¿Cómo superas la pérdida del bebé que no nació?

Gaby Pérez Islas, tanatóloga, explica qué hacer con todos los planes y cómo dejarlo ir sin que duela tanto

Nunca encontraremos la razón por la que un hijo muere, pero es más difícil actuar como si nada hubiera pasado.

NO POR AHORA…

Perder un hijo no pasa porque es algo que se merezca ni porque se necesite aprender una lección.

Ocurre porque así tenía que ser y entenderlo también es un acto de humildad muy grande. Para muchas personas, perder un bebé o no lograr embarazarse es el primer obstáculo al que se enfrentan en la vida; aunque luchen, aunque lo deseen, aunque lo intenten todo y tengan el dinero suficiente para agotar médicos y opciones.

En esos casos, los padres lloran por ellos mismos y no por ese bebé, porque él ya está bien.

Las lágrimas surgen por las expectativas que se tenían (mejor conocidas como la fuente de toda infelicidad).

“No por ahora” es la frase más importante de recordar porque cuando las cosas no salen como queremos y la vida parece decirnos que no, siempre hay dos motivos: No por ahora, será más adelante. Tengo algo mejor pensado para ti. Y es importante confiar en ello.

PUERTAS FALSAS

Hay diferentes caminos para evadir el dolor pero ninguno de ellos puede ayudarte a alcanzar la paz interior que necesitas. Revisa las siguientes actitudes y pide ayuda si notas que las estás aplicando:

Activismo. “Estoy súper ocupada, tengo mil cosas que hacer y no me puedo detener”.

Practicidad. “Para qué lloro si con eso no consigo nada”.

Negación. “No es para tanto” o “Dios sabe por qué lo hizo” (no se trata de juzgar tus creencias sino de no usarlas para rehuir tus emociones).

HONRAR LA MEMORIA DE NUESTRO BEBÉ SIGNIFICA VOLVER A SER FELICES Y ATESORAR TODO LO QUE VINO A ENSEÑARNOS

ENTRE PAREJA

8 de cada 10 parejas a las que se les muere un hijo terminan separadas

En gran medida porque nos aislamos y caemos en un rebote de culpas con la única persona que puede sentir un dolor como el nuestro

NO SE TRATA DE OLVIDARLO

Un duelo sano por la pérdida de un bebé dura alrededor de 18 meses, pero eso no significa que todo el tiempo tenga la misma intensidad, ni que pasado ese tiempo no lo recordaremos más.

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