CON MARTHA DEBAYLE

3 patrones de pensamiento que te hacen la vida más complicada

Les vamos a decir 3 patrones de pensamientos que si se sostienen en el tiempo, realmente nos pueden hacer la vida más complicada

Mario Guerra, tanatólogo, conferencista, business coach, psicoterapeuta.

¿Qué son los patrones de pensamiento?

Son formas en que nuestra mente nos convence de que algo es de cierta manera.

Han sido aprendidos provenientes de figuras de autoridad y/o por repetición, conformando una especie de estilo de pensar que desarrollan las personas.

Podemos decir que se vuelven negativos cuando lo que nos dicen no siempre corresponde con la realidad, aunque a veces sí lo hagan. Digamos que es una forma de generalizar que nos “ahorra” tener que pensar (por ejemplo, todos los niños son latosos o todo el que no usa corbata es honrado).

Estos pensamientos inexactos generalmente lo que hacen es reforzar el pensamiento o las emociones negativas, diciéndonos cosas que suenan racionales y precisas, pero que realmente solo sirven para mantenernos sintiéndonos mal por nosotros mismos.

¿Por qué son importantes?

Porque los pensamientos, junto con las emociones, evocan sentimientos . Si tu forma de pensamiento no es saludable, lo más probable es que te sientas mal contigo mismo, con los que te rodean y con tus propias circunstancias de vida.

Esto no estaría mal, si te mueve a cambiar para salir de ahí. Lamentablemente, los patrones de pensamiento limitantes lo que hacen es hacerte caer en una resignación pasiva que acabará por conducirte a la desesperanza y resentimiento.

Porque cuando estos patrones se mezclan con las emociones y sentimientos resultantes, se forma una especie de círculo vicioso que desafían a la lógica y la razón (esto a pesar de la evidencia que pueda refutarlos), haciendo que estos patrones se vuelvan:

Automáticos

Es como cuando sigues el camino de vuelta a casa. Muchas veces ya no piensas, sino que actúas según lo aprendido.

Repetitivos

Como ya no se cuestionan, se hacen más profundos y recurrentes.

Intrusivos

Porque surgen no cuando tú los necesitas o te son útiles, sino en momentos incluso en que te pueden afectar o al menos alejar de lo que estás buscando.

Dominantes

El pensamiento si no usas, te usa. Te conviertes en una especie de esclavo de tus patrones mentales y entonces dejas de pensar de manera crítica y consciente para empezar a reaccionar.

Porque son determinantes para nuestras relaciones con otros y de nosotros con nuestro entorno o circunstancia.

Nos pueden producir ira, desilusión, ansiedad, resentimiento, frustración, etc.

¿Cuáles son un buen ejemplo de los principales que pueden hacernos la vida complicada?

Pensamiento polarizado Blanco/ negro (también conocido como todo o nada)

Con este estilo de pensamiento piensas que todo lo que no es bueno es… (si respondiste que malo, tienes problemas).

Con esto en mente no hay términos medios, así que entonces si o eres un éxito eres un fracaso y si no alguien no es tu amigo, entonces es tu enemigo. Si algo no es divertido entonces es aburrido y así.

Vas poniendo a las personas y situaciones en categorías polarizadas y seguro más de una vez te has alejado de alguien por algo que no valía la pena o te has llevado muchas decepciones porque las cosas o personas no son como tú pensabas.

¿Cómo corregir o desafiar este patrón?

Haz un ensayo mental y piensa que, al menos en la gran mayoría de las ocasiones, no puedes optar por ninguno de los dos extremos. Entonces te dirías algo como esto:

“Si mi amiga no me ama, pero tampoco me odia, entonces quizá me quiere, pero no todo lo que digo le va a parecer bien o no siempre tiene que pensar como yo y a pesar de eso podemos seguir siendo amigas”

“Si no soy el más listo, pero tampoco el más tonto, quizá lo que me falta es perseverar en aprender lo que no sé y pensar antes de actuar la próxima vez”.

Personalización (o responsabilidad excesiva).

