CON MARTHA DEBAYLE

¿Cómo dejar de ser controlador sin morir en el intento?

Les vamos a decir como el ser super controlador, puede estar enfermando a su cuerpo y cómo salir de este círculo sin morir en el intento

Ángeles Wolder Helling, directora académica de la Escuela de Descodificación Biológica Original de España (EDBO).

El aislamiento social ha sacado a relucir nuestros patrones de funcionamiento, pero de manera exagerada.

Un patrón puede ser el que busca sentir seguridad a través del control.

Estamos acostumbramos a tener todo bajo control, bien planificado y organizado sabiendo donde empieza y donde acaba cada día. Nos gusta que las cosas estén en su sitio o que las personas respondan como esperamos

Esta etapa nos invita a soltar el control con el que el ego se siente protegido y reactivar nuestra intuición que es la mejor herramienta de la que disponemos en el corazón. ¿Cómo hacerlo?.

SUPER CONTROL

 

Controlar implica tener bajo nuestra supervisión aquello que pueda suponer un peligro y reconocer las pistas adecuadas para aplicar la mejor estrategia.

Es como cualquier otra emoción, sentimiento o comportamiento: una herramienta de regulación que bien nivelada es de ayuda.

Lo que no es sano en todos los aspectos es cuando tenemos un bajo o un excesivo control, porque nos pone en modo preocupación continúa disfrazado de “yo puedo con todo y sé cómo se hace (a mi manera)”.

Las preocupaciones, en un 95% de los casos, no se van a cumplir.

Las personas con tendencia a controlarlo todo y a todos son inteligentes y procuran tener el poder o el mando, pero lo hacen porque internamente están sufriendo enormemente la inseguridad.

El control tiene un comportamiento adictivo y la persona que controla se siente muy bien porque le da mucha seguridad.

Por eso la propuesta es hacer una modificación desde la regulación del sistema nervioso y así el comportamiento cambiará o dejará de ser prioritario.

Es imposible que a alguien que está en el control se le recomiende: suelta, confía, delega, cede, déjalo como está, fíate, no todo puede estar como tú quieres, acepta… y tantas otras palabras o frases que solemos usar porque no son la solución y solo provocan malestar y angustia

Por eso la propuesta es hacer una modificación desde la regulación del sistema nervioso y así el comportamiento cambiará o dejará de ser prioritario para la persona ya que sentirá seguridad que es lo que le falta. ¿Por qué? Porque las personas controladoras están gobernadas por su sistema nervioso simpático, viven en estrés y alerta y no pueden relajarse, aunque lo intente.

¿Soy controlador?

Si eres del tipo “necesito controlar todo” seguramente te habrás escuchado diciendo:

Haz las cosas como se han de hacer.

Yo sé qué es lo correcto para todos.

Deja eso, no sabes hacerlo. Ya me ocupo yo.

Pásame lo que haces que yo lo corrijo.

No lo envíes antes de que yo lo vea.

Tardo más en explicártelo que en hacerlo yo.

Si esto te pasa con frecuencia, probablemente tengas un perfil característico de persona controladora

Características del controlador

1. Suele ver la vida de manera absolutista, no tiene término medio. Las cosas están bien (como ella las hace, ordena, organiza y decide) o están mal.

2. Construye sus pensamientos a su manera y le cuesta comprender que cada uno tiene un punto de vista.

3. No tiene término medio, “es así y punto”.

4. Es muy responsable, resolutiva y exigente y cree que llegar a la cima va a satisfacer sus necesidades.

5. Soporta gran cantidad de carga de trabajo con apenas errores.

6. Es perfeccionista en algún aspecto (estética, estadísticas, calidad…)

7. Planifica al mínimo detalle, no deja cabo suelto, piensa en riesgos y amenazas.

8. Es hiper organizada para llevar las riendas de la situación

9. Poca posibilidad de improvisación, de espontaneidad. No suelen aceptar los cambios.

10. Racional antes que intuitiva (mucha cabeza y menos corazón)

11. Capacidad de mando con liderazgo con tendencia autoritaria.

12. Cabeza pensante en el trabajo, la familia, la pareja… (organizan las vacaciones mejor que una agencia de viajes).

13. Irascible y quejosa porque no tiene tiempo para sí misma y porque lleva mucha carga, pero le es imposible soltarla.

14. Puede haber tendencia a la ira e incluso a la hostilidad ante “errores” mínimos o se pone nerviosa si algo se retrasa (deja, ya lo hago yo).

15. Busca apoyo incondicional (no la cooperación) y le es imposible delegar. No pueden pedir ayuda con facilidad.

16. Le cuesta aceptar que le lleven la contraria (le cuesta respetar visiones o realidades distintas a la suya)

Origen

La seguridad y la confianza son dos sentimientos que la persona controladora no tiene para los demás y que sólo encuentra en sí misma y lo aprende desde que está en el vientre de la madre a través de las experiencias de lo “previsible o imprevisible”. ¿Lo espero, no lo espero?

Los eventos que se han de buscar para reaprender a regular el sistema nervioso son, entre muchas otras, algunas de esta lista.

Pon especial atención a lo que ocurrió entre los 18 meses y los 2 años:

Padres que no entendían las necesidades del niño de apego (acercamiento) y lo veían como egoísta por lo que pedir se les volvía en contra.

Padres que han idealizado al niño, que los han hecho “especiales” de manera poco realista.

Padres irascibles que podían enfadarse por cualquier motivo y sobre todo que no se podía prever el comportamiento lo que coloca al niño en un estado de alerta continuo

Padres despreocupados o ausentes.

Padres con dificultades emocionales o enfermedades que hacen que el niño quiera ayudar.

Cambios súbitos en la infancia (mudanzas, pérdidas económicas, divorcios, peleas familiares, cárcel…)

Dinámicas familiares desestructuradas, cambiantes, poco previsibles.

Accidentes de los niños, de los padres o que ocurrieron a toda la familia.

Hacerse grande temprano: cuidar de hermanos pequeños o enfermos.

Familias muy limitantes a nivel de pensamiento

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