Nada para nadie en el primer debate

El nuevo formato no logró eliminar el acartonamiento de los aspirantes presidenciales

Dos horas, tres temas, pocas sorpresas. El nuevo formato del Debate Presidencial cambió la dinámica pero no logró, eliminar el acartonamiento de los cinco aspirantes a la presidencia de la República.

Jaime Rodríguez abrió la confrontación con una bala, sinónimo de la violencia que afecta al país y que lo ha golpeado a él personalmente. El gobernador con licencia de Nuevo León fue quien coincidió cuestionar con mayor contundencia a sus rivales.

El primer punto controvertido fue la amnistía, propuesta por Andrés Manuel López Obrador antes de arrancar su campaña; ahí iniciaron los ataques contra el tabasqueño. López Obrador planteó consultar hasta el Papa para darle forma a su iniciativa.

López se defendió de las acusaciones por la falta de transparencia, el uso de recursos destinados a su partido, sus alianzas políticas con personajes como Elba Esther Gordillo y Napoleón Gómez Urrutia, retomó sus viejas frases, "Me dicen peje pero no soy lagarto", retomó el viejo dicho de la Mafia del Poder y volvió a recordar el Fobaproa. Insistió en someter el mandato presidencial a un referéndum revocatorio cada dos años. Prometió no fallar a los mexicanos.

José Antonio Meade capoteó las preguntas de los moderadores, eludió hablar de las causas de la violencia, defendió su papel en el combate a la corrupción al afirmar que gracias a él están en la cárcel los gobernadores tramposos, pero no respondió a Ricardo Anaya quien lo cuestionó sobre su amistad con César Duarte, el chihuahuense prófugo de la justicia. Dijo que le gran problema de México es la desigualdad y se dio tiempo al final para cuestionar la propiedad de tres departamentos a nombre de López Obrador.

Ricardo Anaya tardó en conectar, dedicó gran parte de su tiempo a cuestionar al puntero en las encuestas. Resbaló el golpe cuando Denisse Merkel y después José Antonio Meade tocaron el tema del supuesto lavado de dinero, dijo que hasta ahora nadie lo ha acusado formalmente. Exigió al priista presentar su 7de7 pero para rendir cuentas por los grandes escándalos de corrupción de este sexenio.

Margarita Zavala justificó el empleo del Ejército en labores de seguridad, defendió lo hecho durante el sexenio de Felipe Calderón, propuso meter a la misma cárcel a corruptos y a miembros del crimen organizado y planteó la defensa de las mujeres ante la desigualdad y la violencia.

Al final del debate terminó sin un ganador claro, El Bronco se mostró como el candidato con mayor dulzura, tomó la iniciativa y le puso sabor con sus propuestas de cortarle la mano a los que roben, de devolver el dinero para las campañas y al reconocer que mintió a quienes lo eligieron al retirarse de la gubernatura para buscar ser presidente. Margarita intentó vender su agenda, Meade se dividió entre proponer y atacar a López Obrador. Anaya cuestionó aunque no conectó. López Obrador aguantó, quizá no brillo y al terminar fue el primero en salir del Palacio de Minería.

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