CON MARTHA DEBAYLE

Si no lo hace contigo, ¿lo hace con alguien más?

Confiesen,¿Quién de ustedes espera que pareja sea un todo? Les vamos a decir qué pasa cuando se depositan todas nuestras esperanzas, fracasos y miedos

En cabina con Mario Guerra, tanatólogo, conferencista, business coach, psicoterapeuta (TW: @marioguerra).

Las relaciones de pareja suelen ser una excelente fuente de satisfacción de necesidades personales de tipo emocional y psicológico, pero ¿deberían ser el único o principal medio para obtenerlas?. ¿Qué costo puede tener para una relación el que alguien más, además de la pareja, pueda ofrecernos lo que necesitamos? Muchos pensaran que conviene ser el “todo” de “alguien más”. Vamos a ver qué nos ofrece la ciencia a este respecto y busquemos obtener conclusiones desde nuestro propio marco de referencia.

¿De qué estamos hablando aquí?

De las necesidades emocionales y psicológicas que todos buscamos satisfacer.

Seguridad, respeto, confianza, comprensión, pertenencia, afecto, reconocimiento, admiración, intimidad emocional, crecimiento personal, etc.

Para efectos de nuestro tema del día de hoy, vamos a excluir deliberadamente necesidades sexuales y románticas..

¿Dónde buscamos satisfacer generalmente esas necesidades?

Inicialmente a través de las relaciones con los demás.

Cuando tenemos una relación romántica, queremos que sea principalmente nuestra pareja la que satisfaga todas esas necesidades.

¿Pero puede una sola persona satisfacerlo todo?

Generalmente no.

Unas veces porque nomás no se le da, otras porque no quiere y otras porque también están buscando satisfacer las suyas.

¿Entonces a quién recurrimos?

Amigos, familia, compañeros de trabajo, conocidos y otras personas en nuestra vida.

Tenemos que recordar que son necesidades básicas que deben ser satisfechas, así que normalmente no es sano renunciar a ellas sólo por no poder encontrarlas todas en la persona que más amamos.

¿Y hacer eso con otros es malo?

Eso depende desde qué lugar lo estás mirando.

Una serie de estudios realizados por la Dra. Laura Machia y el Dr. Morgan Proulx y publicados este 9 de octubre de este 2019 en el Boletín de personalidad y psicología social, describe cómo impacta a las relaciones de pareja la forma en que cada uno satisface sus necesidades.

Básicamente podemos decir que el estudio concluye que:

Mientras más necesidades personales son satisfechas, más felices somos.

Independientemente de qué personas provenga esa satisfacción.

Mientras más necesidades son cubiertas por personas distintas a la pareja, se califica de manera menos positiva a la relación actual y se percibe como menos estable.

Esto hace que sea más probable tener frecuentemente pensamientos acerca de dejar esa relación.

Esto por no considerar la relación tan valiosa en términos de la satisfacción que brinda y por saber que se tienen otras fuentes alternativas de satisfacción.

Mientras más satisfacción se encuentra dentro de la relación de pareja, menos se piensa en dejar la relación y las alternativas de buscar lo mismo en otras personas no se consideran tan valiosas.

La pareja romántica puede satisfacer razonablemente las necesidades emocionales y psicológicas del otro, pero aún así, el tener fuentes alternativas de satisfacción, hace que seamos menos dependientes de la relación.

¿Entonces qué conclusiones podemos sacar de este estudio?

Tener múltiples fuentes de satisfacción de necesidades es favorable para cada uno, pero no tan favorable para la relación de pareja.

La relación puede no ser mala, sólo que al haber más fuentes de satisfacción, las opciones se amplían.

Esto también habla de la capacidad de cada uno para poder encontrar fuentes de satisfacción psicológica y emocional alternas, lo cual resulta positivo en lo individual para quien lo consigue.

A diferencia del codependiente que siente que no puede encontrar lo que necesita más allá de la otra persona e intrínsecamente se siente incapaz de generarse oportunidades alternas.

Cuando las personas ven más allá de su relación para tratar de satisfacer sus necesidades, aprenden que existen otras opciones y no tienen que depender tanto de su pareja.

¿Qué podemos hacer con todo esto?

Quizá tengamos al menos tres caminos posibles.

Podrías pensar en alejar a tu pareja de los demás para que sólo encuentre satisfacción contigo y entonces nunca piense en dejarte, pero que tal si tú, como es muy probable, no eres capaz de satisfacer todas sus necesidades. De todos modos la relación se acabaría, así que ese plan no es tan bueno (aunque muchos lo aplican).

O en el peor de los casos capaz que tu pareja siente que efectivamente tú eres la única persona en el mundo capaz de cubrir todas sus necesidades, en cuyo caso es muy probable que, pase lo que pase, nunca quiera dejarte.

Podrías pensar en dedicar tu vida a satisfacer todas y cada una de las necesidades de tu pareja para que así no considere ninguna alternativa mejor que estar a tu lado, pero entonces eso sería muy agotador, inseguro (a lo mejor ni aún queriendo puedes) y te podría hacer caer en la abnegación (posponer tus propias necesidades para satisfacer las del otro), lo que tampoco es sano ni para ti, ni para la relación.

Procurar hacer de tu relación un lugar al que ambos quieran volver todos los días, sabiendo que vas a cubrir gran parte de las necesidades de tu pareja, tu pareja las tuyas y que aún así es sano y conveniente que encuentren en amigos y familia la oportunidad de satisfacer otras, pero no la mayoría.

Generalmente una relación no se acaba por falta de amor, sino por la incompetencia de uno (o ambos) en poder dar y sólo querer recibir. En no reconocer las necesidades del otro por sólo buscar que el otro cubra todas mis necesidades, lo que se traduce en largas listas de requisitos que vamos buscando en el otro, sin ponernos a pensar qué es lo que nosotros podemos ofrecer.

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