Los otros presos de conciencia

Omar Astorga, colaborador de la Segunda Emisión de Hoy por Hoy, presenta este serial que cuenta la historia de Raúl Hernández, retenido en el Cereso de Ayutla

Por Omar AstorgaMéxico.- Como una suerte de ironía semántica, la cabecera municipal guerrerense Ayutla de los Libres cuenta con un Centro de Readaptación Social, una cárcel, donde Raúl Hernández Abundio, preso de conciencia reconocido por Amnistía Internacional en México, sigue esperando justicia tras ser acusado de haber cometido un homicidio

“A mí me señalaron que yo maté al señor que se llama Alejandro Feliciano. Pero la verdad no cometí ese delito. Solamente Dios sabe quién mero fue. A mí no tengo culpa.” A 120 kilómetros al sur de Chilpancingo, la capital del estado, se encuentra Ayutla, municipio donde convergen las culturas de la montaña y las de la costa de Guerrero, donde las características de una ciudad engullen poco a poco a las del pueblo que aún es. En la cabecera, Ayutla de los Libres, los jóvenes indígenas han incluido en su día a día, además del idioma español, particularidades de las zonas urbanas del estado, como la vestimenta y la música. Así, en la plaza principal, en torno a la iglesia y a la presidencia municipal, coexisten numerosos café Internet y el mercado, donde la música duranguense y el reggaeton se mezclan con los productos de la costa y la montaña que a diario llegan de comunidades cuyas principales lenguas son el mixteco y el tlapaneco

“A nosotros nos trajeron pa’cá. Aquí, pues, en la ciudad de Ayutla, bien rodeado, pues, nomás dejaron pasar aquella camioneta que anda con judicial. Nos llevaron allá, la comandancia

“Nosotros hablamos tlapaneco. Vamos a pedir agua, vamos a tomar. No, ellos dijeron que nosotros no vamos a hablar dialecto. ‘Habla español, para que nosotros entendemos’, dice, ‘porque si no, cada uno le voy a embolsar su cabeza’

“Nosotros nos dijeron que nosotros somos delincuentes, que nosotros matamos a policía que iba a pagar. Pero la verdad nosotros no cometimos ese delito.” Raúl Hernández Abundio fue detenido el 17 de abril de 2008 junto con otros cuatro miembros de la Organización del Pueblo Indígena Me’phaa, encargada de defender los derechos de los indígenas en el municipio de Ayutla, documentando abusos de las autoridades y reivindicando los derechos humanos

“Sabemos muy claro que en mi pueblo hay un líder cacique

“Si llega vivienda para los pobres, ese líder cacique vende eso

A dos años, Raúl Hernández sabe quién provocó su encarcelamiento: “Sabemos muy claro cómo hace el gobierno, el gobierno quiere desbaratar la organización. El líder cacique que está en mi pueblo, él está en contacto con el gobierno. Se llama Romualdo Remigio Cantú. Él está en contacto con el gobierno. Sabemos muy claro que el gobierno quiere desbaratar la organización.”Gracias a un amparo, la justicia federal concedió la libertad de los cuatro compañeros de Raúl. Él no corrió con la misma suerte. Hablando poco español, pero entendiéndolo bien, recuerda la vida con sus papás, su esposa y su hija de 10 años en Camalote, su comunidad, a dos horas de la cabecera municipal

-¿A qué te dedicabas antes de que te encarcelaran?-Campesino-Eras campesino-¿Cuánto ganabas?-Yo ganaba 30 al día-¿Qué cultivabas?-Acá el señor, antes de que lo encarcelaran, trabajaba en el campo, cosechar su maíz, jamaica, calabaza, frijoles, es lo que siembran allá cada año, es lo que hace él

-¿Estudiaste?-Sí-¿Hasta qué grado?-Primaria-¿Sabes leer y escribir?-No puedo escribir-¿Leer?-Un poco nomásHan transcurrido dos años desde cuando Raúl fue apresado. En el Cereso de Ayutla intenta solventar sus gastos y los de su familia elaborando lapiceras y monederos de hilo. Para hacer llevaderos los días juega básquetbol, ve telenovelas y escucha la música que programan las estaciones de radio, de la cual prefiere la música pop. Cómo es su vida en el interior de esta cárcel municipal será el tema de mañana, en Los otros presos de conciencia

-Me llamo Raúl Hernández Abundio-¿Cuántos años tienes?-31. Yo pues estoy encarcelado aquí, porque sabemos que el gobierno está chingando a los pobres.

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