Del insulto al feminicidio, los tipos de violencia contra las mujeres

Las señales de un posible delito por violencia de género siempre están presentes, pero se nos hacen tan pequeñas que no las detectamos

Desde el “calladita te ves más bonita” hasta el feminicidio, la violencia de género es un tema que no sólo acapara la agenda, sino que todos los días persigue a miles de mujeres, sin importar si se encuentran en la calle o en sus propias casas.

La Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, publicada en 1994 por la Organización de las Naciones Unidas, es el primer documento internacional que aborda clara y específicamente la tipología de este fenómeno.

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Se define la violencia contra la mujer como todo acto basado en la pertenencia al sexo femenino, que tenga o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico, así como las amenazas de tales actos, o la privación de la libertad, tanto si se produce en la vida pública o privada. Es decir, cualquier agresión contra una persona por el simple hecho de ser mujer.

La violencia de género tiene dos vertientes: los tipos y las modalidades.

Dentro de los tipos, están la violencia física: que produce dolor, daño o tan sólo el riesgo de producirlo, así como cualquier otra forma de maltrato o agresión que afecte la integridad corporal.

La violencia psicológica, que causa daño emocional, además de que busca degradar o controlar a la pareja.

La violencia sexual, que implica la vulneración en todas sus formas, con o sin acceso genital, del derecho de la mujer a decidir voluntariamente acerca de su vida sexual. Desde el acoso, hasta la violación dentro o fuera del matrimonio.

La violencia económica y patrimonial, que implica menospreciar los recursos de una mujer o retenerlos y quitárselos.

La violencia simbólica, que a través de estereotipos o valores, transmita desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, normalizando la minimización de las mujeres en sociedad.

Por otro lado, las modalidades son los distintos ámbitos donde se puede ejercer cualquiera de los tipos de violencia de género.

La violencia doméstica: es ejercida por un integrante del grupo familiar, independientemente del espacio físico donde ésta ocurra.

Violencia institucional: realizada por funcionarios o personal de cualquier órgano o institución pública que pretenda impedir que las mujeres tengan acceso a las políticas públicas y ejerzan los derechos previstos en esta ley.

Violencia laboral: que discrimina a las mujeres en el trabajo y obstaculiza su acceso al empleo por edad, apariencia física, embarazo y otras características que tengan que ver con el género, además del acoso.

Violencia contra la libertad reproductiva: es aquella que vulnere el derecho de las mujeres a decidir libremente el número de embarazos o el intervalo entre ellos. Aunque cabe agregar que últimamente ha sido tema polémico por las discusiones alrededor del aborto.

Violencia obstétrica: es la que el personal de salud ejerce sobre el cuerpo y los procesos reproductivos. Es decir, cualquier trato deshumanizado o negligencia, además del abuso de medicamentos y prolongación de un proceso natural.

Violencia digital: es la publicación o difusión de imágenes a través de cualquier medio masivo de comunicación, que promueva la explotación de mujeres, difame, discrimine, humille o atente contra la dignidad de las mismas, así como la utilización imágenes pornográficas.

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Cabe mencionar que hoy en México, la penalización a la violencia digital es una realidad en 16 estados gracias a la Ley Olimpia.

Actualmente, los casos de violencia contra mujeres comúnmente incluyen comentarios de vecinos, amigos y familiares en los que sorprende que se haya agredido, como si se tratara de un caso en el que alguien perdiera la cabeza y decidiera golpear, humillar o matar a su pareja de un segundo a otro.

“Parecía una familia bastante agradable”, “siempre saludaban a los vecinos”, nunca esperé que una pareja tan normal fuera a terminar así”.

La realidad es otra, las señales de un posible delito por violencia de género siempre están presentes, pero se nos hacen tan pequeñas que no las detectamos. Descalificaciones sin fundamento, minimización de la pareja, bromas de mal gusto y otras actitudes similares que denotan el inicio de lo que puede convertirse en acciones mucho más violentas.

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En 2009, la Unidad de Género del Instituto Politécnico Nacional presentó el Violentómetro con el fin de detectar y prevenir casos de violencia doméstica.

Este proyecto divide la escala de violencia en tres niveles de diferentes colores que van del verde al rojo.

En el verde encontramos actitudes como:

· Bromas hirientes

· Chantaje

· Mentiras

· Ley del hielo

En transición al color amarillo encontramos:

· Celos

· Descalificación

· Culpabilización

· Ridiculizar / Humillar

· Amenazar

· Controlar o prohibir

· Caricias agresivas

· Empujar / jalonear

Y finalmente el color rojo comienza con golpes, aislamiento, amenaza de muerte, abuso sexual, violación y termina en asesinato.

En el contexto histórico que vivimos hoy, es importante saber detectar todos los tipos de violencia y dar cuenta que no deben formar parte de nuestras relaciones porque pueden escalar a las peores consecuencias… y convertirnos en una menos.

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