Bitácora del Cervantino con Eduardo Limón 'Óscar Chávez y Duplum Dúo'

El detalle simpático aconteció al terminar la primera canción Óscar Chávez

Por Eduardo LimónGuanajuato.- Por la mañana nos fuimos presurosos al Salón del Consejo Universitario que, merced su buena acústica y perfecta colocación (dentro de la Universidad de Guanajuato, pero convenientemente separado de las aulas) se antojaba el escenario perfecto para disfrutar de la presentación, dentro de este Festival Cervantino, de Duplum Dúo, uno de los mejores grupos de música experimental del país

Integrado por Fernando Domínguez, talentosísimo clarinetista, e Iván Manzanilla, licenciado en percusión nada menos que por la Unam, Duplum Dúo nos deleitó con un programa variopinto que exhibió, dadas las probadas capacidades ejecutantes de sus partes, de todo, experimentalmente hablando, desde la complejidad casi esquizofrénica de Stravinsky, hasta la belleza conceptual de una obra como la compuesta por el notable contemporáneo Rodrigo Sigal para estrenarse durante el Cervantino: “Obtura” se llamó la pieza, inscrita en el marco temático del Festival, Galileo y el telescopio, y con ella y su compleja notación, quienes asistimos a la presentación obtuvimos uno de los momentos memorables de este Festival

Por la noche, 2 tipos descuidados: El maestro Óscar Chávez, y Jaime López. La mixtura fue de agradecerse, ya que el escenario de la Alhóndiga cruzó, con casi idéntico grado de importancia, a dos creadores célebres en la música popular mexicana. Chávez, quien lleva más de medio siglo rescatando cuanta melodía o composición tenga que ver con el rico acervo musical de nuestro país, y López, quien con su natural talento para la composición ha aportado para la escena uno de los catálogos más ricos de imaginería poética urbana. Los dos, grandes. Los dos reconocidos por sus respectivos públicos, y Óscar Chávez, en particular, ovacionado en más de una ocasión por la multitud que llenó de cabo a rabo la explanada guanajuatense. El detalle simpático aconteció al terminar la primera canción Óscar Chávez: alguien desde el graderío gritó solicitando “Por ti”, a lo que el maestro respondió desde el escenario “¿acabo de empezar y ya quieres Por Ti? Pérame tantito…”, y bueno, las risas de todos, incluyendo, estoy seguro, las de Jaime López, quien para ese momento descansaba, apoyando su vaso de quién-sabe-qué en el brazo de su guitarra, brindando desde un costado del escenario con Óscar Chávez, su cómplice y compañero en esta aventura nocturna en la que ambos grandes nos hicieron pasar un rato realmente memorable paseando por la rica, riquísima cultura musical mexicana

¿Adónde se habrán ido al terminar su concierto este par de tipos descuidados?

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