simétrica si no se maneja bien).

El comportamiento del deseo

El deseo crece en la carencia, en la ausencia, en la insuficiencia, en la imposibilidad. Lo que o quienes se impregna de nuestro deseo se convierte en significativo, amable.

El deseo genera más deseo. Cuando uno obtiene lo deseado, ya no lo desea.

Somos seres deseantes, y quizás uno de los mayores problemas de la actualidad en las relaciones de pareja es la falta de deseo.

Una mujer “inalcanzable”, misteriosa, no fácilmente asequible puede impulsar la espiral del deseo.

Además, una mujer que no lo da todo (todo el tiempo, todo el servicio, todo el amor, todo el sexo…) deja abierta la puerta del deseo.

¿Cómo son las mujeres cabronas?

  • Mujeres que saben cuidar de sí mismas
  • Poseen una claridad mental y un reconocimiento de sus necesidades y sus emociones, y que por tanto, si bien buscan y piden un buen trato, no necesitan ser tratadas “como princesas” y no se “desbaratan” ante la primera decepción.
  • Además, no esperan que su pareja les adivine lo que quieren sino que piden, explican, expresan su necesidad y su malestar.

Las mujeres independientes –emocional y económicamente-

  • Estarán con un hombre porque quieren no porque lo necesitan.
  • Eso crea un desafío de crecimiento varonil que los lleva a requerir recursos no solo materiales para gozar de la compañía de dicha mujer.
  • Todo un desafío. Ellas dicen “quiero estar contigo pero puedo estar sin ti”.

Mujeres así aman desde la abundancia no desde la carencia

A uno se le quiere por lo que da, por las puertas que abre, por el mundo de posibilidades – emocionales, intelectuales, sociales, sexuales, etc- que abre, no por lo que pide.

Las cabronas son irreverentes

  • Irreverentes para pensar de forma independiente y para actuar de manera autónoma y original.
  • No se doblegan a ante la presión social ni viven bajo los estándares de nadie.
  • Así son más libres de crear amores “a la medida”: estimulantes, libres, divertidos, originales, algo caóticos y transgresores.

No asumen el rol de “mamá” en las relaciones amorosas:

De ser cuidadoras, protectoras, aguantadoras y resolvedoras de todos los problemas del otro.

Por el contrario, las cabronas de ser “buenas mamás” prefieren jugar el rol de “malas” que va de la mano del de “putas” en este mundo binario que tiende a excluir las categorías (buena o mala, virgen y santa o puta).

Por tanto son mujeres que invierten más en su capital erótico, que es más que la belleza: el atractivo sexual, la gracia o encanto de caer bien, la vitalidad, la presentación social y la sexualidad como tal.

Así, "las cabronas" ofrecen erotismo, pero no solo erotismo. Su independencia, irreverencia y seguridad, las hace más curiosas, desafiante, inteligentes, diferentes e interesantes.

Son iguales para debatir, discernir, construir, y crear.

Son conscientes de su dignidad personal, y la prefieren a tener un hombre al lado

Entre dignidad y soledad, o malos tratos y una relación, eligen lo primero.

La actitud que tienen sobre ellas mismas inspira un trato mejor: aquí si aplica “cómo te ves a ti misma te tratan”.

No se comportan como objeto y por tanto demandan ser tratadas como sujetos.

No consienten la violencia, el machismo, “los carácteres fuertes” que son microviolencias disfrazadas de una pseudo masculinidad.

Como no les urge estar acompañadas saben aplicar pautas de demora generando estimulo intermitente en los hombres

Dar todo sacia y aburre, no dar nada lleva al olvido. Así, raciona lo que ofrece generando siempre sorpresa (incluso en el sexo). Esto permite, en un lapso de tiempo, una genuina apreciación de quién ella es e incluso una mejor elección de pareja.

Además, lo impredecible siempre es un misterio, y el misterio genera atracción.

Se sabe manejar bajo presión, es estratégica y racional, sin dejar de ser femenina y sensible

Pero la estrategia le permite ser puntual, incluso hablar menos y apreciar el contacto y la conexión sin palabras.

Todo esto permite, de alguna manera no claramente explicable, ser un territorio amigable para un hombre que también maneja situaciones de estrés, de rigurosidad, que requieren respuestas puntuales y directas.

Así una cabrona al tiempo que es un misterio es una compañera “neta”.

Lo cual no significa, por todas sus características previas, que sea una conquista segura. El desafío continua…

No buscan controlar, su mayor poder es el logro del “control” o conquista que tienen de sí mismas

Por eso las cabronas lloran, pero lloran cuando toca, no como estrategia colateral para mostrar debilidad, manipular, y seducir desde la infantilización.

Son dueñas de ellas mismas y no necesitan estrategias colaterales para obtener lo que desean y necesitan.

Las cabronas tienen un proyecto de vida personal, por tanto su felicidad no solo depende de su pareja

  • Tienen espacios individuales, mundos en los que el otro no participa.
  • Esto enriquece su vida, genera novedades, aumenta su autoestima, le da sentido de vida y bienestar.
  • Una mujer autorealizada no puede ser ni controlada, ni infantilizada, es una adulta, una par, y además irradia satisfacción y felicidad.
  • Un proyecto de vida genera una vida apasionada, un amor la complementa pero es el “sin qua non “ de su satisfacción personal ¿Atractivo o no?
  • Las víctimas y dependientes pueden dar tristeza, cierta compasión, pero son aburridas y poco atractivas.

La mujer que yo describo es buena pero fuerte

Tiene una fortaleza muy sutil. No deja a un lado su propia vida y no persigue jamás a un hombre.

No permite que un hombre piense que tiene un “dominio” del 100% sobre ella. Y se da su lugar, cuando él se pasa de la raya.

Quizás la mayor contradicción masculina es querer seguridad y control, conquista que al mismo tiempo les aburre cuando la tienen.

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