Despiden a tres víctimas del ataque contra familia LeBarón

Se realizó una misa en honor a Dawna Ray Langford y sus dos hijos.

Bajo fuertes medidas de seguridad, este jueves se llevan a cabo los primeros funerales de tres de los nueve miembros de la familia LeBarón -tres mujeres y seis niños- ejecutados el lunes por el crimen organizado.

En la comunidad agrícola de La Mora, ubicado en el municipio Bavispe, donde habitan las familias LeBarón, Langford y Miller, se realiza una misa en honor a Dawna Ray Langford y sus dos hijos Trevor Harvey y Rogan Jay, de 11 y 2 años.

Ayer por la tarde-noche, docenas de camionetas, muchas de ellas con matrícula de EU de lugares como Dakota del Norte, recorrieron carreteras de tierra y piedras por el desierto, en áridas praderas y montañas cubiertas de pinos, para poder llegar a la comunidad de alrededor de 300 habitantes.

Al menos mil visitantes pasaron la noche en los pisos de las aproximadamente 30 viviendas y en tiendas de campaña que ellos mismos trajeron e instalaron.

Por la tarde, la familia de Rohonita María y sus gemelos, otras de las víctimas del ataque, le organizará otra misa en su casa.

Steven Langford, quien fue alcalde de la aldea de 2015 a 2018, espera que los asesinatos tengan un importante impacto en la comunidad. Destacó que en los últimos 15 años la situación empeoró, incluso teme que la mitad de los residentes puedan marcharse.

"Esto fue una masacre, 100 por ciento una masacre. No sé cómo entra en la conciencia de alguien hacer algo tan horrible", dijo Langford, que perdió a su hermana, Christina Langford, en la emboscada.

"El País está sufriendo mucho por la violencia, la ves por todas partes. Y no está mejorando, está empeorando", dijo William Stubbs, un agricultor de nueces y alfalfa que es miembro de un comité de seguridad de la Colonia LeBarón, localidad con una población mayoritariamente estadounidense.

La ausencia de las fuerzas de seguridad en zonas rurales de Chihuahua y Sonora llevó a que los residentes con doble nacionalidad, formaran sus propios cuerpos de defensa civil.

Stubbs dijo que tras el asesinato del activista contra el crimen Benjamín LeBarón en 2009, los residentes se turnaron todas las noches durante dos años para tomar posiciones con binoculares de alta potencia y vigilar desde la ``L" del letrero de ``LeBarón", que está en una ladera sobre el poblado.

Desde entonces, comentó, los cárteles han abandonado LeBarón y el municipio de Galeana, a unos pocos kilómetros al norte, pero dijo que estas bandas ganaron fuerza en las últimas dos décadas y las comunidades próximas sufren la violencia y extorsión de las organizaciones de narcotraficantes.

En colonia LeBarón la influencia estadounidense pude notarse con la presencia de camionetas con matrículas de California, Idaho, Colorado, Washington, y clientes angloparlantes comiendo hamburguesas en Ray's Restaurant, Coffee & Grill. Muchos de los residentes con doble nacionalidad nacieron allí y sus familias llevan décadas en ese sitio.

Stubbs predijo que algunos se mudarán con sus familias por miedo a EU, pero que eventualmente regresarán, tal como ocurrió después del asesinato de un activista, en 2009.

Este miércoles, docenas de soldados y policías federales y estatales, así como de la Guardia Nacional, custodiaban la carretera que une al estado de Chihuahua y La Mora, en Sonora, replicando la ruta que realizaban las víctimas cuando fueron sorprendidas por la emboscada.

Langford dijo que él y otros viajan a menudo entre La Mora y EU, trabajando al norte de la frontera para construir sus vidas y criar a sus familias en un lugar que describió de "paraíso" para que crezcan los niños. Detrás de la parcela donde él y su esposa criaron a sus 11 hijos, pescan y nadan.

"Siempre hemos conocido los peligros, hemos visto a la gente hacer sus cosas. Siempre tuvimos la política de `No les molestamos'. Nunca soñamos que algo así pudiese suceder, este lugar va a convertirse en un pueblo fantasma. Mucha gente va a marcharse", manifestó Langford.

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