CON MARTHA DEBAYLE

¿Cuál es tu rol en tu familia?

Para todos los que viven agobiados por el rol que juegan en su familia, desde el cuidador, el héroe, hasta el manipulador o la mascota

En Cabina con Mario Guerra, tanatólogo, conferencista, business coach, psicoterapeuta (TW: @marioguerra).

Cada familia tiene una forma de acomodarse y ubicar a sus miembros dentro de roles para poder funcionar adecuadamente. Pero cuando la familia es caótica, los roles pueden descomponerse y empezar a afectar el funcionamiento familiar y este el de las personas. ¿Qué rol te designó tu familia para desempeñar? ¿Tu rol familiar te ayuda y te acerca a los que amas o todo lo contrario?

¿Qué son los roles familiares?

Es el papel que cumplimos dentro del grupo familiar. Existen roles funcionales como el de padre, madre o hijo.

Si son funcionales cumplen un papel de organización dentro del entramado familiar.

Dan seguridad y estabilidad a la familia.

Si son disfuncionales se convierten en un problema porque obligan y encierran a las personas a comportarse como el sistema familiar espera que lo hagan.

No es sencillo desafiarlos, especialmente en la infancia que es donde comienzan, porque el precio sería la exclusión del sistema familiar.

¿Cuándo un rol se vuelve un problema?

Cuando es confuso, difuso o poco claro.

Un padre o madre que no ejercen las funciones de su rol o lo hacen de manera incompetente.

La familia queda en carencia de ese liderazgo o es suplido por alguien que no estaba obligado a hacerlo. Lo que lo convierte en un…

Un hijo que hace funciones parentales.

Cuando se presupone que la autoridad familiar, por ejemplo, debe recaer sobre uno sólo y entonces vienen las luchas de poder a la muerte o ausencia de aquel que previamente la ejercía.

Cuando se vuelven rígidos o estereotipados

Como cuando por ser el padre se presupone que siempre tiene que ser el fuerte.

Como cuando se es el menor de la familia y siempre se dispensan obligaciones, se perdonan errores o se sobreprotege.

Cuando la familia obliga a algún miembro a ejercer un rol con el que no está de acuerdo, que le afecta o ya no quiere ejercer.

¿Cuáles son algunos de ellos?

El cuidador

Este es un rol del tipo parental y que se obliga a ejercer a un miembro joven de la familia para hacerse cargo de las funciones vacantes.

Suele ser el hermano o hermana mayor.

Es el que se ocupa de cosas que los padres deberían haber cubierto y entonces encuentra o la dependencia o la resistencia de aquellos a los que empieza a cuidar.

“Tú no eres mi mamá”, suele recibir como respuesta a sus intentos de poner orden en una familia que ya es muy disfuncional.

Se siente responsable por la familia y entre los efectos negativos de este rol es el agotamiento (por tener que ser el fuerte) y la culpa (cuando algo pasa a alguno de los miembros).

Suelen ser personas ansiosas y abnegadas. Muy a menudo viven vidas incompletas al quedar atrapados entre dos etapas: por quedarse a cuidar a los demás interrumpieron su infancia y no pudieron empezar su vida adulta.

El héroe

Es el que alcanza los logros personales más grandes dentro de la familia (en lo escolar y lo profesional).

Pueden considerarse “héroes” por esto, pero también porque suelen usar una máscara.

Fingen que todo está bien y es normal en la familia. Quieren proyectar una buena imagen al mundo exterior. Sin embargo, debido a que están mintiendo a los demás y, lo que es más importante, a ellos mismos, realmente no se acercan demasiado a la familia ni pueden permitirse que nadie se acerque demasiado. Esto afecta sus relaciones personales.

Inconscientemente, se avergüenzan de lo que realmente son y de dónde vienen.

Como un héroe clásico, suelen ser solitarios aunque puedan “rescatar al mundo”.

El chivo expiatorio o el rebelde

Es el malo del cuento o el “perro del mal” en la familia.

No solo son culpados de casi todo lo malo que pasa en la familia, sino que además reciben los peores castigos.

Son conocidos como los “rebeldes” de la familia y mientras más castigos se les impongan más resistentes se hacen, no dejando ver ningún tipo de emoción.

Tienen problemas en la escuela, consumo de drogas, hurtos menores, embarazos tempranos y delitos menores.

Lo que en el fondo pasa es que son los portadores y canalizadores de toda la angustia y disfunción que el resto de la familia no quiere ver.

Son muy listos y habilidosos, pero muy incompetentes en lo emocional.

Se vuelven una gran distracción para los problemas reales del sistema familiar.

Suelen irse de la casa tan pronto como pueden, aunque suelen volver cuando necesitan algo que, lamentablemente, la familia no es capaz de proveer.

