Entregan restaurada escultura de "El Caballito" en el Centro Histórico

Con una inversión de más de 7.5 millones de pesos, concluyó de manera integral la recuperación de este monumento histórico

Luego de un año de trabajos, este miércoles se entregaron los Trabajos Integrales de Restauración de la Estatua Ecuestre de Carlos IV y su pedestal "El Caballito", ubicada en la Plaza Manuel Tolsá, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Con una inversión que superó los 7.5 millones de pesos, se concluyó de manera integral la recuperación de este histórico monumento que perdió el 45 por ciento de su superficie pictórica original debido a una inadecuada intervención efectuada en 2013.

Cabe mencionar que fue en julio de 2016, cuando un equipo de profesionales del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ingresó a la Plaza Tolsá para desarrollar el diagnóstico de los estudios científicos y técnicos, para posteriormente, a partir de octubre, comenzar los trabajos sobre la escultura.

En una primera etapa, se llevó a cabo la estabilización del metal y la limpieza, trabajo que requirió alrededor de cinco meses dada la dificultad de remover las suciedad y recubrimientos (capas de cera, chapopote y resinas) aplicados principalmente en el siglo XX.

La capa pictórica original fue protegida mediante resinas que son reversibles (con lo cual, de acuerdo a los expertos, se respeta uno de los criterios de conservación), y luego se procedió a la aplicación de recubrimientos de poliuretano acrílico, que recupera el color y protege a la escultura.

En lo que respecta al recubrimiento del pedestal, se realizó la limpieza de diferentes elementos como suciedad acumulada, manchas de humedad y grafitis de aerosol que estaban sobre él; se removieron y sustituyeron algunos bloques de piedra que presentaban disgregación; también se desmontó la cornisa a fin de corregir su horizontalidad y evitar filtraciones de agua.

Finalmente, recibieron tratamientos de limpieza las dos placas de mármol que datan de 1852, año en que el arquitecto Lorenzo de la Hidalga, dotó de pedestal a la escultura; y otra más de bronce que da cuenta del traslado del monumento en 1979, bajo la supervisión del arquitecto Sergio Zaldívar.

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