CON MARTHA DEBAYLE

2 normas de oro para el éxito

Les vamos a decir en qué caso nos saboteamos, por qué dudamos, y cómo tomar mejores decisiones para alcanzar esas metas de éxito

Rafael Santandreu, uno de los psicólogos más prestigiosos del mundo.

Sobre el éxito: ¿No es importante?

No, el éxito no es nada importante, pero es legítimo buscarlo.

Eso sí, no te vuelvas loco buscándolo, porque NO DA la felicidad.

Es sólo un entretenimiento.

Por ejemplo: Yo no necesito ser psicólogo para ser muy feliz, y mucho menos ser el mejor psicólogo de España. ¡Yo vendiendo naranjas en una esquina de Barcelona, sería el tipo más feliz del mundo!

Hay metas que te planteas para divertirte más, para echarle pasión, para disfrutar… nada más.

Detrás de ella, no hay ninguna tensión ni obligación.

No existe la palabra fracaso

Porque éxito significa conseguir tus metas, pero no conseguirlas no tiene nada de malo tampoco.

Se trata de un aprendizaje y lo importante es pasarlo bien.

Si ves que el éxito es sólo un entretenimiento, no te preocupa el resultado y entonces no hay fracaso… esa palabra DEBERÍA sacarse del diccionario.

En sí es una palabra muy neurótica. Recuerda “solo necesitamos el agua y la comida del día para ser muy felices”. Entonces, qué me cuentas de fracaso… solo cuenta ser feliz.

Las 2 normas del éxito

Las llamo las 2 normas del abuelo Rafael porque las enunciaba mi abuelo aunque mucha gente de su generación las conocía y aplicaba a su vida.

Es ahora que parece que las hemos olvidado.

La primera norma es a) lo que empiezas, lo acabas y b) lo que has dicho que ibas a hacer, hazlo.

¿Por qué estás dos normas son tan importantes?

Porque, muchas veces, las emociones negativas nos invaden: emociones normales como la vergüenza, el miedo, la pereza, las dudas, la ansiedad… y si nosotros no aprendemos a tolerarlas, crecen y llegan a determinar nuestra vida.

Existe un ejemplo que hace referencia a la pereza: dice un adagio japonés que el alumno que sólo quiera estudiar cuando se encuentre con buenas ganas para hacerlo, suspenderá todos los exámenes.

Porque a veces te despiertas con más fuerza, con más ganas de trabajar que otros días, pero otros días con pocas ganas.

La clave es ponerse todos los días determinadas horas independientemente de cómo te encuentres.

También hay pensamientos automáticos asociados a esas emociones.

Cuando sientes miedo o cansancio, aparecen pensamientos o racionalizaciones del tipo: “¡Eso es un error!”; “¡En realidad, no quieres ir a San Sebastián!”, etc.

La mente crea pensamientos que cuadran con las emociones que sientes, pero no son pensamientos lógicos.

No tenemos que hacerles caso; tampoco evitar tenerlos o ponerte a discutir con ellos; simplemente dejarlos estar y hacer lo que habías decidido hacer.

Trata de evitar estos pensamientos haciendo otras cosas, distrayendo tu mente con otras actividades.

La duda

Las dudas son uno de esos pasajeros que aparecen en la parte de atrás del coche y con los que no tienes que negociar.

Una vez analizada una situación y tomada una decisión, debes cumplir con ella.

Después tomarás otra decisión y otra y puede ser diferente, pero primero cumple con tu compromiso personal.

El perfeccionismo nos bloquea

Sí. Porque muchas veces nos decimos: “Si no escribo el primer capítulo de mi libro muy bien, mejor no lo hago”. Y así escribes muy pocos días.

El éxito no viene de rendir cada día al 100%. Eso es poco realista.

Los seres humanos variamos y hay días que rindes al 20%, otros días al 50% y otros al 80%, pero con esos rendimientos vamos sumando y sumando y al final, conseguimos óptimos resultados.

Por lo tanto, hay que huir del perfeccionismo. Cumple con tu disciplina diaria y no te preocupes de rendir al 100%.

¿Qué es lo que nos puede suceder por no respetar nuestras decisiones?

3 cosas

Acabas frustrado porque nunca acabas lo que inicias

Por otro lado, hipersensible a las emociones negativas.

O despertar a cierta edad, a los 30 o a las 40 diciéndose a uno mismo: ¿Pero qué estado haciendo en los últimos 10 años? Nada.

Para cumplir con las dos normas de ÉXITO hay que aprender a tomar decisiones.

Porque la gente no sabe tomar decisiones de forma que luego pueda respetar las dos normas.

Las decisiones hay que tomarlas siempre limitadas en el tiempo y en el contenido

POR EJEMPLO: Una buena decisión: “Voy a apuntarme a un curso de inglés de un año de duración (o de 6 meses), iré a clases todos los días, haré todos los deberes y estudiaré lo necesario para aprobar los exámenes”. Esto es una buena decisión.

Y una mala es: “Voy a aprender inglés y hablarlo muy bien”. Esta última decisión es una tontería porque no está definida en cuanto a tiempo y contenido.

Cuando tomamos una decisión, HAY QUE CUMPLIRLA, aunque sea lo último que hagas.

Es súper importante ser fiel a lo que tú te dices y te comprometes.

La brújula de las decisiones

Mucha gente se encuentra agobiada porque no sabe hacia dónde tirar. Saben que su vida no les resulta gratificante, pero no encuentran su camino.

EJEMPLO: Cuando vienen a mi consulta con ese tipo de problema… yo les digo lo siguiente: “Mira, tengo aquí, en este cajón, un objeto increíble… se trata de una brújula… mágica. Ahora la sacaré e inmediatamente señalará el lugar hacia dónde te tienes que dirigir. El sitio de tu felicidad”.

Las personas se quedan muy extrañadas y me piden que les saque la brújula. Lo hago, abro la mano y claro: no hay nada. Pero imaginamos que la hay.

La brújula funciona de la siguiente forma: les pregunto… “¿Qué es lo que has pensado alguna vez hacer, pero que te da más miedo?” Entonces, se paran a pensar y dicen: “Esto”. Y les respondo: “Pues este es el lugar hacia donde tienes que dirigirte.

Porque siempre deseamos, en realidad, acudir hacia los proyectos que nos atemorizan.

Porque, de lo contrario, no te darían miedo. Simplemente, los descartarías de tu mente.

Pero si hay proyectos, ideas, que te causan temor, es porque deseas mucho ir hacia allí.

Sólo tienes que tomar una decisión bien limitada y respetar las 2 normas para el éxito.

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