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Triple W


Fernanda Tapia

Nacional

“En las inmortales palabras de Popeye el Marino, yo soy lo que soy y eso es todo lo que soy”: Rushdie

Escucha la entrevista que Enrique Hernández Alcázar le hizo al escritor británico, en donde hablaron de Popeye, terrorismo, tequila y más

Por Enrique Hernández Alcázar, enviado especial Guadalajara.- Llevo escuchando sobre él toda mi vida y de pronto, flash, el escritor de “Los versos satánicos” estaba frente a un muy nervioso yo

 Salman Rushdie se confesó harto de que la prensa mundial sólo quiera preguntarle sobre aquél episodio con aquél libro con aquél Ayatola

 Cada vez que zarpa para una nueva entrevista, el universo literario que ofrece el autor se reduce a un solo tema: la condena a muerte que hace casi 27 años lanzó en su contra el Ayatola Jumeini por considerar aquellos versos satánicos un ataque contra el Islam

 

 Para abrir la ostra, le pregunté sobre su biografía en Twitter. ¿Saben qué dice la biografía de @SalmanRushdie? Pues ahí se lee: “En las inmortales palabras de Popeye el Marino, yo soy lo que soy y eso es todo lo que soy”. Y sí, empecé la entrevista hablando de Popeye y del mar y del marinero que se fue a la mar y mar y mar para ver qué podía ver y ver y ver…  -Sí Popeye. -¿Eres su fan o sólo un marinero de los libros y de la vida? -No tengo nada de espinacas por aquí. -¿Te gustan las espinacas? -Las espinacas están bien… pero no me hacen más grandes los músculos. -Pero eres un marinero de los libros, de la vida… -Mi hijo más grande si que es un muy buen marinero. Ama navegar y entra en carreras marítimas. Cuando estoy en un bote me aseguro siempre que él esté al timón.  -Pero en un sentido metafórico, sí eres un marinero… -No se si esto sea un beneficio o un problema. Mi vida ha estado llena de movimientos y de viajes y de travesías. A veces envidio la vida de los escritores que han tenido una vida totalmente opuesta. Que está profundamente enraizada en un solo lugar. Debe ser lindo. Pero en mi caso ha sido por todo el mundo. El beneficio es que me ha permitido pensar en muchos lugares como objetivos para mi escritura. Me permite tener más variedad en mis temas. -¿Cuál es el puerto más difícil de tu vida? Ya sé que estás cansado de que todo mundo te pregunte sobre la condena de muerte en tu contra, pero ¿es el puerto o el viaje más difícil por el que has navegado?  Creo que el viaje más difícil de mi vida, pero el más divertido es el de escribir libros. No hay nada más difícil que hacer que escribir un libro. Es muy demandante, te pide todo lo que tienes y más. Pero también es el más grande placer. Realmente la razón por la que me gusta escribir libros es porque me gusta estar dentro del libro mientras los estoy escribiendo. Es un placer pero también la cosa más difícil. -La literatura es mágica. Puedes ir a otros mundos que quizá nunca conozcas en realidad, ¿no? -La literatura es un gran océano. Así como tu metáfora del marinero. Es un océano de historias. Es padre estar flotando en ese mar. -Tienes 1.1 millón de seguidores en Twitter. ¿Eso significa una responsabilidad o es francamente irrelevante? -Es medio irrelevante. Tengo una relación verdaderamente ambigua con Twitter. Cuando me concentro profundamente en la chamba, cuando me pongo a escribir un libro no miro Twitter. Pueden pasar meses sin que lo haga. No necesito ese ruido en mi cabeza. Pero cuando no y, como ahora, estoy viajando por el mundo hablando de mi libro, lo hago. Resulta interesante engancharte en Twitter hasta para decir “Hola, estoy en la FIL de Guadalajara e interactuar con la gente. Pero Twitter es marginal para mi, no lo considero algo muy serio en mi vida.  -¿Tal vez seas un freak frente a toda la gente que pensamos que es vital estar conectado todo el tiempo en las redes sociales? -La gente de mi edad no piensa eso. Los más jóvenes si lo hacen. -¡Es que no eres un millenial! -No, no lo soy. Eso es seguro. No se cómo es que 1.1 millones de personas lo crean. Pero estoy agradecido por eso. Apenas el sábado pasado, el presidente de Estados Unidos se fue de shopping literario con sus hijas. En la pequeña librería Upshur Street Books de Washington, DC compró varios libros para sus chavitas. Y para él, se llevó (ni más ni menos) la nueva novela de Salman Rushdie. No cualquiera, ¿verdad?  -Me encanta que Obama vaya a las librerías. Es claramente un lector. Hay una gran tienda de libros en Washington, DC que se llama “Politics and Prose”, pero esta a la que fue el sábado yo no la conocía. Y me parece excelente que le de renombre a esa pequeña tienda. Amo que Obama lea libros y que vaya con sus hijas. La mayoría de los libros que compró fueron para sus hijas. Y los dos libros para adultos que compró fue el mío y “Pureza” de Jonathan Franzen con quien comí ayer y tuvimos un momento de chócalas. -Sí, Obama compró nuestros libros.  -Es cierto. -Como  niños chiquitos. -Es muy padre. Si un presidente compra tu libro… ¿Qué hay de malo en ello?  -No, nada. -Es bueno ser conocido como buen lector. -¿Los líderes del mundo deberían leer más? -Muchos no leen mucho. Pero, interesantemente, Bill Clinton es también otro gran lector. Cuando llegó por primera vez a la presidencia declaró que su libro favorito de todos los tiempos era “Cien años de soledad”. Algo muy interesante que escuchar de viva voz de un presidente de Estados Unidos. Así que los dos últimos presidentes demócratas son grandes lectores, es bueno saberlo. Finalmente la ostra se abrió. Y entonces platicamos del tema que ocupa hoy a buena parte del mundo: el terrorismo

