Joven mata a sus padres para entrar al narco

En su confesión dijo que debía demostrar tener "sangre fría", al cumplir el reto de asesinar a dos personas

Un estudiante de bachillerato quiso incursionar en un grupo criminal que opera en Morelos, pero tenía que pasar por diferentes pruebas; la más difícil, pero más efectiva, era matar a sus papás.

El joven fue tocado por la tentación de obtener dinero de manera rápida, tener la oportunidad de portar un arma de fuego y dedicarse a la venta de droga. Pero tenía que cumplir con el reto que lo marcaría toda su vida. Eliminar a sus padres adoptivos.

El jueves 21 de febrero, a las 11:55 de la mañana, la Comisión Estatal de Seguridad Pública recibió un reporte de que en la calle Olmecas casi esquina con el Camino Antiguo a Santa Martha de la colonia Cerritos de García del poblado de Ahuatepec, en el municipio de Cuernavaca, se encontraban dos siluetas de personas envueltas en bolsas negras.

Los policías que atendieron el caso confirmaron que se trataba de dos cadáveres, uno boca abajo y otro envuelto, pero sobresalía un antebrazo.

Los cuerpos de quienes fueron identificados como Alejandro "N", y Martha "N", presentaban diversas lesiones producidas por arma blanca, según reportes de la Fiscalía General del Estado.

El mismo joven acudió al Ministerio Público a denunciar la desaparición de sus padres e hizo referencia que en múltiples ocasiones les había marcado por teléfono, sin tener resultados.

La fiscalía obtuvo dos órdenes de cateo que realizó el fin de semana en el domicilio de las víctimas, ubicado en la colonia La Cañada del poblado de Ahuatepec, donde encontraron sangre en el suelo, en el jardín y en los accesos a la vivienda, así como fragmentos de cinta color café, calzado del menor con salpicaduras hemáticas y un cuchillo de sierra con mango de madera.

En el segundo cateo se realizó en la casa de un amigo del hijo de la pareja asesinada, ubicado en la colonia Lázaro Cárdenas de Cuernavaca donde se encontró un taxi que presentaba rastros de sangre en distintas partes, mientras que en la cajuela localizaron cobijas, vestimentas con manchas de sangre y diversos artículos de limpieza.

Cuando el ministerio público interrogó a los jóvenes cayeron en contradicción y más tarde confesaron el crimen.

Un juez de control del Tribunal Unitario de Justicia Penal para Adolescentes liberó la orden de aprehensión en contra de ambos y fueron puestos a disposición por los delitos de feminicidio y homicidio calificado.

El estudiante había sido invitado por un taxista a ser parte de una célula criminal y vender drogas en las colonas Universo, Otilio Montaño, Ocotepec y Ahuatepec de Cuernavaca, pero debía de ofrecer muestras de tener "sangre fría" y asesinar a dos personas. Ese era su boleto de ingreso.

Hoy las autoridades buscan al taxista, cuyos datos y características fueron proporcionados por los jóvenes que se encuentran ya vinculados a proceso y podrían alcanzar una pena máxima de cinco años de prisión.

El Fiscal del Estado Uriel Carmona Gándara dijo que este es un ejemplo de la descomposición del tejido social.

"Es muy lamentable. Esto habla de la descomposición social y de la juventud que andan en temas de drogas".

El Comisionado Estatal de Seguridad Pública señaló que en la tarea de combatir las causas de la violencia no es un trabajo solo de la policía, sino de toda la sociedad.

"Aquí hay que ponerse a pensar qué debe estar haciendo la sociedad, por qué hay jóvenes que están en las calles armados, qué está pasando en sus casas, cuántas fuentes de empleo se van a crear, cómo van a cambiar los programas de educación, cómo va a interactuar la atención ciudadana, cómo vamos a prevenir los feminicidios, no nada más es un trabajo de la policía y de una seguridad pública, es un trabajo de todos".

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