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Adiós al maestro José Luis Cuevas, "el rebelde"

El pintor mexicano quería ser recordado como un artista trascendente que contribuyó a aportar obras creadoras al mundo

Este lunes falleció el maestro José Luis Cuevas, el gran pintor, escultor, el infinitamente tierno y a veces brutalmente violento.

Cuevas nos supo llevar a través de su obra y su tenaz arte a las entrañas del mundo, de esa realidad frente a la cual tuvo una desconfianza definitiva.

Su intención inicial era mostrar la angustia y la soledad del hombre y eligió para ello las escenas que encontró en hospitales y prostíbulos; sus modelos fueron la prostituta, el pordiosero, el loco y el enfermo.

A pesar de la recurrencia de los temas, de Cuevas se puede decir que en su obra existen diferentes variantes protagonizados por seres deformes, bellas imágenes de personajes casi monstruosos.

José Luis Cuevas siempre se autodefinido como dibujante, pero su obra abarca la pintura y la escultura. También destacó como ilustrador de autores como Quevedo y Kafka, y como autor en libros como Gato Macho (FCE, México, 1994) y en la columna "Cuevario", que publicó durante 13 años en diferentes periódicos.

Buena parte de la obra de José Luis Cuevas continúa en su Museo fundado en 1992 cuya directiva encabeza su esposa Beatriz del Carmen Cuevas desde 2005.

El Museo, ubicado en el Centro Histórico, donde el maestro nació en 1934, aloja no sólo una parte fundamental de su obra sino una magnífica colección de arte, principalmente latinoamericano, que el artista había reunido desde los setenta ya con la intención de crear el recinto.

Cuando le preguntaron qué proyecto hay para su Museo, simplemente contestó: "quiero que el museo siga siendo un centro de cultura en el que suceden cosas siempre estimulantes. Una risa, como un aullido, Desde el fondo del tiempo, Desde el fondo del niño. Cada día José Luis dibuja nuestra herida.

Los temas recurrentes de su obra fue el amor, en todos los niveles, la vida, las mujeres, los amigos y por supuesto la rebeldía a las normas que le impiden al artista su libertad de expresión.

José Luis Cuevas nunca perdió la oportunidad para hablar de la Generación de La Ruptura, del Mural Efímero que se contrataba con el arraigado arte político y en algún momento declaró: La Ruptura fui yo definitivamente.

No tengo imaginación de escrito decía el maestro Cuevas, en todos sus relatos, en todos sus escritos iba su propia vida, dijo que todas sus palabras impresas eran absolutamente verídicas, también destacó que su esposa Beatriz del Carmen le ponía el color a sus pinturas que para él, el verdadero color era amor.

¿Qué es el arte para usted?

El arte es por y para lo que he vivido y vivo.

En su momento se le puso el sobrenombre del enfant terrible ("niño terrible"). A mediados de la década de los 50, la obra de Cuevas empieza a ser reconocida y alcanzó notoriedad en muchas partes del mundo.

A él se le atribuye haber "bautizado" como Zona Rosa al corredor turístico del Paseo de Reforma en la Ciudad de México.

¿Cómo le gustaría ser recordado?

Como un artista trascendente que ha contribuido para aportar obras creadoras al mundo.

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