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Así las cosas


Gabriela Warkentin y Javier Risco

Martha Debayle en W

Martha Debayle

Lunes a Viernes 10:00 a.m. - 13:00 p.m.
BB Mundo

¿Cómo plantear la llegada de un nuevo hermano?

Nancy Steinberg, doctora en Psicoterapia y creadora del Movimiento Prohibido Castigar, ofrece algunos consejos para no hacer de esta noticia una tortura para tu hijo

Si queremos preparar el terreno para recibir a un segundo hijo, es importante empezar desde el embarazo y centrar nuestros esfuerzos en el primogénito

1. Platica con él sobre la nueva situación y explícale pacientemente que no lo dejarás de querer porque llegue un miembro más a la familia.

A veces es tentador decirles a tus hijos que los quieres por igual, pero la realidad es que ellos no quieren oír eso; quieren saber que los quieres de forma especial.

2. Cuida que las rutinas de acostarse y despertarse sean las mismas todos los días.

3. Encuentra espacios para compartir con él o hacer algo juntos como salir a pasear. Hazle ver que no ha sido sustituido y que el vínculo entre ustedes sigue intacto.

4. Evita compararlos ya que esto daña su autoestima y comenzarán a competir entre ellos

5. No fuerces la relación, la mayoría de las veces sólo le falta un poco de tiempo para adaptarse

¿Qué hacer para facilitar el proceso?

Durante el embarazo:

Elige un buen momento para comunicarle acerca de tu embarazo y comienza a prepararlo para la llegada del bebé – no debe ser muy pronto pues la espera se hace eterna para los niños. Esperen por lo menos hasta que tu embarazo sea MUY evidente.

Platica con tu hijo sobre los aspectos positivos de tener un hermanito, pero también acerca de los negativos.

Evita hacer preguntas cuya respuesta no quieres escuchar – por ejemplo: no le preguntes si le gustaría tener un hermanito porque, puede contestar que no, y luego?

Ser madre por partida doble es una invitación para aprender a respetar la individualidad y la personalidad de cada miembro de la familia; al principio podrás sentirte cansada y abrumada, pero también los éxitos vienen por partida doble y la satisfacción puede ser indescriptible.