CON MARTHA DEBAYLE

Todo lo que creíamos saber sobre el cerebro y estábamos equivocados

Entrevistamos a Nick Chater, quien nos cuenta que el cerebro inventa todo a medida que avanza, no existen profundidades

Nick Chater, profesor en Ciencias del Comportamiento en la Warwick Business Schooly, nos presentó en entrevista una reevaluación radical de cómo funciona nuestra mente.

Probablemente pienses que tienes creencias, deseos, miedos, una personalidad, una "vida interior", tal vez incluso un subconsciente, para NICK CHATER, todas esas cosas son tonterías.

El cerebro inventa todo a medida que avanza. No pasa nada "debajo"; No hay profundidades.

O sea, la idea de que hay un verdadero yo, enterrado en lo profundo de nuestro subconsciente es una ilusión. Significa que los psicoanalistas han pasado años escuchando a sus 'pacientes', tratando de encontrar el nudo subconsciente que impulsa su comportamiento. Nick sugiere que ha sido una pérdida de tiempo para todos. O, más bien, si la terapia ayuda, ayuda reformando nuestra mente consciente, no desenredando nuestro inconsciente.

 "Debemos pensar en nosotros mismos como una tradición, como la cocina, la música o la ley", dice. “Cada nuevo pensamiento o acción es una variación creativa de nuestros pensamientos y acciones pasados; y, a su vez, también da forma a nuestros futuros pensamientos y acciones".

"¡Solo mientras jugamos y aprendemos de los demás, creamos cada uno nuestro propio estilo, pero es que se haya escondido dentro de nosotros todo el tiempo! Y, por supuesto, si hubieras aprendido diferentes piezas y jugado con diferentes personas, tendrías un estilo completamente diferente".

 EJEMPLO: “Por supuesto que hay fuerzas biológicas en lo que somos. Es posible que mi estilo en el fútbol no sea explosivo, porque soy un corredor lento, y eso podría ser en parte genético. Sin embargo, lo principal que está dando forma a mi comportamiento actual es mi comportamiento pasado.

¿La terapia no sirve? La terapia puede ser enormemente valiosa, pero no porque esté descubriendo tu subconsciente. Las técnicas de psicoterapia más efectivas realmente se centran en preguntas prospectivas y cómo crear nuevos patrones de comportamiento y pensamiento.

Lo que no creíamos saber

Si pensamos que tenemos un cerebro multitasking, significa que nuestros pensamientos y nuestras acciones van muchas veces paralelas y ahí están esas profundidades ocultas para descubrirlas. Para Chater, el cerebro funciona linealmente, construimos la realidad por una serie de conexiones neuronales que van de una en una, esa multiplicidad no existe.

Las emociones internas: Se habla de emociones internas y muchas veces desconocidas que provocan reacciones que a veces nos sorprenden. Sin embargo, Chater dice que las emociones se conducen por la adrenalina frente a acciones fuera de nosotros o a circunstancias externas.

Para Chater, nuestro cerebro improvisa cada momento las reacciones que vamos teniendo; mientras que para otros estudiosos existen motivaciones y creencias que son las que dirigen ese comportamiento.

Por esa improvisación, precisamente, es que nuestra mente se va amoldando al día a día y vamos cambiando de parecer, de filias o creencias; mientras que para otros autores cada acto tiene un precedente que tenemos que entender para poder saber quiénes somos.

Otro elemento importante en esta teoría es el papel de LA IMAGINACIÓN, pues es ella quien ordena esas emociones y pensamientos para darles cabida a nuestras reacciones y forma de pensar.

Chater dice que no hay profundidad en nuestra mente, pero la memoria y nuestra historia sí nos ayudan a reinventarnos regularmente.

En esta línea científica, todos nuestros pensamientos son conscientes. Sólo existe este tipo de pensamiento que lee la superficie de la realidad, construyéndola, y hay procesos inconscientes que son los que los interpretan de acuerdo a nuestra actividad neuronal.

Es muy interesante repensar el papel que juega nuestra mente y la construcción de la realidad. Si creíamos que ya todo estaba pensando, parece que todavía no está resuelto.

«Ninguna cantidad de terapia, análisis de sueños, experimento o escaneo cerebral puede descubrir los verdaderos motivos de una persona, porque no hay nada que hallar.» Nick Chater.

Mi vida como personaje ficticio

Nuestra creación literaria más notable puede ser nuestro propio yo.

Al igual que los personajes de ficción, también conocemos a las personas que nos rodean por sus palabras y acciones, sus partes en las historias de la vida. Y las interpretaciones que creamos de las personas reales son, al igual que para los personajes de ficción, parciales, abiertos y la fuente de un debate interminable. ¿X es egoísta o defiende sus derechos? ¿Es Y centrado y ambicioso, o insanamente obsesivo? ¿Z realmente está plagado de dudas?

Cada uno de nosotros es tan ambiguo y abierto como cualquier personaje de ficción. Nuestro flujo de palabras y acciones, y su papel en la "historia" más amplia de nuestras vidas, es una corriente continua de creación, interpretación y reinterpretación. Parte de este flujo de palabras, ya sea en voz alta o simplemente imaginado, tiene como objetivo interpretar los pensamientos y las acciones de quienes nos rodean; y algunos reflexionan sobre nuestros propios pensamientos y acciones, para ayudarnos a dar sentido a nosotros mismos.

En nuestro propio caso, es tentador imaginar que cuando nos preguntamos qué pensamos o sentimos, no estamos formulando nuestros pensamientos en el momento, sino que estamos informando pensamientos preformados desde una 'biblioteca' mental interna. Imaginamos que estamos, por así decirlo, mirando "dentro de nosotros mismos" para descubrir nuestras creencias, deseos, motivos y actitudes más íntimas.

Una razón para dudar de esto es que la biblioteca de pensamientos preformados tendría que ser muy grande: ¡podemos generar creencias, actitudes y justificación sobre cualquier cosa! Otra razón es que nuestras explicaciones de los 'contenidos' de nuestras propias mentes tienden a ser muy inconsistentes y moldeadas por nuestras preocupaciones inmediatas, el entorno y la aparente variación aleatoria.

En resumen, creo que subestimamos radicalmente nuestros propios poderes creativos. No somos reporteros de los contenidos de un mundo mental interno. Somos, literalmente, personajes improvisados de nuestra propia creación.

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