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Premio Nobel de Física lo dan a estudios de ondas gravitacionales

Este proyecto inició desde el 2015

El Premio Nobel de Física de este año fue galardonado a los estadounidenses Rainer Weiss, Barry Barish y Kip Thorne, quienes pudieron confirmar la existencia de las ondas gravitacionales, que según la Real Academia Sueca de Ciencias, ellos hicieron “contribuciones decisivas al Observatorio de Ondas Gravitacionales por Interferometría Láse (LIGO) y a la observación de ondas gravitacionales”.

Guillermo Adrián Valdés es un mexicano y uno de los científicos que participó en las investigaciones que llevaron a descubrir las ondas gravitacionales producidas por dos agujeros negros colisionados. Actualmente trabaja en el Centro de Astronomía de Ondas Gravitacionales de la Universidad de Texas y en una entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, Valdés explica que el (LIGO) utiliza muchísimos sensores, micrófonos, sismómetros, magnetómetros que monitorean varios fenómenos como las ondas gravitacionales.

Asimismo, LIGO consiste en 2 detectores, uno en Louisiana y otro en Washington, con una distancia de 3 mil kilómetros entre ambos, lo cual les permite observar las misma forma de la onda al mismo tiempo. “En LIGO tenemos un plan a seguir para comprobar que cualquier candidato a detección sea real. El candidato tenía todas las características de una onda gravitacional y uno de los primeros pasos fue investigar que este candidato a detección no fuera una inyección, es decir, manipulaciones forzadas para monitorear la calibración del detector”, afirma Valdés.

Durante una junta que tuvieron, Valdés cuenta que se preguntaban entre los pertenecientes al grupo de caracterización del detector si se realizó alguna inyección al candidato. Al momento que todos respondieron que “no”, muchos se emocionaron ante la gran posibilidad de confirmar la existencia de estas ondas, lo cual les llevó muchos meses de arduo trabajo e investigación.

“Se trabajaba a marchas forzadas para saber el resultado, todos lo hacíamos con gusto porque estábamos impacientes de conocer el resultado. Una vez que concluimos el plan y conocimos el resultado no cabíamos de felicidad. Pero no fue hasta el día 11 de febrero de 2016 cuando David Reitze mencionó las palabras que quedaron grabadas en mi mente y me mi corazón. En ese instante todos lloramos, reímos, brincamos y aplaudimos de la felicidad”, cuenta el mexicano.

La posibilidad de que existieran las ondas gravitacionales se remontan hasta hace 100 años cuando Albert Einstein habló de la teoría de relatividad, pero no fue sino hasta el 2015 que se confirmaron experimentalmente.

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