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Gabriela Warkentin y Javier Risco

Internacional

Esta niña duerme desde hace un mes en el aeropuerto de Casablanca

Varias asociaciones de inmigrantes denuncian que la adolescente será deportada de forma ilegal a la República Democrática del Congo

FOTO:El País

Si nada lo impide, este domingo, una menor de edad será deportada desde el aeropuerto de Casablanca a la República Democrática del Congo en el vuelo 265 de la Royal Air Maroc, después de haber pasado un mes durmiendo en la zona de tránsito.

El grupo marroquí antirracista Gadem asegura que las autoridades van a cometer un acto ilegal, ya que la ley “prohíbe deportar a menores y embarazadas”, según informó un portavoz de esta asociación. El caso saltó esté sábado a la portada de los principales medios marroquíes. Pero fue una cooperante española quien se topó con la menor hace una semana.

Ana Isabel González, miembro de la plataforma Voces para la Conciencia y el Desarrollo, hacía escala en Casablanca durante un vuelo procedente de Bamako con destino a Madrid. “A las cinco de la mañana me vi en la zona de tránsito, que no tiene bares, ni restaurantes”, relató González a este diario en conversación telefónica. “Vi un trocito de moqueta detrás un banco y ahí me tendí. A mi lado había una persona durmiendo sobre tres almohaditas de avión y con tres mantas.

A eso de las seis, yo debí estar tan encogida por el frío que esa persona me ofreció una manta. Ni me di cuenta de que era una niña. A las nueve de la mañana me preguntó en francés si mi vuelo salía hoy. Y a partir de ahí me contó su historia.

En su pasaporte consta que tiene 16 años, pero yo diría que tiene entre los 14 y los 16. Me contó que es belga y que viajaba desde Casablanca a Túnez con un amigo para celebrar el día de los enamorados. Me dijo que al amigo lo dejaron pasar y a ella no, porque la policía no se cree que la foto que aparece en el pasaporte sea la de ella. La historia era poco creíble. Pero lo que es innegable es que la niña lleva un mes durmiendo en el aeropuerto en condiciones penosas”.

“La niña”, continúa Ana Isabel González, "me dijo que su padre estaba en Inglaterra y su madre en Bélgica. En ese momento me pilló la policía. Y el supervisor me explicó que la niña no era belga y que no quería colaborar, que habían hablado con la familia pero que nadie se había hecho cargo del asunto ni presentado ningún documento que pruebe su identidad.

Después, cuando volví a Madrid contacté con algunas organizaciones humanitarias que trabajan en Marruecos. Hablamos con la embajada belga y nos dijeron que la niña no es belga. Finalmente, fueron a verla gente de las embajadas de los dos Congo y una de ellas, la de la República Democrática del Congo, ha aceptado llevársela”.

Conoce la historia completa en El País.