Causa sensación el primer Desfile del Día de Muertos en la CDMX

Catrinas, catrines, carros alegóricos, trajineras, calaveras gigantes, el diablo, esqueletos y un sinfín de personajes reunieron a más de 250 mil personas

Catrinas, catrines, carros alegóricos, trajineras, calaveras gigantes, el diablo, esqueletos y un sinfín de personajes. No, no era la filmación de una película. Se llevó a cabo el primer Desfile del Día de Muertos en la Ciudad de México que reunió a más de 250 mil personas.

Cerca de las tres de la tarde, el colorido contingente de la muerte, partió del pie del Ángel de la Independencia, donde parados, sentados y con celular en mano, las miles de familias grababan y celebraban a cada grupo que desfilaba.

Avenidas como Paseo de la Reforma, Juárez y Lázaro Cárdenas; calles como Francisco I Madero, 5 de Mayo, y 16 de Septiembre, fueron testigos de este festival lleno de colores, olores y festejos.

“Yo soy de aquí del Distrito Federal, vengo con mi esposo, con mis hijos y el perrito, la verdad sí nos costó mucho trabajo venir, hubo mucha gente y nunca esperamos que fuera tanta pero sí alcanzamos a ver poco y nos encantó”, dijo Tania Pasco.

El primer segmento fue una representación de la celebración prehispánica; el segundo, de la tradición del México Virreinal y el tercero fue una celebración a la vida. En esta etapa participaron 581 artistas voluntarios, un equipo de coreografía, así como un trabajo con alusión a la utilería y vestuario de la película Spectre, aunque en total, fueron más de mil voluntarios los que hicieron posible el desfile.

Poco antes de las cinco de la tarde, la vanguardia desembocó en el primer cuadro de la Ciudad de México en donde caminó alrededor de Plaza de la Constitución acompañados por la Banda Sinfónica de la Ciudad de México, seguido por la presentación del Ballet de la Escuela de Danza de la CDMX y el recital de Rosalía León.

“De Rusia pero vivimos en DF, pues bien, hay un montón de gente pero todo es divertido, la pasamos bien, nos gustaron mucho las exposiciones y disfraces; es la primera vez que estoy disfrazada así y es divertida de verdad esta celebración, me gusta mucho”, comentaron Alex y Katia.

Para concluir este magno evento, una monumental ofrenda conformada por 120 trajineras convertidas en altares en el Zócalo capitalino, fue la cereza del pastel para que las familias escucharan música prehispánica de fondo y se tomaran fotos a pesar de las bajas temperaturas que no apagaron a los presentes.

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