CON MARTHA DEBAYLE

Libro: Las caras ocultas de Hernán Cortés

El libro relata las grandes hazañas de un hombre sediento de poder, riqueza y gloria

Alejandro Rosas, historiador y Catedrático.

De qué va

Más que odiado, Cortés ha sido un personaje desconocido hasta ahora.

A 500 años del mítico encuentro entre el conquistador español y Moctezuma II, gran tlatoani de Tenochtitlán, es momento de contar la verdad.

El libro relata las grandes hazañas de un hombre sediento de poder, riqueza y gloria; pero también las facetas que la historia oficial ha dejado en la sombra:

su íntima relación con Malintzin

una simpatía peculiar entre él y Moctezuma

el respeto que siempre mostró por las tierras mexicanas y sus habitantes

sus habilidades como líder y estadista

imágenes del niño rebelde y travieso que fue

Todo lo que esa gallardía le otorgó durante una de las vidas más apasionadas y apasionantes de la historia, incluyendo su más grande derrota.

A partir del guion original de la serie Hernán, Alejandro Rosas nos cuenta la increíble leyenda del conquistador español para relatar en cada página las anécdotas ocultas del primer México mestizo; el origen, pues, de nuestra historia nacional.

Sobre Hernán Cortés

Hernán fue el primogénito de Martín Cortés y Catalina Pizarro

Fue hijo único, enfermizo. E incluso estuvo a punto de morir

Cortés tuvo una familia con buen apellido, aunque pobre

Al cumplir años de edad, sus padres lo enviaron a la Universidad de Salamanca para que estudiara leyes y pudiera construirse un futuro mejor.

Cortés estuvo un par de años en Salamanca, aprendió latín, algunos principios de derecho, pero interrumpió su carrera, quizá porque no tenía interés.

Siendo adolescente se convirtió en un dolor de cabeza para sus padres

Hernán tenía 17 años cuando decidió echarse al mar y buscar su destino en el Nuevo Mundo.

Aunque tenía todo decidido, sus amoríos lo hicieron perder 2 años, o al menos posponer sus planes por ese tiempo.

Al final, a los 19 años Hernán se embarcó hacia La Española, el lugar desde donde partían las nuevas expediciones para continuar explorando el nuevo mundo.

Pasó 7 años en La Española en condiciones muy precarias.

Esos años de soldado, le dieron otro tipo de beneficios: Se convirtió en un extraordinario jinete, aprendió a manejar con decisión y destreza la espada.

¿Cómo fue Hernán Cortés?

Medía alrededor de 1.60 cm

Er de buen talante, carismático, elocuente.

Hernán Cortés no fue héroe, ni villano; fue un hombre definido por sus circunstancias

Hernán Cortés era un hombre común que se atrevió a dar el paso que ningún otro hombre de su generación quiso dar: aventurarse a tierras desconocidas con un futuro incierto.

Tenía una gran fuerza, mucho ánimo, destreza en las armas.

Era uh hombre de palabra fácil, buen conversador y dicharachero

Fue muy dado a las mujeres, al juego y jugaba los a los dados de maravilla.

Fue gran comedor y templado en el beber

Era devoto, rezador. Sabía muchas oraciones y salmos de coro.

Murió siendo mexicano, su última voluntad fue que sus restos descansaran en México. En el lugar que fundó y terminó por enamorarse.

Marina

Hernán, mandó llamar a Marina junto con otras 19 mujeres. Todas jóvenes, todas arregladas a la usanza de aquellas tierras, como si fueran de fiesta.

Malintzin y el resto de las mujeres fueron entregadas a Cortés

Los extranjeros empezaron a llamarle Marina

Marina fue entregada a Alonso Hernández, uno de los capitanes de la expedición.

Bernal Díaz del Castillo estableció una buena relación con Marina

Marina nació en la región de Coatzacoalcos. Era de buena cuna, sus papás eran caciques, así que nació entre servidumbre y vasallos.

Su vida cambió con la muerte de su padre

Su madre se casó con otro hombre, tuvieron un hijo. Y su amor por su nueva familia hizo que su propia madre entregara a Mariana a uno de los comerciantes.

Cuando la recibió Cortés, Marina tenía poco más de 15 años

De niña, Marina aprendió la lengua de los mexicas y no la olvidó nunca.

Cortés no sólo quería que Marina fuera su traductora, quería que fuera su mujer. Así que le pidió a Alonso Hernández que se la devolviera.

A partir de ese momento, Marina se convirtió en su compañera; con ella compartía el lecho, los días, las noches, sus preocupaciones y la vida misma.

Nadie lo sabía pero Marina estaba llamada a ser la mujer de la conquista

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