Björk conquistó el Parque Bicentenario

Desbordó creatividad, colores, sonidos, efectos visuales y lo mejor de su música.

Agosto es el mes de Björk y de sus fans mexicanos, ya que el sábado pasado, la artista islandesa hizo felices a miles de seguidores, quienes se dieron cita en el Parque Bicentenario de la Ciudad de México, para disfrutar la primera de cinco presentaciones de su espectáculo "Cournocopia".

Tal como lo había adelantado Björk, desbordó creatividad, colores, sonidos, efectos visuales y lo mejor de su música. Una hora 40 minutos de espectáculo, con 15 canciones para apreciar a la talentosa islandesa y todo su equipo, entregándose totalmente al escenario.

Con un clima nublado, filas largas pero fluidas para acceder al recinto, venta de snacks y bebidas, la gente aguardaba con ansías el inicio del concierto. La espera terminó cuando minutos después de las 20:00 horas, el conjunto de coro de jóvenes mexicanos de la UNAM Staccato, comenzó a vocalizar como preámbulo a la aparición de la cantante. La cortina de hilos en tonos azules se abría poco a poco para recibir a Björk - luciendo un vestido color carne con forma de orquídea- quien interpretó “Family”, acompañada de sonidos de aves y proyecciones sobre el “telón”, entendiendo el escenario como un ambiente tropical.

Acompañada por siete flautistas en la parte superior del escenario, el equipo de efectos digitales y baterías a los costados, los coristas en la parte izquierda y el arpa en el centro, Björk cantó “The Gate”, “Utopia”, “Arisen My Senses” y “Show Me Forgiveness”. Cada tema se acompañaba con una combinación de visuales que mostraban elementos orgánicos en torno de la música.

Continuó con las canciones “Venus As A Boy”, “Claimstaker” e “Isobel”, para llegar a la mitad del concierto. Explicó de manera breve qué era “Utopía” y con su show, dejó claro su interés por generar conciencia, creando una experiencia tanto visual como auditiva. Siguieron los tracks “Body Memory”, “Hidden Place”, “Courtship” o “Sue Me”, y no paraba de sorprender, pues con su sonido 360, uno sentía que la música surgia de un lado, se alejaba y volvía a regresar, percibiendo a detalle los efectos de los sintetizadores.

“Tabula Rasa” y “Future Forever” supondrían la parte final de la presentación, pero las sorpresas no paraban de surgir. Minutos de silencio se hicieron presentes para poner atención al discurso de la activista sueca, Greta Thunberg, quien mediante un video habló de su preocupación por el cambio climático, cuestionando a los líderes del mundo.

“No les rogaremos a nuestros dirigentes que les importe, nos han ignorado en el pasado y continuarán haciéndolo, se les están agotando las excusas y a nosotros el tiempo”. “¿Cuando tenga 75 años, qué les diré a mis hijos, a mis nietos?”, preguntó la chica de 16 años, invitando a la gente a hacer conciencia sobre la degradación del planeta.

Cuando creímos que todo había terminado, Björk regresó al escenario con un vestido blanco emplumado como oda de un ave fénix, para complacer al público con la última canción de nombre “Notget”, sin duda la más prendida de la noche, coreada y celebrada por el público. La islandesa desapareció al ritmo de una marcha militar y concluyó su actuación con un: ¡Gracias!, que provocó la ovación de los asistentes.

Björk había descrito este show como una “obra de teatro digital o un concierto de ciencia ficción”, dirigido por la cineasta argentina Lucrecia Martel, con visuales de Tobias Gremmler y diseño escénico de Chiara Stephenson, que fue totalmente verídico. El objetivo de Cornucopia es claro: representar a la naturaleza, o al menos, cómo es que Björk la interpreta a través de su música, en esta ocasión, por medio de este gran show.

Fue un evento muy bien planeado y realizado, tal como ella misma lo comenta, es el espectáculo más elaborado que ha hecho a lo largo de su carrera. Así que anímate, si no pudiste asistir este sábado, todavía puedes verla en sus presentaciones los próximos 23, 27 y 30 de agosto, para que tengas la oportunidad de conocer a tan talentosa artista.

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