En promesa de oportunidades migrantes siguen en espera en Tijuana

Una tierra de un gran número de migrantes la mayoría esperando la oportunidad para ingresar por primera vez algunos por más, a Estados Unidos.

A unos pasos de la esquina de constitución y segunda de Benito Juárez, Misael trabaja como mesero, vivió el placer dijo, de radicar en Estados Unidos sin embargo por un descuido fue deportado y alejado de su familia, perdió su casa y ahora su esposa e hijos viven en un lugar rentado, mientras él reúne lo necesario para volver, eso sí hace una exigencia al gobierno mexicano.

"En 1988 fui a Estados Unidos y hace, después de 30 años fui deportado y ahora estoy trabajando en Tijuana, extraño Estados Unidos todavía, que fui deportado, me agarraron manejando borracho... se quedó en Santa Bárbara mi familia y ahora estoy viviendo solo México necesita un buen sistema que mueva al país, una persona que gana aquí 300 pesos, que me diga un oficial de gobierno que gana 300 pesos cómo se va a mantener si un hamburguesa cuesta 150 pesos".

Asi conviven muchos, haitianos, africanos y desde luego centroamericanos es el caso de Lorena quien huyó de Guatemala para defender a sus dos hijos, el objetivo se mantiene, llegar a Estados Unidos

"Me llamó Lorena vengo de Guatemala, traigo dos niña, la delincuencia que no nos deja estar tranquilos, Máximo por mis hijas, por la vida de ellas, a mi esposo lo mataron, la meta es pues pasar del otro lado, yo había escuchado en las noticias que estaban dando asilo para poder cruzar, decidí venirme".

Pero también hay quienes han desistido de su intento, Reyna llegó con su hijo de ocho años y al ver lo difícil que es llegar a Estados Unidos decidió regresar en algunos días a Honduras donde la espera una hija menor

"Mi nombre es Reyna Vazquez soy de Honduras, pues mi estadía en México ha sido muy bien, me he encontrado muchas personas de México que me han brindado su apoyo, me obligó la necesidad y la violencia... tenía dos años y medio de no trabajar en mi país, buscaba y buscaba y ya no sabía quehacer, me vine para acá".

Reyna llegó en Mayo, con Cristofer su hijo de diez años quien aseguró no recordar el momento en que dejó su casa y ahí a su hermana menor, motivo mayor por el que Reyna ya decidió retornar a Honduras a cómo dé lugar. Mientras ven el tiempo pasar, recuerda los pasos que han tenido que dar.

"De Honduras vengo no me acuerdo, cómo nueve días por ahí,mucho peligro, tuvimos que correr en el desierto, nos costó llegar bastante acá, para nada porque no pudimos llegar, ya dos veces vamos, tenemos que esperar la audiencia que le dan a uno, ahora está más complicado porque no dejan pasar ni con niños, tienen que rodear porque ya no se puede".

Estos migrantes viven en el albergue Juventud 2000 donde conviven con más de cien indocumentados, duermen en casas de campaña dentro del albergue que miden alrededor de un metro de ancho, con techo de lámina, comparten dos baños, hombres y mujeres y un comedor, donde a veces se hace difícil darles alimento.

 

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