CON MARTHA DEBAYLE

¿Y después del 8/9 M qué?

Para todos los que se están preguntando y después de todo, ¿qué sigue?

Max Kaiser, fundador del Centro para la Integridad y la Ética en los Negocios (CIEN).

Todo empezó cuando su mamá le preguntó si quería ir a la marcha “Si, que padre ir a apoyar a todas las mujeres”, contestó mi hija de 14 años.

El sábado en la mañana mi esposa e hija prepararon ropa, lunch, agua y todo lo necesario para caminar en el sol. Cuando arribaron a la estación Revolución inició la marcha, desde el subsuelo. Desde los andenes mi hija me platica que era muy difícil caminar. Todas marchaban en una misma dirección. Se sentía una combinación de euforia y pesar en el ambiente. Cuando salió a la Plaza de la República le impactó la cantidad de gente. Eran casi las 2pm y, aunque la vanguardia había empezado a caminar, era imposible moverse.

“Se sentía enojo, no era un ambiente de fiesta” me platica. El cartel que más le impactó fue uno que decía “Nos trataron de enterrar y no sabían que éramos semillas”. Pronto identificó a pequeños grupos de 10 mujeres que se movían de un lado a otro pintando y destruyendo cosas “Sentí raro, como que no entonaban con el resto de nosotras”, me dijo.

Tardaron más de una hora en empezar a moverse. Caminaban por banquetas y por la calle. Le impactó mucho un grupo de mujeres con unos tambores que las pusieron a todas a cantar y a bailar. Cuando dieron la vuelta en Eje Central hacia 5 de mayo empezaron los gritos, las bombas de humo, los extinguidores y las mujeres corriendo y gritando. Se alejaron hacia el edificio de Correos y decidieron ya no seguir al Zócalo.

“Si estábamos muy espantadas” me dijo, pero no le dolió regresar a casa sin llegar al Zócalo porque “estuvimos ahí, y fuimos parte de la marcha”.

Mi hija, mi esposa y mi madre, así como dos tías, hermanas de mi madre, tres amigas nuestras y sus hijas de 15 años formaban un lindo contingente que nos enorgullecía a todos.

Luego vino la mañana del 9. Temprano desperté a mi hijo de 12, nos preparamos de desayunar y lo llevé a la escuela. Las calles desiertas eran escalofriantes, como lo fueron las fotografías que a lo largo del día circularon. Oficinas, escuelas y negocios vacíos. Lo vivimos, lo lograron, el paro fue todo un éxito. De la manera más gráfica nos hicieron ver lo triste y desolado que es un mundo sin ustedes.

La pregunta es ¿Qué sigue?

Porque este tsunami de energía nueva no puede simplemente desperdiciarse.

Ambos eventos hicieron muy evidente que unos cuantos líderes y políticos escucharon con atención y se quedaron impactados, pero otros siguen creyendo que la vida sigue, y que su labor es cuidar lo que tienen hoy.

Se me ocurren 10 CAUSAS que pueden conducir esta nueva energía:

Liderazgos femeninos en la política. Necesitamos más mujeres que incomoden a los viejos lobos de mar que creen que sólo pueden navegar esta ola, como si fuera pasajera.

Liderazgos femeninos en los negocios. El mercado de bienes y servicios también necesita una buena sacudida.

Nuevas estructuras laborales. No es sólo equidad en el sueldo, es rediseñar los espacios y formas de desarrollo profesional para dar cabida a mujeres con diferentes necesidades.

Nuevos espacios físicos de traslado, trabajo, estudio y esparcimiento. Lugares seguros que hagan mas sencilla y segura la vida de las mujeres.

Una nueva educación primaria. Empezar desde temprano a tirar mitos, vicios y reglas sociales absurdas, en niñas y niños, de todos los sectores socioeconómicos.

Un nuevo sistema de justicia integrado. Obligar a los políticos a discutir en serio la justicia que va desde la prevención del delito hasta las cárceles.

Un mejor sistema de información. Necesitamos datos, mejores datos para saber dónde están los problemas, las zonas de peligro, las formas de violencia, etc.

Un verdadero sistema de rendición de cuentas. Necesitamos poder responsabilizar a todo aquel servidor público que no está haciendo el trabajo que se necesita, para tener más seguridad

Un mejor sistema de salud pública y seguridad social. Las mujeres requieren una verdadera red de salud y seguridad social que pueda atender todas sus necesidades y permitir un desarrollo libre e integral.

Nuevas plataformas de comunicación masiva encabezados por mujeres. La voz debe sonar y replicar las distintas causas y necesidades.

Los movimientos sociales en México que se concentran en todas las demandas a la vez y en la organización del movimiento, tienen vidas muy cortas. En cambio, aquellos que surgen de manera orgánica, ponen los egos a un lado, y destinan sus mejores recursos humanos a causas concretas, son muy exitosos y duraderos.

Este movimiento tiene la gran oportunidad de convertirse en la nueva realidad.

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