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Se cumplen tres años del levantamiento de autodefensas en Michoacán

Las autodefensas se diluyeron en su mayoría y nacieron los grupos armados "H3" y "Los Viagras" junto con las células sobrevivientes de los templarios.

Este miércoles 24 de febrero se cumplen tres años de que pueblos enteros se levantaron en armas para hacer frente al asedio criminal del cartel de Los Caballeros Templarios. Al menos 37 comunidades de Michoacán se enfrentaron a la delincuencia; unos se hicieron llamar grupos de autodefensas y otros más, guardias comunitarias.

Este fue un movimiento que no tenía precedentes en la historia del país, por lo que sentó una preocupación entre las autoridades de los tres niveles de gobierno.

Alcaldes y funcionarios, principalmente de las zonas de Tierra Caliente, la Costa y la Sierra, señalados como grupos de crimen organizado fueron destituidos del cargo por el Consejo General de Guardias Comunitarias y Autodefensas.

Los liderazgos de los Caballeros Templarios eran desterrados de sus áreas de operación y sus mandos medios y bajos ejecutados a tiros en los enfrentamientos o detenidos y entregados a las autoridades por los pobladores.

La ciudadanía estaba cansada de secuestros, extorsiones, asesinatos y violaciones a mujeres, niñas e incluso hombres a manos de la organización criminal liderada entonces por Nazario Moreno “El Chayo”, por lo que decidieron hacer el apremiante trabajo del Estado: garantizar la seguridad y tranquilidad de la ciudadanía.

Dejaron sus casas, sus familias, fueron perseguidos y amenazados una vez más, pero las autodefensas ya estaban en pie sin importarles que esto costaría cientos de muertes en el camino.

Era el mediodía del 24 de febrero del año 2013, cuando en la cabecera municipal de Tepalcatepec y en la tenencia de Felipe Carrillo Puerto, mejor conocida como La Ruana del municipio colindante de Buenavista, un grupo de habitantes decidieron tomar sus armas y resistirse a los victimarios de sus familias.

Cerca de 60 personas, entre ellos su líder Hipólito Mora Chávez, levantaron a La Ruana en armas; en tanto, otro grupo similar hacía lo propio en Tepalcatepec y uno más en la cabecera municipal de Buenavista con Alberto Gutiérrez “El Comandante 5” y Luis Antonio Torres “El Americano” al frente, respectivamente.

Cuatro días antes, lo habían hecho pobladores en la comunidad indígena de Chinicuila, municipio colindante con el estado de Jalisco. De ahí salen los primeros detenidos a manos de las fuerzas federales; fueron 45 que detuvo el Ejército en agosto del 2013 y que aún permanecen encarcelados.

Sin embargo, en los demás poblados, las autodefensas poco a poco recuperaron terreno y aunque vivían aislados, sus comunidades estaban blindadas, vigiladas y cercadas por un grupo de hombres, mujeres, ancianos y jóvenes que estaban dispuestos a dar su vida para defender sus hogares.

Los templarios, les aplicaron bloqueos comerciales, comestibles y de agua para presionarlos, pero no tuvieron éxito. Los comunitarios se impusieron, echaron mano de lo que tenían, lo administraron y salieron adelante.


De ese total de comunidades, a tres años del levantamiento del movimiento civil armado, solamente Chinicuila, Coahuayana y Aquila permanecen en pie de lucha; hasta el momento no han claudicado a la exigencia gubernamental de institucionalizarse, confirmó Germán Ramírez “El Toro”, representante de las autodefensas en la Sierra-Costa.

La debacle de las autodefensas inició poco después de un año, cuando ya habían limpiado gran parte del territorio michoacano que asediaban los templarios. El nombrado comisionado para la seguridad y el desarrollo integral de Michoacán, Alfredo Castillo Cervantes, les propuso una tregua y dejar sus armas.

Castillo les prometió que el Estado ahora se haría cargo de mantener la seguridad y la tranquilidad que habían conseguido con su lucha, a cambio de que registraran sus armas y se integraran a la “Fuerza Rural”.

Dicho acuerdo fue firmado el 10 de mayo de 2014 por quiénes lideraban el Consejo General de Autodefensas, aunque nunca lo documentó el comisionado ante las instancias gubernamentales correspondientes, como consta en documentos que W Radio tiene en su poder y que ha dado a conocer oportunamente.

Alberto Gutiérrez, líder autodefensa, no estuvo de acuerdo con el Comisionado Alfredo Castillo y anunció su retiro de la lucha civil armada, lo mismo hizo el también dirigente Hipólito Mora y partir de ese momento, inició la disputa del poder entre quienes encabezaban las autodefensas y guardias comunitarias, entre “El Americano” e Hipólito Mora.

Las autodefensas se diluyeron en su mayoría y nacieron los grupos armados “H3” y “Los Viagras” que a decir del procurador General de Justicia de Michoacán, junto con José Martín Godoy Castro, son los principales responsables, de la violencia registrada en los últimos meses en Michoacán.