CON GABRIELA WARKENTIN, JAVIER RISCO Y SOPITAS

SOPITAS: La Cámara de Diputados aprobó la llamada Ley Anti-Chancla

Ahora los niños podrán olvidarse de su peor enemigo, los coscorrones y las cachetadas guajoloteras, solo serán una leyenda

El arte de dominar la chancla, ha pasado de generación en generación entre las madres mexicanas, pero ahora los niños podrán olvidarse de su peor enemigo por más latosos que sean y en un futuro próximo, los pellizquitos de abuelita, los coscorrones y las cachetadas guajoloteras, solo serán una leyenda urbana. Y es que la cámara de diputados aprobó por unanimidad la llamada Ley Anti-Chancla.

Que Apegados a la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, busca crear una reforma al artículo 44, donde cualquier tipo de violencia contra los niños aplicada por papás, tíos, abuelitos o tutores, por más ligera que sea podría ser penada.

En el nuevo párrafo que se busca sumar al artículo 44, se puede leer “Queda prohibido el uso del castigo corporal en todos los ámbitos como método correctivo o disciplinario a niños, niñas y adolescentes”. Sí, si, antes de que pongan el grito en el cielo, aludiendo al famoso dicho de la era del precámbrico “más vale una nalgada a tiempo que delincuente en la cárcel”, se ha demostrado científicamente que los correctivos físicos, no se acercan ni siquiera un poco a la mejor forma de educar.

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Los golpes por más insignificantes que parezcan, violentan a los pequeños y además de causar un daño físico, también causan un daño emocional que nos marca para siempre.

Además de los profesionales en la salud mental coinciden con que los niños que crecen con una disciplina violenta, corren el riesgo de desarrollar comportamientos agresivos con otros niños y adultos tanto en su hogar como en otros entornos como la escuela o los centros de trabajo.

De acuerdo datos publicados por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, al menos seis de cada 10 niños entre uno y 14 años han experimentado algún tipo de violencia como método disciplinario.

Así mismo, uno de cada 15 niños y niñas han recibido algún tipo de castigo severo como bofetadas, jalones, manotazos o cinturonazos como forma de castigo correctivo, que según indican cifras oficiales, han derivado en que los pequeños terminen con lesiones de leves a graves e incluso en muchos casos, han perdido la vida.

Sin embargo, esta ley no pretende que los papás o tutores se pongan creativos a inventar nuevos métodos de crianza. Se ha demostrado que hablar con ellos, fomentar el diálogo o incluso inducir a la reflexión, tiene un impacto mucho más significativo y duradero que el dolor por un golpe. Si exigimos respeto y el fin de la violencia entre adultos, lo mejor que podemos hacer es comenzar por los niños.

Así que por ahora, la iniciativa, fue enviada a la Cámara de Diputados para su revisión y eventual aprobación.

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