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LIBROS

Pero sigue siendo El rey, el libro de José Alfredo Jiménez

A 45 años de su muerte el hijo de El rey escribe las anecdotas que vivió con su padre y otras que sudedieron tras el fallecimiento del ídolo

Como si el tiempo no pasara, siempre vigente, a 45 años de su fallecimiento José Alfredo Jiménez sigue en la mente de todos y ahora más con el lanzamiento de un libro titulado “Pero sigue siendo El rey”.

En la publicación José Alfredo Jiménez Gálvez, el hijo de “el rey”, escribe como si se tratase de un diálogo entre amigos con su padre, en el cual, ambos desentrañan una montaña llena de recuerdos y descripciones de la vida del compositor, misma que él plasmó emotivamente en cada letra de canción que componía. Además, nos obsequia un poco de aquellos amores, escondites, momentos bohemios y, sobre todo, de aquella bella música que creó: ese conjunto de armonías que encaja perfectamente en cada ocasión de nuestras vidas y que las voces más vivas de cada generación, desde hace más de medio siglo, siguen cantando y entonando.

Y es que sobre su música las grandes plumas han opinado:

Elena Poniatouska dice que tal vez por que su padre fue boticario José Alfredo aprendio a curar el alma con sus canciones. Carlos Monsiváis afirma que es “imposible que pasen de moda tus canciones y que no hay forma alguna de envejecerte, porque ya eres una institución de instituciones y tus canciones iluminan la región más oscura del alma”.

Armando Manzanero: No sólo eres el compositor más in- tenso y grandioso que nuestra música mexicana nos ha dado. Tú no te has ido ni te irás jamás, estás en el presente de todos los que cantamos y necesitamos de una canción de amor.

Uno nunca se acostumbra a no hablar con los muertos que conoció, a no contarles lo que se imagina que habría sido de su diversión o interés, a no presentarles a las personas importantes nuevas o a los nietos póstumos si los hay, a no darles las buenas o malas noticias que nos afectan y que tal vez los habrían afectado a ellos también, de seguir en el mundo y poderse enterar.

La comunicación que se entabla en este texto brinda la oportunidad de entrecruzar los umbrales, de contarle a José Alfredo Jiménez lo que no pudo presenciar en vida, aquello que sembró y que nosotros hemos recolectado y cuidado para preservar la tradición y poder heredarla a sus futuros descendientes y, por otra parte, tendremos la oportunidad de es- cucharlo a él como solo pudo oírlo su hijo y él lo ha narrado para compar- tirlo con nosotros, sus lectores, en este relato a dos voces frente al espejo.

“El rey” es en realidad mi vida: la piedra en el camino, el con- sejo del arriero... Cuando sientes que los años te van dejado afuera y que al amor bonito le tienes que soltar la rienda, tratas de sacar juventud de tu pasado y te das cuenta de que sólo te queda la experiencia, pero ésa es la que manda, con dinero y sin dinero: tu palabra es la ley.”, escribe José Alfredo Jiménez Gálvez.

 

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