Algo pasa que no te gusta (por ejemplo te peleaste con tu hermano, reprobaste un examen complicado o ya no te pudiste ir de vacaciones de semana santa con la familia como lo habías planeado desde noviembre pasado. Entonces te dices algo como:

“Todo es mi culpa”, “Soy una mala persona”, “Soy lo peor”, “Todos me deben estar odiando por esto”, “Debí haber haber consultado el pronóstico de pandemias antes de planear la vacaciones”, etc

La cuestión es que con este patrón de pensamiento acabas por darte mucha importancia a tí mismo sobre eventos que suelen ser interdependientes (por ejemplo: con la pelea con tu hermano, los dos contribuyeron al menos a sostenerla; reprobar el examen tiene que ver un tanto con el examen en sí mismo y, finalmente, no podías haber anticipado en noviembre lo que podría estar pasando en semana santa).

Dejar caer un vaso de leche tiene que ver con tu habilidad y pericia, sin duda, pero también con el peso y diseño del vaso y otros factores internos o externos (distracción o algún ruido fuerte, por ejemplo).

A las personas con este estilo de pensamiento se les suele ver como que se hacen los mártires o las víctimas y que todo lo exageran, pero recordemos que pensar así no es volitivo no consciente. Es como un virus mental.

¿Cómo corregir o desafiar este patrón?

Vas a tener que dosificar tu impulso hacia la grandiosidad y reconocer que eres tan normalita como cualquier otra persona.

Reconoce como contribuyes a un problema, pero no cierres los ojos a factores externos (ni les eches toda la culpa a ellos).

Acepta sólo la responsabilidad que te toca; ni más, ni menos.

Saltar a conclusiones ( o creer que se tienen poderes adivinatorios)

Con este dudoso “súper poder”, estamos seguros de saber lo que sienten otras personas y por qué actúan de la manera que lo hacen. En particular, podemos determinar cómo se sienten las personas hacia nosotros.

A esto se refiere este patrón que se da cuando llegas a conclusiones sin tener evidencia lógica o razonable que la soporte. Esto se da de dos maneras:

Lectura de pensamiento

“Yo ya sé lo que está pensando”, “Seguro piensa que soy un imbécil”, “Ya se aburrió y se quiere ir, por eso volteo a ver su reloj”

Pensamiento predictivo (bola de cristal)

“Seguro cuando regrese a trabajar me van a decir que muchas gracias, pero que ya no me necesitan”, A veces vienen como afirmación disfrazada de pregunta: ”¿Y si me embarco ahorita con el préstamo para el departamento ya que las tasas de interés están bajas, pero si luego no puedo pagar y me lo quitan y acabo perdiendo todo y hasta en la cárcel por no poder pagar?” o “Y si me caso con Lupita pero después me pone el cuerno?”

Todo esto sin ninguna evidencia o hasta con evidencia en contra de lo que se teme y pronostica.

Esto suele producir mucha ansiedad.

¿Cómo corregir o desafiar este patrón?

Practica la duda con el “no lo sé, pero…”

“¿Me van a correr?. No lo sé, pero he hecho bien mi trabajo y no han corrido a nadie, pero si eso sucediera tendré que buscar otro empleo o hacerme cargo”.

“¿Si sacó un crédito no podré pagarlo?. Tengo un trabajo estable y los créditos hipotecarios suelen tener un seguro de desempleo. Además, todavía ni hago la solicitud, así que no lo sé , pero primero voy a investigar qué pasaría en circunstancias extremas”.

“¿Si me caso con Lupita me va a poner el cuerno?, No lo sé, pero si quisiera ya me lo hubiera puesto. Además la conozco hace un buen y si tenemos una buena relación creo que podemos construir algo bonito. En todo caso si sucediera pues ya vería qué decisión tomar o qué hacer al respecto.

¿Qué podemos hacer?

A pensar también se aprende, por lo que siempre podríamos aprender otra manera de hacerlo.

Primero reconocer nuestros patrones de pensamiento distorsionados.

Lo primero es hacer consciente si nuestra forma de pensar, o estilo de pensamiento, nos ayuda o no. Si nos acerca a lo que queremos o nos aleja; por ejemplo, a mejorar nuestras relaciones interpersonales, a manejar situaciones estresantes o críticas o hasta tener una narrativa distinta de nuestro pasado o posibilidad de futuro.

Después tener la voluntad de cambiarlos.

Porque se puede reconocer que se tienen y acabar diciendo “pues así soy yo ¿y qué?”

Finalmente, perseverar en hacerlo porque es un proceso que conlleva errores, recaídas y logros.

Estos patrones se aprendieron muy temprano en nuestra vida y están muy arraigados, por lo que hay que ser muy consciente de su presencia para poder irlos debilitando a través de la duda y los auto cuestionamientos.

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