La mascota o el payaso

Su principal cualidad es el uso del sentido del humor, incluso en las crisis familiares.

Esto los hace evadir muchas responsabilidades familiares, con las que no pueden y de ahí que usen el sentido del humor como una forma de evadir.

También lo usan como una forma de llamar la atención y no ser ignorados.

Suelen ser amables y de buen corazón, pero nunca parecen crecer.

Pueden mostrar una gran empatía, creatividad y capacidad de recuperación, pero su mecanismo es calmar el dolor interno con un escape a un mundo infantil en donde quedan atrapados.

Frecuentemente tienen rasgos depresivos

El niño perdido

Es el más inseguro y el que se hace invisible para que no lo hagan enfrentar nada.

No destaca ni por lo bueno, ni por lo malo.

Suele ser alguien solitario y aislado; de hecho para el resto su vida y futuro son un misterio porque aparte no platican mucho y cuando lo hacen realmente no cuentan nada de sí mismos.

Creen que si no cuentan nada, pues no pasa nada.

Si el chivo expiatorio suele alejarse físicamente, este se aleja emocionalmente porque suele estar en su casa encerrado en su habitación y con muy poca convivencia efectiva.

Disfrutarán navegando por Internet, jugando videojuegos y otras actividades donde no es necesario salir.

Nunca de los nuncas va a rebelarse, pero tampoco tomará partido o emitirá ninguna opinión.

Al vivir esta vida solitaria, es posible que pierdan contacto con otros miembros de la familia. Pueden tener una relación de “amor/odio” con ciertos miembros de la familia.

El manipulador

Este observa cómo funciona la familia y aprende para, llegado el momento, poder manipularlos.

Sobre todo buscará manipular a los codependientes, que tienden a ser su padre o su madre.

Suelen ser seductores y carismáticos, pero muy fantasiosos y mentirosos.

No es poco común que le deban dinero a todos en la familia y lo obtiene mediante manipulaciones y engaños.

Existe la posibilidad de que el manipulador se convierta en un sociópata o psicópata. Al menos poseerán tendencias antisociales.

No pueden formar relaciones saludables porque siempre actúan de forma encubierta y con al menos dos caras (o más).

Suelen romper relaciones con aquellos que identifican sus métodos y los exponen. Son muy poco empáticos y realmente no le importa cómo se sientan los demás.

Lo que quieren es nunca ser atrapados en sus tretas.

Solo pensarán en sí mismos y en lo que pueden obtener de los demás. Sienten que el mundo se los debe por su “pésima infancia” y lo conseguirá por cualquier medio.

Con este es con el que más cuesta romper lazos y es con el único de los 6 que deberíamos hacerlo urgentemente.

Generalmente no es sencillo romper con un familiar tóxico porque:

Solemos excusarlo (no lo hace con mala intención y de seguro está sufriendo).

Genera culpa porque él siempre va a necesitar comprensión, ayuda, favores (y dinero) y aquel que no se lo quiera dar será el malo del cuento.

Lealtades retorcidas. Como cuando te enseñaron que la familia era lo más importante y que deberías ayudar a quien lo necesitara cuántas veces lo necesitara sin importar qué.

Miedo. Por lo que pueda hacer el manipulador si se le deja de ayudar o por los efectos que esto pueda causar en la familia.

Realmente debería dar más miedo su permanencia en la familia.

Amor. Esto es lo que pierde a la mayoría porque les cuesta entender que es verdad que ellos aman al manipulador, pero que el manipulador no sólo no los ama, sino que no les importa.

Cuando hay que decidir entre uno mismo y un miembro manipulador de la familia, la decisión realmente no tendría por qué ser tan difícil.

¿Es posible tener más de un rol a la vez?

Sin duda, aunque uno suele ser el más marcado y evidente.

¿Es posible cambiar estas dinámicas familiares?

No puedes elegir a tu familia, y cuando eres niño no puedes protegerte o escapar de tu familia si te están maltratando.

De niño estás atrapado con la familia que sea que tengas.

Un niño no tiene más remedio que aceptar el tratamiento que le brinden. Al mismo tiempo, no tiene una perspectiva o la capacidad mental para evaluar con precisión su situación porque su entorno es todo lo que conoce y todavía está en desarrollo.

Pero como adulto puedes cuestionar tu rol dentro de la familia y buscar reacomodarte en un rol más equilibrado ejerciendo funciones más saludables.

Necesitas auto reparentalizarte y fortalecer tu autoestima para poder aprender, crecer y cortar el cordón umbilical.

Es necesario volverte autosuficiente, rechazar la manipulación, revisar tus definiciones de amor, respeto, reciprocidad, y responsabilidad para observar si tú las cumples y si otros también lo hacen contigo.

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