  -¿Qué piensas del terror de hoy? ¿No aprendimos nada del 11 de septiembre de 2001 para acá? -Desafortunadamente eso que dices es verdad. La misma estupidez brota de la boca de la misma gente de siempre. Es un tiempo muy oscuro y mi naturaleza es responder a eso desde la comedia. La vía para lidiar con esa oscuridad es reírse de ella. No puedo ofrecer una solución política o militar porque no es mi trabajo. Lo que puedo decir es que lo que la gente puede hacer frente al terror es seguir con sus vidas. Eso me ha gustado del comportamiento de la gente de París después de los ataques: no han renunciado a su vida diaria, han seguido creyendo en su vida diaria. Esa es la respuesta: no hay que temer a la gente violenta e insistir en preservar tu vida tal como es. Los parisinos seguirán siendo parisinos. París es una de las grandes ciudades del mundo. Yo viví en Nueva York los ataques del 11 de septiembre. La ciudad estuvo traumatizada y sacudida por un tiempo pero me impresionó cómo sólo en unas semanas la gente se recuperó para seguir con su vida. Esa es la  única respuesta. -¿Viste Charlie Hebdo dos días después de los ataques? Una portada como consigna para no renunciar al estilo de vida parisina? -Ese fue un gran cartón. Ellos tienen las armas y nosotros la champaña. Al diablo con ellos. -Haces una parada en el humor, en la comedia, en medio de este mundo traumatizado en donde la risa, puede ser una herramienta muy curativa. -Si te ríes de los que odian le quitas su poder. Si te ríes de los que golpean, dejan de tener poder sobre ti. Reírse es un gesto de la libertad humana.  -Uno muy claro.  Sí. Y también la risa es una cuestión que se produce de manera natural. En mi escritura vienen de manera natural las palabras se tornan en sentido del humor. Como lector no me gustan los libros que no tienen sentido del humor, son para otras personas, yo prefiero los libros que tienen sentido del humor. -¿Te gustaría ser un comediante de Stand-Up? -Creo que a estas alturas no ando buscando otra carrera. La nueva novela de Salman Rushdie se llama “Dos años, ocho meses y veintiocho días”. Si hacemos la suma de todas las noches de esos días que se acumulan (como sus historias fantásticas) en el título del libro el resultado son mil y un noches. Así que, una de dos: o le encanta la numerología (lo cuál me reveló que es cierto) o todo indica que Salman Rushdie es la nueva Sherezada del siglo XXI. ¿Será que sí? Mejor se lo pregunté directamente… -Creo que ya existe una Sherezada y no estoy aplicando para su trabajo. -No estás aplicando pero quizás estás en su misma condición: contar historias hasta la muerte. -Creo que eso es lo que hacemos todos. Una de las mejores cosas de la literatura es que no tienes que retirarte. Y no tienes que llegar a trabajar temprano. Uno de los escritores que anunció su retiro fue Philip Roth. Me costaba trabajo entender eso y  me preguntaba: ¿qué va a hacer con su tiempo? Claro, Philip llevaba escritos 34 ó 35 libros. Yo voy a la mitad de ese camino. Si tuviera 34 ó 35 libros escritos quizá diría, bueno, ya es suficiente.    -Esta “Era de la Extrañeza” de tu libro, sus personajes, hacen que el lector puedan imaginar, trasladarse a otros mundos. -La literatura es muy buena para crear metáforas. Metáforas que nos permiten entender nuestra vida diaria. Igual el Gregor Samsa de Kafka que se convirtió en una cucaracha o en cualquier insecto no identificado, cierta clase de escarabajo, es obviamente una imagen surreal. Pero esa historia nos dice un montón de la naturaleza humana. Eso es lo que el surrealismo puede hacer, crear metáforas que nos ayudan a entender nuestra vida cotidiana. ¿Y qué hay de las nuevas generaciones? ¿Entenderán mejor este mundo? Así habló Salman sobre los jóvenes… -Creo que no hemos hecho un buen trabajo y ellos lo podrán hacer mejor. No les estamos dejando a los niños un mundo mejor. Tengo dos hijos y tendrán que crecer en este mundo que nosotros creamos. Pero soy muy optimista en relación a las generaciones más jóvenes porque creo que son muy idealistas y tienen mucho más interés en temas como el medio ambiente, a diferencia de mi generación, se preocupan por el planeta y tienen mayores principios así que quizás lo hagan mejor que nosotros. Hace 20 años que Salman Rushdie visitó por primera vez la FIL de Guadalajara. Hoy, a su regreso a esta Feria, no pude más que preguntarle si ya se había echado un tequilita… -Ya te echaste un tequila. -No, no lo he hecho porque vengo muy disciplinado.  -¿En serio? -Porque tengo que hablar con la prensa. No puedo tomar mucho tequila antes de las entrevistas. -Pero un caballito… -Bueno, ayer me eché una deliciosa margarita. -Con tequila. -Por supuesto. Con tequila. -¿Y uno derecho? -Ya me eché un shot de tequila también. Pero creo que ya cubrí mi cuota. -Pero no le tienes miedo al tequila… -No. La última vez que vine a la Feria del Libro los organizadores nos llevaron a Carlos Fuentes, William Styron y a mí al pueblo de Tequila. Y tuvimos un almuerzo en la hacienda, con el mariachi y un montón de tequila de alta y añeja calidad. Y terminamos terriblemente borrachos pero fue muy disfrutable. -A veces las borracheras son divertidas… -Esa fue una buena borrachera en un buen día. -Pero no antes de las entrevistas. -No. Es mejor después de las entrevistas. -¿Qué amas de México? -Soy un chico del trópico. Me gusta el mundo del trópico. Soy su calor, su música y me encanta su literatura. Fue (Gabriel) García Márquez quien me introdujo a Juan Rulfo por lo que Pedro Páramo es uno de mis libros favoritos. En su vida Salman Rushdie se ha dedicado a defender la libertad de expresión, la fe sin radicalismos y a combatir los ultra fanatismos. Pero el escritor nacido en Bombay y naturalizado británico sostiene -ante los micrófonos de W Radio- que la humanidad también debe de defender los conceptos que nacen del arte: la belleza, la verdad y la felicidad.